En lo que significa la confirmación del interés estratégico de China en la región, durante los pasados 8 y 9 de enero Beijing fue sede del Primer Foro Ministerial entre el gigante asiático y los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), bajo el lema “Nueva Plataforma, Nuevo Punto de Partida y Nuevas Oportunidades – Esfuerzos Conjuntos para promover la Asociación de Cooperación Integral China – ALC”. Decidido a afianzar su presencia y disputarle el liderazgo a Estados Unidos y la UE como socio estratégico, este encuentro viene a profundizar los acuerdos alcanzados durante la reciente gira latinoamericana del presidente Xi Jinping. Para los países de Latinoamérica y el Caribe significa una enorme oportunidad para encauzar una respuesta conjunta al avance chino en la región.
La reunión celebrada a nivel ministerial culminó con la aprobación de un Plan Quinquenal (2015-2019) de Cooperación mutua y la firma de la Declaración de Beijing, que define el consenso político entre las dos partes. El Plan fue presentado con el denominado esquema “1+3+6”. El 1 refiere a que se trata de un solo plan para toda la región. El 3 corresponde a los tres motores de la cooperación: comercio, inversiones y cooperación financiera. En estos ámbitos, China plantea elevar en 10 años el comercio con la región a 500 mil millones de dólares, y el acervo de Inversión Extranjera Directa a 250 mil millones, así como promover esquemas de pago en moneda local. Por último, el 6 refiere a las seis áreas a priorizar: energía y recursos naturales, infraestructura, agricultura, industria, innovación científica y tecnológica, y tecnologías de la información. En uno de sus discursos, el mandatario chino informó que aportará 35 mil millones de dólares a través de diversos fondos para financiar proyectos de infraestructura y desarrollo en la región.
En su discurso el representante argentino, Héctor Timerman, expresó que en la relación con China “serán fundamentales las inversiones en infraestructura, que prioricen áreas como la energía, el transporte y las comunicaciones”. También destacó la importancia de aumentar la capacidad productiva de los países latinoamericanos, a través de una mayor cooperación en ciencia y tecnología, educación y capacitación de recursos humanos.
Con motivo de la reunión la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), publicó el documento “Explorando espacios de cooperación en comercio e inversión”, donde subraya que el fuerte interés manifestado por las autoridades chinas en fortalecer los vínculos con la región ofrece una oportunidad histórica de abordar los desafíos de infraestructura, innovación y recursos humanos, elevar los niveles de productividad y competitividad, diversificar las exportaciones y conseguir mayores niveles de inversión extranjera directa (IED). Pero para esto, destaca que es imperativo privilegiar una estrategia plurinacional de la región hacia China, que supere las limitaciones propias de los esfuerzos nacionales que han prevalecido hasta ahora.
Para la CEPAL, China es y continuará siendo un actor central del acelerado proceso de cambios en la geografía económica mundial. En 2014 su producto bruto, medido en paridad de poder adquisitivo, habría superado al de EE.UU., convirtiéndose en la primera economía del planeta. Para las economías sudamericanas el vínculo con China ha pasado a ser un factor relevante para sus posibilidades de crecimiento, empleo y estabilidad macroeconómica.
Los países de América Latina y el Caribe se han beneficiado del creciente intercambio comercial con China. Entre 2000 y 2013 el comercio se multiplicó por 22, pasando de poco más de 12 mil millones de dólares a casi 275 mil millones, con China desplazando a la UE como el segundo socio comercial de la región.
Sin embargo, no es posible ignorar las importantes carencias que subsisten en estos vínculos. El comercio es consistentemente deficitario para la gran mayoría de los países de ALC y es casi exclusivamente inter-industrial, caracterizando por un intercambio de manufacturas por materias primas. Esta asimetría se refleja en la canasta exportadora extraordinariamente concentrada de la región hacia China. Argentina, por su parte, posee el segundo déficit comercial con China más grande la región (-5.802 millones de dólares en 2013) después de México, y le vende sólo 437 productos -con el complejo soja explicando el 75% de los envíos- cuando exporta más de 3.550 distintos a los países de la región.
En los próximos años, las relaciones económicas con América Latina y el Caribe estarán marcadas por el proceso de reformas que las autoridades chinas han iniciado para rebalancear su modelo de desarrollo, dando un peso relativamente menor a la inversión y las exportaciones y uno mayor a la demanda interna. Para la CEPAL, de estas nuevas orientaciones se desprenden variadas oportunidades para diversificar las exportaciones en áreas como la agroindustria y una variada gama de servicios: turismo, entretenimiento, arquitectura, planificación urbana, gestión ambiental y en general servicios orientados a adultos mayores.
Según el Informe, estas transformaciones también impulsarán los flujos de IED china hacia ALC, hasta el momento limitados. Pese a que hasta ahora esta inversión se ha concentrado en los hidrocarburos y la minería, en los próximos años es posible visualizar grandes oportunidades en los sectores agrícola y agroalimentario, dado que la región puede jugar un rol fundamental en la seguridad alimentaria de China. Los notables excedentes de ahorro chino podrían también ayudar a financiar iniciativas de infraestructura, energía, transporte y logística. Argentina recibió 3.100 y 2.450 millones de dólares en 2010 y 2011, pero luego la IED cayó notoriamente a 600 y 120 millones en 2012 y 2013, destinadas fundamentalmente al sector petrolero.
Finalmente, la CEPAL resalta que la región tiene la oportunidad de participar en el diseño de un nuevo vínculo con China en particular, y Asia Pacífico en general. Pero para constituirse en un socio económico y comercial relevante del gigante asiático, es urgente aunar esfuerzos nacionales y definir una agenda regional concertada de prioridades que facilite el diálogo y la negociación. Por tanto, el principal desafío que América latina y el Caribe tiene por delante es interno. Hay suficiente espacio para construir una agenda regional de cooperación con China, con beneficios mutuos.
Los ministros acordaron celebrar la Segunda Reunión Ministerial del Foro en Chile en enero del 2018, y destacaron la posibilidad de sostener una Cumbre, cuando se reúnan las condiciones, con la partición de líderes.
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