La relación bilateral entre Argentina y Brasil pasa por un nuevo foco de tormenta, debido al significativo debilitamiento de los intercambios comerciales. En el país vecino también preocupa el reciente acercamiento del Gobierno argentino a China.
Los funcionarios brasileños continúan manifestando su malestar por la política de sustitución de importaciones que Argentina viene desarrollando a través de la imposición de barreras a la importación. Además de las célebres Declaraciones Juradas de Importación, preocupan las nuevas restricciones a la venta de divisas para concretar operaciones de comercio exterior por parte del Banco Central argentino.
«Nuestro casamiento es indisoluble, pero tenemos que discutir la relación», señaló el nuevo ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Armando Monteiro luego que se dieran a conocer las nuevas cifras del comercio bilateral. Remarcó la necesidad de discutir algunas cosas que están dificultando la relación para preservar los intereses estratégicos que justificaron la construcción del Mercosur. En lo fundamental, algunas barreras que fueron impuestas incluso sin haber sido declaradamente asumidas, pero que en la práctica se transformaron en obstáculos.
Según datos de dicho Ministerio, el intercambio comercial con el país vecino arrancó 2015 de la misma manera que se comportó a lo largo de 2014, y las perspectivas para este año no son para nada alentadoras. A enero, las cifras del comercio acumulan récords de retrocesos: 16 meses de caídas interanuales consecutivas para el intercambio bilateral, 13 para las importaciones, y 17 meses de 18 en terreno negativo para las ventas externas.
El comercio bilateral entre Argentina y Brasil cayó en enero un 25,3% interanual, alcanzando un monto de 1.635 millones de dólares, el valor más bajo en más de 5 años, de acuerdo a un informe de Abeceb.com. Según se precisó, las importaciones provenientes de Brasil se contrajeron en enero 29,4% en relación a igual mes de 2014, al sumar un monto de 852 millones de dólares. Mientras que las exportaciones hacia ese país bajaron 20,2% interanual, al alcanzar un valor de 783 millones de dólares.
Esta dinámica se puede asociar a la evolución del nivel de actividad de ambas economías, y a la vigencia del esquema argentino de control sobre las importaciones en un contexto de atraso cambiario. En relación Brasil continúa devaluando el real. De hecho, el pasado 11 de febrero, el precio del dólar en Brasil subió 1,09% hasta 2,87 reales, un valor que no experimentaba desde septiembre el 2004. En lo que va del año, el real se depreció 6,7% y el Banco Central de Brasil parece estar decidido a devaluar más el tipo de cambio para favorecer a su complejo exportador.
En 2014, de acuerdo con estadísticas brasileñas, la corriente de comercio bilateral se derrumbó un 21,2% frente a 2013, marcando así el segundo mayor deterioro en las relaciones comerciales con nuestro principal socio comercial en lo que va desde la crisis de 2002 (superado tan sólo por 2009).
En términos acumulados, durante 2014 los envíos a Brasil se redujeron un 14,1% al ubicarse en 14.143 millones de dólares, mientras que las importaciones se contrajeron aún más cerrando en un -27,2% hasta 14.284 millones de dólares, de forma tal que el saldo comercial del año registró un déficit para Argentina de 141 millones, cuando en esa diferencia en 2013 fue de 3.152 millones.
Los vehículos automotores (42% del intercambio bilateral en 2014) explican más de dos terceras partes de la contracción de los flujos entre las economías mayores del Mercosur, seguidos en importancia por combustibles, maquinaria y cereales. El comercio automotriz se encuentra regido por un acuerdo bilateral que vence a mediados de este año.
Por su parte, en 2014 los flujos comerciales del Mercosur se redujeron 8%. La baja de las ventas externas del bloque se revela por el desempeño de las economías mayores. Entre los factores que explican la caída de las exportaciones del Mercosur se destaca el menor dinamismo de la economía mundial, especialmente la desaceleración de China y la debilidad de la Eurozona, como también el deterioro de las condiciones macroeconómicas del propio bloque. A esto contribuyó también la disminución de los precios de algunos productos de gran relevancia en la cesta exportadora.
La caída del comercio entre Argentina y Brasil no es un hecho aislado: Brasil cerró 2014 su balanza comercial mundial con un déficit de casi 4000 millones de dólares, el primero desde 2000. En este contexto, la presidenta Dilma Rousseff encargó una misión urgente: resolver conflictos y generar negocios.
Argentina fue el cuarto comprador de productos brasileños en 2014 (14.300 millones de dólares), por detrás de China (40.600 millones) y Estados Unidos (27.100 millones). La venta de productos manufacturados cayó 13,7% (a 80.211 millones de dólares), lo mismo que semifacturados (-4,8% a 29.066 millones de dólares) y materias primas (-3,1% a 109.557 millones de dólares).
Con el objetivo de revertir la situación, la mandataria brasilera ordenó el viaje a Buenos Aires del nuevo canciller, Mauro Vieira. El funcionario mantuvo reuniones con su par, Héctor Timerman, el ministro de Economía, Axel Kicillof; la ministra de Industria, Débora Giorgi; y el titular de Planificación, Julio De Vido. Los planteos de una agenda bilateral incluyeron cuestiones como comercio de autos, levantamiento de trabas a importaciones y el rol de China en la región.
Los convenios firmados entre la Argentina y China son motivo de preocupación en el gobierno de Dilma. Según trascendidos, a la administración brasileña le inquietan las ventajas que son concedidas en el acuerdo a inversiones y trabajadores del país asiático, que podrían sacar de competencia a empresas brasileñas en nuestro territorio. Los industriales de Brasil manifestaron su temor a perder todavía más espacio para sus exportaciones de bienes industriales al mercado argentino.
En el vecino país exponen como un «caso paradigmático» los acuerdos recientemente firmados, que abren las puertas, entre otras cosas, a fuertes inversiones asiáticas en generación eléctrica. Según los analistas, los convenios llevarán a importar bienes de capital e insumos de China como si este país fuera socio pleno del Mercosur.
Tras la reunión entre cancilleres, Héctor Timerman afirmó que ofreció al Brasil una reunión de viceministros para tratar todos los diferendos entre ambos países, aunque no especificó el día ni el lugar del encuentro de los grupos de trabajo. También definieron que van a mantener encuentros de carácter político cada tres meses.
Según dijeron ambos cancilleres, la reunión que mantuvieron con las principales figuras del gabinete fue de carácter «informativo». Al igual que en oportunidades anteriores en las que los cancilleres no logran avanzar en la resolución de los problemas, decidieron patear la pelota para adelante y llamar a técnicos para seguir la discusión.
Ni Timerman ni Vieira hicieron alusión a los temas conflictivos de la relación bilateral, sobre la que los dos gobiernos siguen priorizando el buen vínculo como una cuestión de política de Estado más allá de los problemas.

