El 29 y 30 de junio se realizó la reunión mensual del Consejo General de la OMC, a la cual asistieron aproximadamente 60 ministros de distintos países. La misma tenía el objetivo de otorgar el impulso final a la negociación. Sin embargo, dicha meta no pudo lograrse y la Ronda, lanzada hace casi 5 años, difícilmente concluya antes del vencimiento de la Autorización para Negociar (TPA) que el Congreso de los EE.UU. otorga a su Presidente, previsto para mediados del año que viene. Si el Poder Legislativo norteamericano no renueva la autorización, este recupera su poder para debatir la conveniencia de proponer modificaciones al acuerdo internacional que se pueda lograr, hecho que haría interminables las negociaciones internacionales. En cambio, al estar en vigencia la TPA el Congreso limita su accionar a la aprobación o rechazo del acuerdo logrado sin poder modificar partes del mismo. Con respecto al tema de las excepciones en el pilar de acceso a mercados, que tanto le preocupan a la Argentina, es pertinente señalar que la Argentina, Paraguay y Uruguay presentaron el 20 de junio una propuesta sobre el mecanismo de salvaguardia especial que es mucho más previsible y en consecuencia menos dañino para el comercio internacional que la propuesta del G-33. El documento fue bien recibido por otros países que comparten la preocupación de los 3 autores. El mismo podrá derivar en que se acuerde una versión del mecanismo salvaguardia especial menos dañina. Por su parte, el sector privado de Argentina está firmemente convencido de que no puede aceptarse un retroceso en acceso a mercados. El 22 de junio el Presidente del Comité de Agricultura, Falconer, presentó un borrador de posibles modalidades en agricultura, el cual exhibe más de 700 corchetes con diferentes opciones en los diferentes temas. Este borrador daba la pauta de la dificultad para lograr un acuerdo en la reunión del Consejo de fines de junio. El documento ha sido adoptado como oficial por parte de Lamy. Las posiciones en Ginebra siguieron siendo rígidas. Previo a la Reunión de Ministros, la Secretaría de la OMC hizo circular en forma extraoficial la propuesta conocida como 20-20-20 que significaría: fijar un límite de 20 mil millones de dólares para los subsidios a la producción dañinos (Cajas ámbar y azul) que otorga EE.UU; aceptar la posición del G-20 en materia de reducción promedio de los aranceles de importación de productos agrícolas; y, establecer un coeficiente de 20 en la denominada fórmula suiza para la reducciones arancelarias de productos no agrícolas en el caso de los PED. La UE dijo que estaba dispuesta a aumentar su oferta de reducciones arancelarias hasta un 51%, acercándose a la oferta del G-20 que consiste en una reducción promedio del 54%, siempre y cuando EE.UU. aceptara reducir sus subsidios dañinos en un 68% aproximadamente y los países en desarrollo (PED) aceptaran reducir sus aranceles industriales con un coeficiente de fórmula suiza de 15, lo cual implicaría para la Argentina que ningún arancel quedara por encima del 10,5%. Por su parte EE.UU. señaló que el acercamiento de la posición europea a la del G-20, en materia de reducción arancelaria, no es suficiente. Además, señaló que la batería de excepciones (productos especiales, productos sensibles y mecanismo de salvaguardia especial) a la fórmula de reducción general, evitaría que un gran número de productos redujeran efectivamente sus aranceles. Por otro lado, los EE.UU. al igual que la UE reclamaron una mayor apertura para comercializar productos industriales en el mundo en desarrollo. Por otro lado, están los PED, encabezados por Brasil y la India, que no cedieron en materia de reducción arancelaria de bienes industriales, argumentando que es desproporcionado el recorte que se les pide en relación al que obtendrían en materia de agricultura. Sin embrago, Brasil ha dado señales de estar dispuesto a aceptar un coeficiente de fórmula suiza del 20, que llevaría a un máximo de 12,7% el arancel de importación comprometido por la Argentina en la OMC (hoy del 35% para la mayoría de sus productos). Como puede observarse, la negociación se encuentra inmersa en un círculo vicioso donde nadie quiere dar el primer paso para empezar a construir un acuerdo con ventajas para todos y que permita incrementar las exportaciones de un país como la Argentina. El sector privado agroindustrial de Argentina tiene un enorme nivel de preocupación respecto al posible retroceso respecto al acceso a mercados, principalmente en materia del mecanismo de salvaguardia especial. Sin embargo piensa que existe una oportunidad para la reducción de los subsidios a la producción y eliminación de subsidios a la exportación. Por esta razón es que ha exhortado a los negociadores de Argentina para que se extremen las medidas tendientes a lograr un acuerdo en que se verifiquen las ofertas de reducción y/o eliminación, según corresponda de los subsidios a la producción y exportación sin que se produzca retroceso en materia de acceso a mercados. Las negociaciones se retomarían a fines de julio, en el marco de la reunión mensual del Consejo General de la OMC. Dicha instancia sería una de las últimas, sino la última, para lograr un acuerdo que permita confeccionar las listas de concesiones de cada país para fines de año y de esta manera que pueda entrar en el parlamento estadounidense a principios del año que viene antes de que venza el TPA.
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