Con la esperanza de despejar el camino para la concreción de un pacto mundial de comercio en el marco de la OMC, una treintena de ministros de Comercio se reunieron los pasados 3 y 4 de septiembre en Nueva Delhi, India. A pesar de las expectativas previas a la reunión, los representantes de los actores más importantes de la negociación multilateral se mantuvieron en sus posiciones tradicionales y no pudieron salvar sus diferencias en los temas sustanciales. Al finalizar las deliberaciones, los ministros instruyeron a sus altos funcionarios para que retomen las conversaciones en Ginebra, a partir del próximo 14 de septiembre. El encuentro, que se realizó bajo el lema “Re-energizando Doha, un compromiso con el desarrollo”, constituyó la primera oportunidad para que los ministros se vean las caras luego de la fallida reunión mini-ministerial de julio de 2008. Del mismo, participaron delegados de un amplio abanico de países (entre los que se encontraba Argentina), en representación de todas las opiniones e intereses en juego en la negociación. Según expresaron los organizadores, la reunión tenía como objetivo acercar posturas y establecer una agenda que permita concluir exitosamente la Ronda en el 2010. No obstante, si bien se refrendó el compromiso emanado de la última reunión del “G-20 financiero” de arribar a un acuerdo antes de finales del año que viene, el consenso en temas centrales brilló por su ausencia. El primer desencuentro surgió en torno a los borradores de modalidades publicados por los presidentes de los grupos de negociación para bienes agrícolas e industriales en diciembre de 2008. Según acordaron los ministros, las conversaciones se retomarán con base en los mencionados textos. No obstante, el representante Comercial de los EE.UU., Ron Kirk, expresó que los documentos son incompletos e insuficientes como para cerrar las brechas existentes en las posiciones negociadoras. Al respecto, el canciller de Brasil, Celso Amorim, expresó que lo que “realmente nos paraliza” son los intentos por cambiar las “zonas de aterrizaje” negociadas a lo largo de más de 7 años. La comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel también expresó preocupación ante una posible reapertura de lo ya acordado hasta el momento. “Esto sería muy, muy riesgoso”, señaló. Otro punto en el que hubo países que no se mostraron de acuerdo con la opinión de la mayoría fue el relativo a las fechas límites para la culminación de las negociaciones. Si bien en el documento final, preparado por la delegación anfitriona, figura el compromiso de terminar la Ronda el año que viene, EE.UU. y Brasil, dos de los participantes más relevantes en la negociación, mostraron su cautela al respecto. Ambos países coincidieron en que la sustancia y no el establecimiento de plazos debe guiar el proceso. A su vez, todos los miembros convinieron en que es necesario pasar de la declaración a la acción si se quieren alcanzar las metas previstas. Las mayores diferencias se dieron en torno a la metodología con la que deben continuar las negociaciones. En las conclusiones del encuentro se señala que es el proceso multilateral el que debe guiar la negociación y en donde deben acordarse los temas principales, aunque también se advierte que otras formas de acercamiento, como las conversaciones bilaterales, pueden utilizarse para lograr un mejor entendimiento entre los Miembros. En este sentido, la delegación estadounidense manifestó que para su país las “bilaterales” son fundamentales para arribar a clarificaciones respecto a en que productos se utilizarán las excepciones previstas en los borradores de modalidades, y así poder determinar con mayor precisión los costos y beneficios de un posible acuerdo. No obstante, muchos países en desarrollo se mostraron preocupados frente a este tipo de reuniones, debido a que las consideran parte de una estrategia de EE.UU. para conseguir mayores concesiones. Sugirieron que cualquier cambio tanto en el formato, como en el contenido de la negociación, podría conspirar seriamente contra las posibilidades de culminar exitosamente la Ronda. Por último, en lo que hace a los temas específicos de la negociación, los ministros no se movieron de sus posiciones originales. El representante norteamericano advirtió que es necesario que países como China, India, Sudáfrica, Brasil y Argentina incrementen sus ofertas en acceso a mercados para bienes industriales y servicios si se quiere avanzar en las conversaciones. Amorim, por su parte, expresó que los países en desarrollo ya no tienen margen para realizar mas concesiones, y demandó por mayores recortes en los subsidios agrícolas estadounidenses. El G-20 aprovechó la oportunidad para reiterar que el desarrollo, y particularmente la agricultura, deben estar en el centro de las negociaciones. La delegación de China señaló que no adherirán a los acuerdos sectoriales para la reducción de aranceles en bienes industriales, por considerarlos fuera del mandato negociador. Respecto de los próximos meses, algunas señales se presentan como alentadoras. En primer lugar, EE.UU. se ha involucrado nuevamente en las conversaciones, expresando su posición a favor de cerrar un acuerdo. En relación con esto, la Administración Obama ha nombrado a Michael Punk como nuevo embajador en Ginebra, puesto que se encontraba vacante hasta el momento. En segundo, según fuentes especializadas, una nueva coalición de países se ha formado durante la reunión de Nueva Delhi con el objetivo de revigorizar las negociaciones. El denominado G-9 estaría conformado por EE.UU., la UE, China, Brasil, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Sudáfrica y la India. Por lo pronto, se espera que los próximos 3 meses, hasta la Reunión Ministerial de fines de noviembre, sean de intensas negociaciones. Para consolidar este proceso, en la sede de la OMC aguardan con expectativa que la próxima reunión del “G-20 financiero”, a celebrarse en Pittsburg el 24 y 25 de este mes, signifique un fuerte respaldo a este nuevo movimiento en las conversaciones.
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