Los Ministros de Agricultura del Grupo de los 8 (Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) se reunieron en Cison di Valmarino, Italia, del 18 al 20 de abril, para discutir el problema de la crisis alimentaria mundial. Es la primera vez que el grupo de países con las economías más importantes del mundo se reúnen con el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria como tópicos centrales. Del encuentro también participaron representantes de países en desarrollo importadores y exportadores netos de alimentos de relevancia (Argentina, Australia, Brasil, China, Egipto, India, México y Sudáfrica), quienes tomaron parte en las discusiones pero no firmaron la declaración final. También se hicieron presentes funcionarios de organizaciones internacionales como la Unión Africana, la FAO, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, la OCDE, el Banco Mundial, el Programa Mundial de Alimentos y el Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria. En la declaración final los ministros reconocen que el mundo está muy lejos de lograr el compromiso de las Naciones Unidas de reducir a la mitad la población en condiciones de pobreza antes del 2015. En este sentido, manifestaron su convicción de que el mundo debería incrementar la cantidad y mejorar la calidad de la producción agrícola para garantizar el acceso de todos los ciudadanos a alimentos sanos y nutritivos. Con respecto a la situación actual, mostraron preocupación por el hecho de que a pesar de la reciente caída de los precios internacionales de las commoditites agrícolas, los mismos se encuentran muy por encima de sus mínimos previos; y a raíz de la crisis internacional el número de pobres se ha incrementado considerablemente en el último año. Además, expresaron que factores estructurales pueden apuntalar los precios en el mediano plazo, y la creciente volatilidad y demanda plantean serios interrogantes sobre la seguridad alimentaria para el futuro. En vista de la próxima reunión de los jefes de Estado del G-8, a celebrarse en julio en La Magdalena, Italia, los ministros volcaron en el documento una serie de mensajes que esperan sean tenidos en cuenta por los mandatarios. Entre ellos encontramos: a) la Agricultura y la Seguridad Alimentaria debe estar en el corazón de la agenda internacional; b) es necesario implementar y compartir estrategias para aumentar la producción mundial y conseguir la seguridad alimentaria, especialmente en los países en desarrollo; c) se debe aumentar la inversión en agricultura sostenible, desarrollo rural y protección ambiental; d) es necesario incrementar el apoyo a la investigación científica y tecnológica en agricultura; e) resulta imperioso analizar la posibilidad de crear un sistema de almacenamiento de reservas de alimentos para las urgencias alimentarias y combatir la volatilidad de precios; f) se debe apoyar el rol de los mercados como medio para mejorar la seguridad alimentaria; g) es necesario aumentar la cooperación científica y tecnológica con los países en desarrollo; h) se debe promover la inversión y el fomento de la producción de energía renovable proveniente de la biomasa, de una manera compatible con la seguridad alimentaria; i) es importante apoyar la reforma del sistema mundial de seguridad alimentaria; y j) debemos rechazar la competencia desleal y las distorsiones al comercio agrícola, incluyendo las medidas para restringir las exportaciones. El nacimiento de este nuevo espacio de debate internacional sobre asuntos de agricultura y alimentación generó satisfacción entre las delegaciones. Esta primera reunión se tradujo en el reconocimiento de que la seguridad alimentaria, la producción agrícola y la volatilidad de precios deben estar en el centro de las conversaciones mundiales. En particular, el ministro italiano de Agricultura, Luca Zaia, destacó que la cumbre estableció “el principio negativo de la especulación de los precios, que daña a los mercados y causa hambre en los pueblos”. La Argentina estuvo representada por su secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, quién destacó que la invitación a la reunión significa que “nos consideran como actores importantes en el contexto de la agricultura mundial”. El funcionario hizo referencia a las políticas agrícolas que se aplican en Argentina, especialmente a los derechos de exportación. Cheppi explicó que estos se aplican “a los fines de evitar el traslado al mercado interno del incremento pleno de los precios internacionales y así preservar los ingresos de los más necesitados”. “Otros objetivos que se persiguen mediante estos derechos son los de propender a una distribución más equitativa de la riqueza y generar mayor valor agregado en la cadena alimentaria”, remarcó.
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REUNIÓN G-8 AGRÍCOLA
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