Se torna cada vez más improbable la renovación del Trade Promotion Authority (TPA), que vence el próximo mes de julio, al presidente de EE.UU. por parte del Congreso. Si bien la representante comercial Susan Schwab ha realizado insistentes pedidos sobre el tema y ha indicado el mayor crecimiento de las exportaciones a aquellos países con los que rigen acuerdos comerciales, el Congreso dominado por los demócratas no ha dado señales positivas y cuestiona fuertemente el rumbo de la política comercial. Especialmente condicionan una posible extensión a la inclusión de estándares laborales y ambientales más exigentes en los acuerdos de los que participe EE.UU. y garantizar un mayor nivel de cumplimiento, tal como varios congresistas habían prometido durante la campaña electoral fundándose en que los acuerdos comerciales causaron pérdida de empleos y déficit comercial en EE.UU. En una reciente reunión entre Congresistas y la cabeza del USTR, Max Baucus presidente del Comité de Finanzas del Senado, advirtió que uno de los puntos esenciales es considerar qué tipo de ingerencia se le daría al Congreso durante la negociación de un acuerdo comercial, porque entendía que hasta el momento sólo se los había consultado para conocer cuales eran las exigencias mínimas que aceptarían para aprobar un tratado. En caso de no renovarse, no habría esperanzas de lograr un nuevo TPA hasta después de las elecciones presidenciales de 2008, lo cual afectaría aún más el lento avance de la Ronda Doha de la OMC.
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EE.UU. – TPA
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