El pasado 29 de julio concluyó el período semestral de Uruguay al frente de la Presidencia Pro Tempore del Mercosur, y por medio de un comunicado, dio por terminada su gestión. También indicó que debía respetarse el orden establecido y pasar el cargo a Venezuela, país que inmediatamente se autoproclamó al frente del bloque.
De esta forma, Uruguay es el único de los cuatro socios fundadores que acepta a Venezuela al frente de la coordinación de actividades del MERCOSUR, mientras que Paraguay, Argentina y Brasil desconocen el traspaso realizado.
En este sentido, el presidente Tabaré Vázquez, consultado respecto a la situación del Mercosur, señaló que «en este momento Venezuela está presidiendo» y se mostró confiado en que el bloque saldrá del atolladero «si ponemos todos un poco de buena voluntad».
Pero esto no es ni va a ser sencillo de resolver. Una de las razones esgrimidas es la falta de cumplimiento de los compromisos para con el bloque. La Decisión 28 de 2005 establece que los países que se sumen al Mercosur tienen cuatro años de plazo para incorporar las normas del bloque. El plazo para Venezuela se cumplió el pasado 12 de agosto y se afirma que no solo no incorporó todas esas normas sino que además por nota avisó que hay un grupo importante de 114 disposiciones jurídicas del Mercosur que no iba a incorporar.
De todas formas, no se establecen sanciones por dicho incumplimiento, por lo que eventualmente se debería aplicar el Protocolo de Solución de Controversias, para que un tribunal arbitral ad hoc determine si hubo incumplimiento y qué sanciones cabrían. Eso sí, los plazos procesales difícilmente permitan resolver el conflicto antes de que termine el semestre y por ende, la presidencia vuelva a rotar.
Otro de los argumentos mencionados es la falta de consenso sobre el traspaso. El ex embajador argentino, Emilio Cárdenas, señala que la normativa del Mercosur no define específicamente a la rotación presidencial alfabética como un paso automático y que, en un cuarto de siglo de funcionamiento del ente, cada vez que la presidencia rotó, existió el consenso específico formal (expresado de distintas maneras) de todos y cada uno de los Estados Miembros que conforman el Mercosur.
Y finalmente, la situación interna de Venezuela, la cual consideran que no se adecua a los compromisos democráticos que deberían esperarse de un miembro del bloque. Este es quizás el argumento más complejo, ya que debería considerarse la situación a la luz del Protocolo de Ushuaia, acuerdo que permitiría la suspensión del país en el goce de sus derechos y por ende, lo privaría de ejercer la presidencia del bloque.
Mientras tanto, Venezuela convoca a reuniones del bloque, a las que solo asistieron Uruguay, que envió dos funcionarios, y Bolivia, que no es socia plena.
Se trata de un problema complejo que va a signar los destinos del bloque en los próximos meses. Por lo pronto, las riendas de las negociaciones con la Unión Europea, siguen en manos de Uruguay, ya que Venezuela no es parte de dichas charlas para el acuerdo.

