Durante los días del 15 al 17 de mayo se celebró en Lima, Perú, la V Cumbre América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE), con la presencia de más de 50 Jefes de Estado y de Gobierno de ambas regiones. La reunión tuvo como objetivo abordar temas de interés común y profundizar los lazos políticos, económicos y culturales entre los países participantes. Las temáticas centrales, en torno a las cuales giró el debate, fueron: “Pobreza, desigualdad e inclusión” y “Desarrollo sostenible: medio ambiente, cambio climático y energía”. La cumbre estuvo plagada de buenas intenciones, pero no surgen de los documentos aprobados líneas de acción concretas que permitan volverlas realidad. En la “Declaración de Lima”, emitida como resultado del encuentro, los mandatarios realizaron un llamamiento a “continuar activamente las negociaciones para alcanzar acuerdos de Asociación como un objetivo estratégico común al que otorgamos muy alta prioridad política”. También expresaron estar “profundamente preocupados por el impacto del incremento de los precios de los alimentos” y, en ese sentido, reiteraron “el compromiso de sus países con políticas para la erradicación del hambre y la lucha contra la pobreza”. En este marco, se celebró una “minicumbre” entre los representantes del Mercosur y de la UE con la finalidad de evaluar el estado de las negociaciones e impulsar la concreción de un acuerdo comercial birregional. Durante la reunión los representantes de ambas partes reiteraron su intención de cerrar un acuerdo de asociación “ambicioso y equilibrado”, pero no lograron avances concretos en las conversaciones. Las diferencias en cuanto a la liberalización de los productos agrícolas e industriales se pusieron nuevamente de manifiesto y quedó claro que la concreción de un tratado entre los bloques se encuentra supeditado al avance de las negociaciones de la Ronda Doha. Al finalizar el encuentro se convocó “para la segunda mitad del año” a una reunión del Consejo de Cooperación Interregional. Por otro lado, funcionarios de las aduanas de los países Miembros del Mercosur ratificaron que, antes de que finalice el 2008, el bloque regional contará con el tan esperado Código Aduanero Común, que permitirá armonizar los regímenes de cada uno de los países y agilizar el comercio. Esto podría significar un aspecto positivo en las negociaciones entre el Mercosur y la UE, dado que la eliminación de la “doble tributación” es uno de los principales reclamos de las autoridades europeas a la hora de sentarse a la mesa de diálogo.
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MERCOSUR – UE
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