Otra vez es el Poder Judicial quien define la política brasileña sobre OGMs. El Tribunal Regional Federal, con sede en Brasilia, dictaminó que son valederas las autorizaciones de liberación en el ambiente realizadas por la CNTBio (organismo inter-ministerial que tiene un rol central en la política biotecnológica) y, en particular, su decisión de autorizar la soja tolerante al glifosato. La decisión revierte un fallo de instancia inferior por el cual se había considerado que la CNTBio estaba obligada a realizar un análisis de impacto ambiental por el principio de precaución (reconocido por la Constitución de Brasil y, por tanto, de mayor jerarquía que la ley de “Biossegurança” de 1995 –por la cual se crea la CNTBio). El problema surge porque dicho organismo decidió autorizar la soja modificada basándose en estudios de impacto ambiental realizados en otros países, tal situación fue presentada como una violación al citado principio constitucional. Paradójicamente, el fallo que da la razón a la CNTBio y desestima el argumento constitucional (esgrimido desde el comienzo por parte de los opositores a los OGMs como Greenpeace Brasil y El Instituto de Defensa del Consumidor, Idec), ratifica a la vez la media cautelar que impide plantar soja RR e impone a la Compañía Monsanto la obligación de realizar un análisis de impacto ambiental. Por ello, la citada compañía ha anunciado que apelará el fallo. Lo más probable es que la incertidumbre se prolongue hasta que el expediente arribe al Tribunal Supremo. Otro factor a tener en cuanta es que el marco regulatorio (que, entre otras cosas, define la facultad de la CNTBio de aprobar nuevos eventos) esta en pleno proceso de reforma. Según opinaron ciertos juristas, la decisión judicial tendrá seguramente un impacto sobre el Senado que se encuentra actualmente debatiendo un proyecto que reformaría la regulación vigente desde 1995. La aprobación de una nueva ley de bioseguridad permitiría aclarar definitivamente cual es el status de los OGMs en el país vecino. Terminaríamos así con la incertidumbre actual, caracterizada por un cúmulo de medidas contradictorias emanadas del gobierno federal, algunos gobiernos estaduales (notablemente en el caso de Paraná) y la justicia (federal y estadual). Según informó el Ministerio de Agricultura la soja RR constituye ya casi el 10 % de la producción brasileña (otras fuentes hablan de un número mucho mayor), su comercialización requirió de una medida de excepción emanada del Ejecutivo.
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BRASIL – OGM´S
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