Luego de la infructuosa reunión mini ministerial realizada en Ginebra entre los días 23 y 24, Pascal Lamy, Director General de la OMC, declaró suspendidas las negociaciones en la OMC hasta nuevo aviso. Brasil, por su parte, está intentando reavivar la negociación y llamó a una reunión del G-20 para el 9 y 10 de septiembre. Por otro lado, se rumorea que puede haber una reunión del G-6 (Australia, Brasil, EE.UU., India, Japón y UE) a fines de septiembre en Australia con motivo del aniversario de la creación del Grupo Cairns. Peligra la ronda lanzada hace casi 5 años si no se concluye antes de que venza el plazo de la Autorización para Negociar que el Congreso de los EE.UU. otorga a su Presidente (TPA), previsto para mediados del año que viene. Sin embrago, aunque algunos argumentan que si se lograse un principio de acuerdo antes de fin de año, sería posible para el Presidente de los EE.UU. lograr una prórroga del TPA. Si el Poder Legislativo norteamericano no renueva la autorización, éste recupera su poder para debatir la conveniencia de proponer modificaciones al acuerdo internacional que se pueda lograr, hecho que haría interminables las negociaciones internacionales. En cambio, al estar en vigencia la TPA el Congreso limita su accionar a la aprobación o rechazo del acuerdo logrado sin poder modificar partes del mismo. Las negociaciones están trabadas básicamente por un triángulo de negativas a avanzar en pos de la liberalización del comercio. En un vértice está EE.UU. que se niega a reducir sus subsidios dañinos (Caja ámbar + Caja azul) de modo que no superen los USD 20 mil millones. En el segundo vértice está la UE que no acepta una mayor reducción de los aranceles en productos agrícolas. Finalmente, en el tercer vértice están los PED, encabezados por la India, que rechazan reducir sus aranceles en bienes no agrícolas de tal manera de que ningún arancel sea superior al 15%.
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OMC
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