Si bien durante el transcurso del último mes se sucedieron una serie de manifestaciones de compromiso político, no existen, hasta el momento, señales claras que permitan vislumbrar que las negociaciones para un pacto mundial de comercio en el marco de la OMC sean retomadas en un futuro cercano. En este sentido, la reciente visita a Ginebra del nuevo representante de EE.UU. para las Cuestiones Comerciales Internacionales, el embajador Ron Kirk, trajo tranquilidad a los demás negociadores, que consideraban que la indefinición de la Administración Obama con respecto a la Ronda Doha era uno de los principales obstáculos para la conclusión de la misma. Con un mensaje de compromiso e interés en las conversaciones, Kirk se reunió con embajadores y funcionarios de la OMC, quienes intentaron despejar sus dudas acerca de la política comercial del país del Norte. Uno de los temas más conflictivos de las reuniones fue la posibilidad de un nuevo enfoque en la metodología con la que se están llevando adelante las negociaciones. La controversia se desató hacia finales de abril cuando los representantes de EE.UU. y Canadá propusieron abandonar la tradicional búsqueda de “modalidades” que establezcan disciplinas generales de cortes en aranceles y subsidios, para concentrarse en conversaciones bilaterales y plurilaterales que deriven directamente en la confección de las denominadas “listas de compromisos”. Según sus patrocinadores, este enfoque, al consistir en negociaciones bilaterales entre los diferentes Miembros para lograr concesiones específicas por país, permitiría destrabar la Ronda y encontrar un camino más directo hacia un resultado exitoso. Como era de esperarse, la propuesta ha sido rechazada por los países en desarrollo, quienes consideran que un cambio de esta naturaleza podría mermar el equilibrio que constantemente se ha buscado en las negociaciones, e ir en contra de la especial atención a las necesidades de los países más rezagados. Según los PED, debido a las asimetrías existentes entre los diferentes miembros de la organización, un replanteamiento de este tipo podría provocar que los países ricos pudieran obtener más ventajas de las previstas, lo que iría en sentido opuesto al mandato negociador. Con la intención de contrarrestar la postura de Canadá y EE.UU., el gobierno de Uruguay presentó una propuesta destinada a poner nuevamente en marcha las negociaciones sobre la agricultura. El documento tiene por objeto destacar las áreas donde la participación técnica podría hacer avanzar el trabajo para la concreción de las modalidades, como la relativa a las notificaciones de los compromisos de ayuda interna, o el número de “productos sensibles”. Por su parte, el director general de la OMC, Pascal Lamy, trató de conciliar ambas posiciones al proponer un enfoque de “dos vías”. El mismo consistiría en, por un lado, seguir avanzando a nivel técnico abarcando todas las cuestiones pendientes, y por el otro, iniciar conversaciones bilaterales, a las que denominó “prueba de resultados”, en la que los Miembros podrían aclarar entre ellos en que productos utilizarían las flexibilidades previstas en los actuales borradores de acuerdo, y así evaluar de una mejor manera las perdidas y ganancias de un posible pacto global de comercio. A pesar de estos desacuerdos en cuanto al futuro de las conversaciones, el proceso de reuniones técnicas en Ginebra sigue avanzando. En la esfera de la agricultura, el nuevo presidente del grupo de negociación sobre la temática, David Walker, prosigue sus consultas para adelantar sobre algunas cuestiones que continúan abiertas, entre ellas la formulación del Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE). Por otro lado, entre los días 6 y 9 de junio se desarrolló en Indonesia la XXXIII Reunión Ministerial del Grupo Cairns. En un Comunicado Conjunto este grupo de países exportadores agrícolas realizó un llamado para avanzar de inmediato en la confección de los textos de acuerdo, de una manera que permita lograr un resultado “ambicioso y balanceado” de la Ronda Doha, aumentando así las oportunidades de acceso a los mercados agrícolas. En este marco, se llevó también a cabo un encuentro entre EE.UU. e India, cuyas discrepancias habrían bloqueado las conversaciones durante la reunión mini-ministerial de julio del año pasado. Según Lamy, ambos países dieron claras señales de que “quieren reactivar las cosas”, al expresar que se encuentran comprometidos con las negociaciones y no consideran que existan obstáculos insuperables para la concreción de las mismas. Al finalizar la Reunión, el Director General de la OMC se mostró confiado en que los negociadores jefe puedan volver a reunirse en Ginebra antes del verano boreal europeo para delinear una “hoja de ruta” que permita completar la Ronda para 2010. Con este objetivo en mente, Lamy espera que en las reuniones políticas internacionales que acontecerán durante los próximos meses, la Ronda Doha sea uno de los temas centrales. Así, la Reunión de Ministros de Comercio de la OCDE, la de dirigentes del G-8 y del G-8 ampliado y la de Ministros de Comercio de los países del APEC deberán constituirse en plataformas para lograr un mayor compromiso a nivel ministerial en la Ronda. Por último, el Consejo General de la OMC acordó que la organización celebrará su séptima Conferencia Ministerial en Ginebra, del 30 de noviembre al 2 de diciembre del presente año. La reunión estará centrada en realizar una evaluación general del trabajo de la OMC en el actual contexto mundial, y no en las negociaciones de la Ronda Doha, adelantaron desde la Secretaria. El tema del encuentro será “La OMC, el Sistema Multilateral de Comercio y el actual entorno económico global”. A pesar de que los acuerdos de la organización establecen que la conferencia debe celebrarse cada dos años, la última reunión plena de ministros se llevó a cabo hace más de tres años atrás en Hong Kong, en diciembre de 2005.
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