A pesar de los recurrentes llamados a la culminación de las negociaciones comerciales de la Ronda Doha, plasmados en las declaraciones de cuanta reunión se celebra para encontrar soluciones a la crisis mundial, las conversaciones en Ginebra siguen estancadas. A este respecto, el director general de la OMC, Pascal Lamy, expresó que un renovado esfuerzo para concretar un pacto de comercio mundial no puede darse hasta que EE.UU. esté listo para comprometerse. Por su parte, el representante comercial estadounidense, Ron Kirk, señaló que su país planea trabajar diligentemente hacia la conclusión de la Ronda Doha y que pronto “será mas amplio sobre como piensa que Doha finalmente pueda avanzar”. No obstante, reiteró que el criterio de EE.UU. es que las propuestas actuales de “modalidades” son detalladas en lo que respecta a los recortes que tendría que implementar EE.UU. en los subsidios agrícolas y los aranceles a los bienes manufacturados, pero vagas en lo que hace a la esperada apertura de nuevos mercados en países en desarrollo. Fuentes norteamericanas confirmaron que Kirk visitará por primera vez Ginebra el 11 y 12 de mayo, donde mantendrá reuniones tanto con Lamy como con otras delegaciones. Fuentes diplomáticas comentaron que los representantes de algunos países desarrollados estarían pensando en un cambio de rumbo para lograr superar el estancamiento en el que se encuentran las negociaciones. El mismo consistiría en abandonar la actual metodología de negociar documentos de modalidades, y moverse directamente a negociaciones bilaterales de ofertas y demandas de compromisos para la reducción de aranceles y subsidios. Este nuevo enfoque, si bien no se ha propuesto formalmente, ya ha provocado el rechazo de los países en desarrollo que temen que una negociación de este estilo los obligue a realizar mas concesiones de las que figuran en los actuales borradores de modalidades. Los representantes argentinos se mostraron escépticos ante la posibilidad de reactivar las conversaciones. El secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, Alfredo Chiaradía expresó que este año será de reflexión a causa de la crisis. Según el funcionario, el 2010 “será clave” para las negociaciones comerciales en el marco de la Ronda Doha. Al presentar su segundo informe sobre las medidas relacionadas con el comercio adoptadas como respuesta a la crisis financiera mundial, Lamy acogió con satisfacción el consenso alcanzado durante la reunión de abril del G-20 para evitar el proteccionismo y apoyar las corrientes comerciales mundiales. A su vez, el funcionario dijo que la mayor contribución a la reactivación del crecimiento económico podría surgir de un acuerdo en Doha, que es uno de los paquetes de estímulo colectivo más adecuados. “Una conclusión ambiciosa y equilibrada de la Ronda de Doha podría dar lugar a recortes arancelarios de al menos 150.000 millones de dólares anuales que podrían beneficiar directamente a los consumidores”, agregó. Esta cifra, tomada por los líderes del G-20 en su comunicado, fue criticada por EE.UU. e India quienes pidieron detalles a la secretaría de la OMC sobre la metodología para el cálculo del ahorro de aranceles. Por otro lado, los Miembros del Consejo General de la OMC han confirmado por unanimidad a Pascal Lamy al frente de la Secretaría de la organización por un nuevo mandato de cuatro años. En su discurso a los Miembros, Lamy expresó que el principal objetivo para los próximos años es reforzar el papel de la OMC como el organismo del comercio mundial. En este sentido, señaló que existen cuatro esferas en las cuales se debería mejorar la situación: 1) Llevar a buen puerto las negociaciones: si bien la OMC es mucho más que sus negociaciones, el cumplimiento del mandato negociador de Doha seguirá siendo la prioridad número uno. 2) Mejorar la aplicación de los acuerdos vigentes: el Director observa un notable contraste entre la sofisticación de las negociaciones, la solidez del mecanismo de solución de diferencias y la fragilidad de la vigilancia y la transparencia. 3) Asegurar una mayor coherencia: al interno de la organización, mejorando la comunicación y aumentando la movilidad del personal, entre otras; y al externo fortaleciendo la relación con los demás “planetas de la gobernanza mundial”. 4) Potenciar la proyección exterior: Lamy se propone acortar la brecha existente entre las actividades que la OMC lleva a cabo en su interior y la intensidad de su interacción con el entorno y el público. Con respecto a la celebración de una Conferencia Ministerial Lamy dijo que no debería concluir el año 2009 sin que se celebre una reunión en la que se examinen las actividades de la OMC en todos los ámbitos. Según fuentes diplomáticas, la Conferencia se realizaría en noviembre o diciembre en Ginebra. Por último, la OMC ratificó el nombramiento de David Walker, embajador de Nueva Zelanda, como nuevo presidente de las negociaciones sobre agricultura. Walker, quién sucederá a Crawford Falconer, es el tercer embajador de Nueva Zelanda que preside este grupo negociador.
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