El Presidente de Brasil, Luis Inazio Lula da Silva, promulgó la ley (Nª11.092) que reglamenta la autorización del cultivo y el comercialización de soja transgénica durante la campaña 2005/2006. El camino hacia esta ley se inició con la promulgación de la Medida Provisoria (MP) 223, de octubre de 2004. Las MP son un instrumento ejecutivo semejante a nuestros decretos, que luego deben ser rubricadas por el parlamento y se convierten en Ley. Según hemos explicado en boletines anteriores, este es el mecanismo irregular por el cual, año a año, se autoriza provisionalmente el cultivo modificado. Este embrollo surge por la indefinición de dos poderes del Estado brasileño. Por una parte, la Justicia brasileña no ha dado una resolución definitiva a la causa iniciada en 1998, que ilegalizó el cultivo de soja que, anteriormente, había sido aprobado por parte de las autoridades competentes. Por otra parte, el Parlamento brasileño tampoco ha concluido el proceso de reforma de la ley de bioseguridad que podría destrabar la situación actual. Brasil está pagando cara su indefinición en referencia a los OGMs. Porque, a razón de estas irregularidades, están surgiendo problemas con las exportaciones destinadas a China. Ocurre que el principal comprador mundial de soja exige, en base a su Regulación Administrativa sobre Seguridad de los Agro-OGMs, que el importador haya aprobado el cultivo transgénico en su propio país. Esto introduce un principio de reciprocidad que le impide aceptar la soja modificada brasileña, hasta que este país no defina el estatus legal del cultivo. Por el momento, las autoridades chinas no emiten los certificados de seguridad requeridos para la entrada de la soja brasileña. Es importante aclarar que no enfrenta este nuestro país ya que cuenta con una reglamentación internacionalmente reconocida. Irónicamente, los activistas anti-OGM de Brasil argumentan que la adopción de variedades modificadas pone en peligro las exportaciones con destino China y, en cambio, lo que está ocurriendo es que dichas exportaciones peligran por la ambigüedad legal entorno a su aprobación. En tanto, el gobierno brasileño señaló que la promulgación de la Ley Nª 11.092 permitiría que se reanuden en estos días las ventas de soja a China.
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BRASIL – OGM´S
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