El pasado 20 de mayo la Comisión Europea (CE) presentó las propuestas legales para el denominado “chequeo médico” de la Política Agrícola Común (PAC). Este chequeo no constituye una reforma radical, sino un esfuerzo por perfeccionar y modernizar la principal política comunitaria. Con estas propuestas se da por iniciado un proceso de negociación entre los Estados Partes de la UE, que debería culminar con una nueva PAC cerca de fin de año, durante la presidencia francesa. En la comunicación dada a conocer con motivo de presentación del proyecto de reforma, Bruselas afirma que para lograr que la PAC siga siendo una política de presente y futuro se deben evaluar sus instrumentos, determinar su buen funcionamiento, definir las adaptaciones necesarias para que cumpla con sus objetivos y adaptarla a nuevos desafíos. La Comisión ha propuesto modificaciones en tres ámbitos principales: el sistema de ayudas directas, los instrumentos de mercado y la política de desarrollo rural. En palabras de la comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel, el objetivo principal es realizar cambios que permitan romper aún más el vínculo entre los pagos directos y la producción, permitiendo a los agricultores seguir las señales del mercado y responder a la creciente demanda de alimentos. Además, la funcionaría expresó que las modificaciones planteadas en el documento liberarán a los agricultores de restricciones inútiles, permitiéndoles maximizar su potencial de producción, y permitirá al bloque europeo responder mejor a los nuevos desafíos y oportunidades a los que se enfrenta la agricultura, incluido el cambio climático, la necesidad de una mejor gestión del agua y la protección de la biodiversidad. Entre las medidas concretas propuestas por la CE se encuentran: a) supresión de la retirada de tierras: se propone suprimir la obligación de los productores de cultivos herbáceos de mantener el 10% de sus tierras en barbecho; b) supresión gradual de las cuotas de producción lechera: las cuotas irían aumentando el 1% anual para eliminar completamente estas limitaciones a la producción durante el año 2015; c) disociación de la ayuda: se propone suprimir los pagos asociados que aún quedan vigentes e integrarlos al régimen de pago único (RPU), salvo la prima por vaca nodriza y la prima por ganado ovino y caprino; d) condicionalidad: se plantea la necesidad de modificar las normas que los agricultores deben cumplir como condición para poder recibir las ayudas, se propone eliminar algunas exigencias consideradas no pertinentes y añadir requisitos nuevos para preservar los beneficios medioambientales de la retirada de tierras de la producción y mejorar la gestión del agua; e) revisión del artículo 69 del Reglamento (CE) nº 1782/2003: se pretende flexibilizar el derecho que poseen los Miembros de retener hasta un 10% de sus límites presupuestarios nacionales para pagos directos para destinar esa suma a medidas medioambientales o a la mejora de la calidad y la comercialización de los productos, suprimiendo la obligación de que los fondos deban utilizarse solo en el sector del que proceden; f) modulación: se propone aumentar el porcentaje en el que se reducen las ayudas directas para destinar los fondos liberados a programas de desarrollo rural, la idea es aumentar la tasa de modulación a un 13% en 2012 con incrementos suplementarios para las grandes explotaciones; g) mecanismos de intervención: se plantea suprimir el mecanismo de intervención para el trigo duro, el arroz y la carne de porcino, y fijar en cero la intervención en el caso de los cereales forrajeros; y h) limitaciones de los pagos: se propone que los Estados no otorguen los pagos cuando el importe sea menor a 250 euros, cuando la superficie subvencionable sea menor a 1 hectárea, ó cuando se den ambas condiciones. Las reacciones de los Estados Miembros de la UE no se hicieron esperar. Un primer grupo liderado por el Reino Unido se mostró a favor del documento y pidió profundizar la reforma. El gobierno británico acusa a la PAC de ser en parte responsable del alza mundial de los precios de los alimentos y reclama su cuestionamiento. En este sentido, el ministro de finanzas de este país, Alistar Darling, invocó por una supresión de todos los subsidios entregados a los agricultores, así como la eliminación de la mayoría de las tarifas aduaneras sobre las importaciones de materias primas agrícolas. Un segundo grupo, comandado por Francia y Alemania, considera que Europa debe procurar mantener una PAC fuerte que incentive aumentos en los niveles de producción y permita al bloque hacer frente a los nuevos desafíos alimenticios mundiales. En términos generales, se podría decir que las propuestas son positivas para los países en desarrollo productores de commodities agrícolas. Las mismas están encaminadas a desvincular los subsidios recibidos por los productores europeos de sus decisiones de producción. Sin embargo, un aspecto se vislumbra como problemático. Es la posibilidad de que la Unión Europea traslade a sus proveedores las mismas exigencias y requisitos que sus agricultores deben cumplir para poder recibir las ayudas de la PAC (condicionalidad). En los últimos días representantes de países como Francia y Alemania se han pronunciado en esta dirección. El ministro de Agricultura germano, Horst Seehofer, sostuvo que “la UE posee elevados estándares en materia de medio ambiente, agua, salud y cuestiones sociales, cuya implementación es muy costosa para nuestros agricultores. Debemos actuar para asegurarnos de que los demás países cumplan con estos estándares si desean exportar a la UE.
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UE – PAC
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