El cronograma para finalizar la Ronda de Doha se ha pospuesto una vez más y las expectativas de lograr un acuerdo de comercio mundial se han depositado en el año 2008. Los Presidentes de los grupos de negociación para bienes agrícolas e industriales han comunicado que los borradores de modalidades, que se esperaban para fines de diciembre, serán presentados entre fines de enero y principios de febrero del año entrante. A pesar de la demora en la presentación de los documentos, el director general de la OMC, Pascal Lamy, se mostró confiado en la posibilidad de arribar a un acuerdo para “finales del año que viene”. Expresó que la postergación es una buena señal de que los 151 Miembros de la organización finalmente están hablando con seriedad. “Es la primera vez que los negociadores piden más tiempo porque se están haciendo avances”, agregó. Sin embargo, representantes de las delegaciones en Ginebra se mostraron preocupados debido a una serie de acontecimientos políticos que podrían conspirar contra la posibilidad de continuar con las negociaciones en la segunda mitad del 2008. Por un lado, se encuentran las elecciones presidenciales en EE.UU. y las dudas de que el Congreso norteamericano renueve la autoridad que se le otorga al Poder Ejecutivo para negociar acuerdos comerciales y presentarlos al Legislativo para su aprobación sin posibilidad de introducir enmiendas (TPA). Por el otro, el ejercicio de Francia de la presidencia de la UE. Es conocida la antipatía que el presidente Nicolas Sarkozy tiene por las negociaciones sobre agricultura en la Ronda Doha, ante la posibilidad de dejar desprotegido al agro, uno de los sectores más importantes de ese país. Por su parte, el día 15 de noviembre se reunieron en Ginebra los Miembros del G-20 con motivo de analizar los acontecimientos recientes en la negociación y consensuar posiciones sobre los futuros pasos a seguir en la misma. En una declaración, firmada por gran parte de los Ministros de los países que constituyen el grupo, se subrayó la centralidad de la agricultura en la Ronda y se pidió por un resultado equilibrado y acorde con el Mandato de la negociación. Además, en una clara muestra de unidad de la mayoría de los países en desarrollo dentro de la OMC, los ministros y negociadores del G-20 se reunieron, durante esos días, con los coordinadores del G-33, el NAMA 11, el Grupo ACP, los Países Menos Adelantados (PMA), el Grupo Africano, las Economías Pequeñas y Vulnerables (SVEs) y el Cotton-4, para rever la situación de la Ronda y discutir la forma de aumentar la coordinación en los asuntos de mutuo interés para estos grupos de países. Negociaciones Agrícolas Los delegados continúan abocados a la resolución de una amplia gama de temas técnicos con el objetivo de clarificar las propuestas que se encuentran sobre la mesa de negociación. Esto permitirá la evaluación de los alcances de las ofertas en la negociación agrícola y facilitará las concesiones en otras áreas. En el pilar de acceso a mercados las discusiones estuvieron centradas, principalmente, en los denominados productos “sensibles” y productos “especiales”, categorías que los países podrán utilizar como excepciones para realizar cortes menores en los aranceles a los previstos por la fórmula general. Con respecto a los “sensibles”, que todos los países podrán seleccionar a cambio de la expansión de cuotas de importación, se consolidó la idea de que la base para la expansión de las cuotas sería el consumo doméstico. En relación con esto, las delegaciones se encuentran analizando datos de consumo presentados por un grupo de países desarrollados con el objetivo de estimar la ampliación resultante de las cuotas. Por otro lado, adquiere fuerza la idea de designación de productos sensibles a 8 dígitos del sistema armonizado, lo que genera el problema de como relacionar datos de consumo existentes a nivel agregado (a 4 ó 6 dígitos) con las expansiones de cuotas a 8 dígitos. Si bien se han dado a conocer varias propuestas sobre la manera de distribuir el dato de consumo entre las líneas arancelarias a 8 dígitos, a medida que se avanza surgen nuevos obstáculos técnicos que dificultan la resolución de la temática. En cuanto a los productos “especiales”, que los Miembros en desarrollo podrán designar para “protegerlos” de la reducción arancelaria general en base a criterios como desarrollo rural, seguridad alimentaria y seguridad de los medios de subsistencia, el presidente de la negociación, Crawford Falconer, presentó de manera informal una nueva propuesta. La misma consiste en designar como “especial” entre el 12 y el 15 % del total de las líneas agrícolas (porcentaje mayor al 5-8% considerado en el borrador de junio pasado) y dividir al total de líneas que surjan como especiales en dos grupos con diferente trato para cada uno de ellos. Un grupo estará compuesto por la mayoría de las líneas designadas las cuales deberán realizar un corte promedio en sus aranceles de alrededor del 20 %. El otro grupo, compuesto por una minoría, podrá realizar cortes menores a los previstos para el primero. En el pilar de competencia de las exportaciones los avances son mayores y se ha llegado a un punto en el que son necesarias decisiones políticas. Falconer hizo circular entre los Miembros un documento de trabajo donde están plasmados los puntos de consenso a los que se ha arribado en la negociación. En cuanto a los subsidios a las exportaciones se acordó su eliminación por parte de los países desarrollados en el año 2013. Para llegar a este objetivo, se implementará una primera reducción del 50 % de los desembolsos en concepto de estos subsidios en el 2010 y reducciones anuales iguales en el resto de los años. No obstante, aún no está decidido como serán reducidas las cantidades subsidiadas. Para los créditos a las exportaciones se destaca que, en el texto, no se consideran temas de importancia que estaban incluidos en documentos anteriores (tipo de interés mínimo, prima para cubrir riesgo de no reembolso, entre otros). Por último, en ayuda alimentaria se siguen debatiendo las condiciones que ha de cumplir el compartimiento seguro y las disciplinas que deben imponerse a la monetización de la misma. En las semanas venideras las discusiones se enfocarían en los productos “especiales” y “sensibles”, el mecanismo de salvaguardia especial y los subsidios enmarcados dentro de la Caja verde. Luego del receso por las fiestas de fin de año, Falconer ha comunicado a los negociadores que desarrollará, a partir del 3 de enero, 10 días de conversaciones sobre los tópicos no resueltos hasta el momento, con el objetivo de reunir insumos para el borrador de modalidades que sería presentado a fines de febrero de 2008. Negociaciones sobre bienes industriales Tras varias semanas de conversaciones intensivas se produjeron escasos resultados en todos los frentes. Las diferencias entre los Miembros no parecen acortarse y sólo podrían salvarse con la intervención de los ministros. El presidente de este grupo de negociación, Don Stephenson, se mostró pesimista al no registrarse avances y expresó que, “en algunas áreas, incluso, ha habido retrocesos”. El principal punto de conflicto continúa siendo el alcance de las flexibilidades permitidas para exceptuar productos del recorte arancelario previsto por la fórmula general. Diferentes grupos de países en desarrollo han clamado por más flexibilidades, frente a la oposición de los países desarrollados. La propuesta más resistida ha sido la presentada por los países del Mercosur para que el 16 % de las líneas arancelarias de los países que pertenecen a uniones aduaneras no se vean alcanzadas por los recortes previstos, con el objetivo de preservar el arancel externo común de las mismas. Por otro lado, la República Popular China sumó su voz al descontento generalizado de los países en desarrollo con respecto al sesgo que están tomando las negociaciones sobre bienes industriales y amenazó con vetar o bloquear cualquier texto que le exija mayores compromisos de reducción arancelaria respecto a los demás miembros de reciente adhesión a la OMC. Posición Argentina El canciller argentino, Jorge Taiana, viajó a Ginebra para participar de la reunión con sus pares del G-20 y mantener una entrevista con el director general de la OMC, Pascal Lamy. Durante su estadía en la sede de la OMC, el Canciller, dejó en claro la posición de su país con respecto a la “necesidad de que ningún resultado de las negociaciones impida que los países en desarrollo mantengan adecuados espacios de política industrial”. Además agregó que para que se logre un acuerdo “equilibrado” la agricultura debe ser el centro de las conversaciones, “sin invertir el orden natural de las cosas”.
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