PROPUESTA DE UE. La UE presentó, por su parte, una oferta menos ambiciosa que la de EE.UU. pero mejor que la que muchos analistas consideraban posible. Propuso un recorte global de un 64% de los subsidios a la producción y la eliminación, en diferentes plazos, de sus subsidios a la exportación. En materia de acceso a mercados los europeos plantearon una reducción arancelaria máxima del 60% (para aquellos productos que tienen aranceles más altos) y reservarse la opción de excluir o disminuir en menor medida alrededor de 300 productos. En materia de subsidios a la exportación, también solicitó mayores disciplinas para asegurar la que las ayudas alimentarias no desplacen operaciones comerciales, punto que disputa con EE.UU. Se espera también que la UE solicite el reconocimiento de las Indicaciones Geográficas para los productos agrícolas, aunque aún no hizo un pedido formal. La propuesta presentada está condicionada a los avances que se logren para la reducción de aranceles en bienes no agrícolas y a una mayor liberalización del comercio de servicios, especialmente en los PED. La propuesta europea fue considerada absolutamente insuficiente por las contrapartes comerciales, en particular con respecto a la disminución de los obstáculos en frontera. Asimismo generó diversas acciones contrarias a la misma en el seno de la Comunidad. Francia acusó a las autoridades comunitarias de negociar más allá del mandato otorgado por los países Miembros y amenazó con vetar la aprobación de cualquier acuerdo que traspase los límites impuestos por el citado mandato.
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OMC
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