MEDIDAS PARA HACER FRENTE A LA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL. El 27 de octubre se celebró en Brasilia la VII Reunión Extraordinaria del Consejo del Mercado Común. El encuentro, que contó con la presencia de los ministros de Relaciones Exteriores y de Economía y los presidentes de los bancos centrales de los países del Mercosur y asociados, tuvo como finalidad analizar la posibilidad de coordinar acciones en el plano comercial para minimizar los eventuales impactos de la crisis internacional. En una primera instancia, cada uno de los presentes expuso la situación de su país y explicó las medidas adoptadas hasta el momento. Luego, se exploró la posibilidad de coordinar un accionar colectivo. Según la prensa del país anfitrión, los estados sudamericanos se mostraron especialmente de acuerdo en tomar medidas para aumentar el intercambio comercial intra-regional y lograr una conclusión “equilibrada” de la Ronda Doha, pero tuvieron importantes diferencias en cuanto a qué medidas adoptar para “protegerse” de la posibilidad de un aumento brusco de las importaciones de países ajenos al bloque. En el comunicado conjunto, dado a conocer al finalizar la reunión, el Mercosur y sus socios directos demandaron una “reforma profunda y abarcadora” del sistema financiero internacional, y abogaron por la creación de instrumentos para dar “respuestas concretas, inmediatas y más apropiadas” a la actual crisis financiera. Además, los ministros reafirmaron su “convicción de que la profundización de la integración regional y el fortalecimiento de los lazos comerciales y de cooperación financiera pueden contribuir al aumento del crecimiento y a la preservación y ampliación de las conquistas económicas y sociales de los últimos años”. La delegación argentina arribó al encuentro con una serie de propuestas de “defensa comercial”, que no fueron del todo bien recibidas por sus pares de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Estos países expresaron preocupación ante la posibilidad del recrudecimiento del proteccionismo en el comercio intra-Mercosur. Dichos temores se agudizaron con las medidas adoptadas, durante el mes de octubre por el gobierno argentino, con el objetivo de proteger su sector industrial (incluyen aumento de valores de referencia y licencias de importación no automáticas). La primera de estas propuestas consiste en la creación de una comisión de monitoreo de comercio dentro del Mercosur, que se encargue de realizar un seguimiento de los flujos de comercio, y establecer si los mismos pueden afectar o no, y de que manera, los niveles de producción de los países del bloque. En Brasil consideran que esta propuesta podría tener como finalidad restringir sus ventas a la Argentina, que se espera se vean incrementadas durante los próximos meses. La Argentina también propuso subir el arancel externo común (AEC) para algunos productos de ciertos rubros, como textiles, marroquinería, madera y muebles. Este planteamiento fue el que más polémica despertó. Los demás socios se oponen a la adopción de este tipo de medidas proteccionistas, dado que estas no han dado resultado en el pasado, y podrían desencadenar represalias en otras partes del mundo. Los representantes de Uruguay y Brasil expresaron que la crisis internacional debe enfrentarse con más comercio hacia adentro y fuera del Mercosur. Sin embargo, al finalizar la reunión, el canciller brasileño, Celso Amorím, prometió analizar la propuesta dado que no implicaba subas generalizadas del AEC. El cambio de posición se explicaría porque Brasil también estaría interesado en elevar el arancel para ciertos productos, como lácteos, vinos, textiles y electrodomésticos. La propuesta consistiría en elevar los aranceles aplicados, sin superar los niveles consolidados en la OMC. Además, Argentina pidió que el Mercosur le extienda el “perdón” para la importación de bienes de capital, que rige actualmente y vence a fin de año. Esta medida le permite a nuestro país importar este tipo de bienes sin abonar el arancel correspondiente del 14%, como forma de incentivar la inversión productiva y la actividad económica. Todas estas posibles medidas, así como otras relacionadas con la creación de un “sistema financiero del Sur”, la reglamentación del Mecanismo de Adaptación Competitiva y la utilización de monedas locales para el intercambio comercial, serán analizadas por el Grupo del Mercado Común. La reunión fue considerada como la primera de varias que tendrán lugar para presentar propuestas y discutir medidas coordinadas para hacer frente a la crisis, aunque de momento no se anunciará ninguna medida concreta. La próxima reunión se fijó para el 15 de diciembre. Por otro lado, los Jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos, se reunieron en San Salvador, Brasil, del 29 al 31 de octubre, en ocasión de la XVIII Cumbre Iberoamericana. El tema dominante de la cumbre fue, también, el de la crisis financiera. Los líderes de la comunidad iberoamericana dialogaron sobre las posibles acciones para mitigar el impacto de la coyuntura económica mundial. Al igual que en la reunión del Mercosur, los delegados expresaron la necesidad de intensificar el comercio intra-regional y realizaron un llamamiento “urgente” a una conclusión “satisfactoria y equilibrada” de la Ronda de Doha. Además acordaron coordinar posiciones ante la próxima reunión del denominado “G-20 financiero” (por Latinoamérica participarán Argentina, Brasil y México), que se desarrollará en Washington a mediados de noviembre, con la finalidad de encontrar soluciones consensuadas por los países más importantes del mundo a la crisis internacional.
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