Los mediadores para las negociaciones sobre agricultura y acceso a los mercados para bienes no agrícolas (AMNA) circularon, el 19 de mayo pasado, nuevas versiones revisadas de sus proyectos de modalidades de julio de 2007. Se esperaba que estos textos logren dar el impulso necesario para que las negociaciones por un pacto mundial de comercio culminen satisfactoriamente antes de que finalice el presente año. Para esto, es clave que durante julio próximo se celebre una reunión Ministerial en Ginebra donde se sienten las bases del posible acuerdo. No obstante, las reacciones a ambos textos no fueron las previstas y el proceso de “negociación horizontal”, con concesiones cruzadas entre las diferentes temáticas presentes en las conversaciones, continúa en espera. Este ejercicio es considerado fundamental para arribar a un consenso sobre los temas salientes antes de convocar a los ministros a Ginebra. El proyecto elaborado por el presidente del grupo de negociaciones sobre agricultura, Crawford Falconer, recibió una cautelosa bienvenida. Si bien el G-20 expresó que el texto representa “una buena base para construir”, países europeos, como Francia y Alemania, expresaron que el borrador no brinda las condiciones para un acuerdo equilibrado. Los países desarrollados consideran que en el mismo se le exigen demasiadas concesiones sin ofrecerles nada a cambio. El texto del presidente de las negociaciones sobre bienes industriales, Don Stephenson, ha sido el que ha generado una mayor oposición de los Miembros. Los EE.UU. y la UE criticaron duramente el texto por considerar que otorga demasiadas flexibilidades a los países en desarrollo y no se obtienen recortes efectivos en los aranceles de productos manufacturados. En la vereda opuesta, el grupo NAMA-11 expresó que el texto es más ambicioso que el referido a la agricultura y solicita mayores reducciones arancelarias a los países en desarrollo que a las naciones industrializadas, no cumpliendo con el párrafo 24 de la Declaración de Hong Kong. Como consecuencia del fuerte rechazo generado por su propuesta, el presidente decidió suspender las discusiones “hasta que los Miembros alcancen cierto grado de convergencia”. Señaló que los negociadores habían reabierto asuntos ya acordados, que aún mantenían sus diferencias y que muchos habían adoptado posiciones aún más extremas. Por el momento los delegados continúan trabajando intensamente para limar sus diferencias. Ministros de los países más influyentes en la negociación se están reuniendo con el objetivo de concretar lo antes posible la ansiada cumbre Ministerial. Para esto, resulta evidente que mucho trabajo queda por hacer y los presidentes de los grupos de negociación deberán realizar una nueva revisión de los borradores de modalidades a la brevedad. Las posibilidades de que la Ronda se congele por un par de años son cada vez mayores. Negociaciones Agrícolas El proyecto de modalidades presentado reduce significativamente el número de corchetes, que marcan la ausencia de consenso sobre el tema, pasando de 235 a 32. Sin embargo, los delegados notaron que, en la mayoría de los casos, el presidente sólo se limito a rescribir las mismas diferencias de manera distinta. En lugar de utilizar los corchetes, expresó las posiciones opuestas sobre un mismo tema separadas por el disyuntivo “ó”. En el pilar de ayuda interna no se presentan cambios con respecto a los porcentajes en que se deben reducir los niveles comprometidos de subsidios dañinos para el comercio. Los porcentajes de reducción de la ayuda global causante de distorsión del comercio se mantienen entre corchetes, esperando ser definidos por los ministros. Por su parte, las disciplinas para los subsidios que no dañan el comercio, o lo hacen en grado mínimo, (Caja verde) han sido mejoradas comparadas con la versión de febrero pasado. La actualización de las superficies base para este tipo de pagos solo se permitiría si esto no implica aumentos de los subsidios al nivel del programa. El área de acceso a mercados continúa siendo la más problemática. En el texto se incluye como opción para los “productos sensibles” la compleja metodología de la “designación parcial” propuesta por el grupo “los amigos del presidente” en abril pasado. Recordamos que todos los países tendrán derecho a designar líneas tarifarias como “sensibles” para someterlas a una reducción arancelaria menor que la prevista por la fórmula general, a cambio de la expansión de cuotas de acceso a mercados. Muchas delegaciones presentaron su preocupación ante esta metodología por considerarla de una alta complejidad técnica. Además la expansión final de las cuotas de acceso a mercado sería menor que la que surge de la propuesta del Grupo Cairns. En lo que respecta a la Salvaguardia Especial para la Agricultura (SGE) se proponen dos opciones: a) la eliminación para todos los productos y b) la aplicación para únicamente el 1,5% de las líneas arancelarias en los PD y el 3% en los PED. De prevalecer la segunda alternativa, EE.UU podría aplicar la SGE en 27 líneas y la UE en 33, lo que implicaría que estos países deberían reducir drásticamente la utilización de la mencionada herramienta. Por otro lado, a diferencia del borrador anterior, no se aclara cual será el período de implementación del mecanismo. Otro aspecto a destacar es que, de mantenerse la SGE, se regirá por las mismas reglas del actual artículo 5 del Acuerdo sobre la Agricultura. En cuanto al Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE), que los PED podrán utilizar para defenderse de descensos bruscos de precios o incrementos significativos de las importaciones, se establece que en principio cualquier línea arancelaria podría estar sujeta al mismo. Se dispone la existencia de dos tipos de MSE. Una basada en precio, la cual permite aplicar derechos adicionales cuando este cae por debajo de un determinado nivel de activación. Con respecto a esta es importante destacar que el nivel del precio de activación propuesto (30 % inferior al nivel de base) coincide con el de la propuesta APU (grupo conformado por Argentina, Paraguay y Uruguay). Otra basada en volumen, que se aplica cuando las importaciones aumentan por encima de un cierto nivel de activación. Aquí Falconer presenta dos opciones polarizadas. En una de ellas se plantea el establecimiento de bajos niveles de activación y altos derechos adicionales correctivos (acercándose a la propuesta del G-33), y en la otra, altos niveles de activación y bajos derechos correctivos (similar a la propuesta APU). Por último, en el pilar de competencia de las exportaciones se mantienen las disciplinas planteadas en los borradores anteriores. Las reglas sobre créditos a las exportaciones y ayuda alimentaria están prácticamente acordadas a la espera de resolución en las otras áreas de la negociación. Negociaciones industriales La principal novedad del documento del presidente Stephenson es que aumenta la cantidad de opciones que los países podrán adoptar para combinar el nivel de corte en los aranceles previsto por la fórmula de reducción arancelaria general (determinado por los coeficientes de la denominada Fórmula Suiza) y las excepciones, que permiten realizar menores reducciones en los productos considerados sensibles por cada uno de los países. Cuanto menores sean los coeficientes seleccionados, y por lo tanto mayores los cortes establecidos por la fórmula Suiza, mayores serán las excepciones permitidas. Con esta nueva redacción, se le permite a los PED seleccionar un número mayor de líneas y una proporción mayor de sus importaciones para exceptuarlas de las disciplinas previstas por la fórmula general. En particular se presentan tres opciones: a) si el miembro opta por un coeficiente de 19-21 podrá efectuar recortes no inferiores a la mitad de los basados en la fórmula en el 12-14% de sus líneas, siempre que esas líneas no excedan del 12-19% del valor total de las importaciones de productos no agrícolas del Miembro; ó mantener sin consolidar o no efectuar recortes en el 6-7% de sus líneas siempre que no excedan el 6-9% del valor total de las importaciones. b) Si se adopta un coeficiente de 21-23 se podrá efectuar recortes no inferiores a la mitad de los basados en la fórmula Suiza en el 10% de las líneas, siempre que no representen más del 10% de las importaciones; ó no efectuar recortes en el 5% de las líneas, siempre que no excedan del 5% de las importaciones no agrícolas. c) Si el país decide adoptar un coeficiente de entre 23 y 26 puntos no tendrá derecho a recurrir a ninguna flexibilidad. Además se presentan flexibilidades adicionales para Sudáfrica, Venezuela y las Uniones Aduaneras (como el Mercosur). Para los miembros desarrollados el presidente propone la aplicación de coeficientes de entre 7 y 9 puntos, remplazando los valores de 8 y 9 de la versión de julio de 2007. Vale aclararse que todos los valores de coeficientes y flexibilidades se encuentran todavía entre corchetes, lo que indica la falta de consenso al respecto entre los Miembros. Por su parte, la Argentina expresó que el texto no es una buena base para la negociación dado que no brinda suficientes flexibilidades para proteger el Arancel Externo Común del Mercosur, no presenta equilibrio con lo que se ofrece en agricultura y demanda mayores reducciones en los aranceles industriales de los PED que en los de los PD. En este sentido, el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, Alfredo Chiaradía, emitió junto con el secretario de Comercio de la India, Gopal Pillai, una declaración en donde se subraya la necesidad de corregir los desequilibrios actuales en las negociaciones sobre bienes agrícolas e industriales. Según ambos secretarios, sólo la restauración del equilibrio en la negociación, respetando el principio de reciprocidad menos que plena, el párrafo 24 de la Declaración de Hong Kong y el trato especial y diferenciado para los países en desarrollo, haría posible que la India y la Argentina aprobaran los textos e ingresaran en la etapa final de la Ronda de Doha. Según fuentes periodísticas, este duro documento no fue bien recibido en Brasil. Los diarios de ese país señalan que los diplomáticos brasileños muestran preocupación porque consideran que, al “endurecer” su posición, Argentina e India se alejan de la postura del país carioca, generando rupturas al interior de grupos de países en desarrollo como el G-20 y el NAMA-11. El gobierno argentino se defendió de estas objeciones argumentando que el país que rompe el consenso y se aparta de lo acordado es Brasil, al flexibilizar su posición.
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