Luego de casi cinco años sin avances concretos, las negociaciones para un acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE parecen superar el estancamiento. Tras un encuentro entre funcionarios técnicos de ambos bloques, celebrado en junio pasado en Lisboa, las partes decidieron elaborar propuestas superadoras a las ofertas negociadoras presentadas en septiembre de 2004 (para un análisis de las mismas ver Boletín Nº 31 del INAI). Las mismas serán dadas a conocer en una nueva reunión a celebrarse a principios de noviembre próximo. En Argentina se están realizando reuniones entre funcionarios públicos y representantes del sector privado. El objetivo de estos encuentros es dar a conocer las demandas de los diferentes actores, para arribar a consensos que permitan elaborar una propuesta común dentro del país. Durante los encuentros, los participantes se mantuvieron en sus posiciones tradicionales. Sectores como el textil, calzado y metalmecánica se mostraron preocupados dado que un acuerdo en las condiciones actuales significaría una amenaza para la producción nacional. Por su parte, los representantes del sector agrícola, en su mayor parte, se manifestaron optimistas, señalando que un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la UE generaría interesantes oportunidades de acceso para los principales productos de la oferta exportable argentina. Asimismo, también en el ámbito intra-Mercosur se están llevando adelante conversaciones para elaborar la propuesta conjunta de los cuatro países Miembros. Según fuentes oficiales, las negociaciones no sólo abarcarían los temas referidos a acceso a mercados, sino también aquellos vinculados a Indicaciones Geográficas y Medidas Sanitarias y Fitosanitarias. El impulso por retomar las negociaciones provino de Brasil. Las autoridades brasileñas están convencidas de que su país necesita de acuerdos con las principales potencias comerciales del mundo para consolidar su posición de relevancia en el concierto mundial. Tal es así que, durante su participación en la III Cumbre Brasil-UE, el canciller brasileño, Celso Amorim, ratificó el interés de Brasilia de retomar las negociaciones comerciales birregionales. El diplomático aprovechó también la ocasión para descartar la firma de un TLC con los europeos sin la participación del Mercosur, despejando las dudas sembradas al interno del bloque por las presiones de algunos sectores de Brasil, que pujan porque ese país lleve adelante individualmente una agenda de relacionamiento comercial externo más agresiva. Los países menores del Mercosur, Uruguay y Paraguay, también se mostraron favorables a un acuerdo. Las dificultades para aumentar el comercio intra-regional, y la incapacidad del bloque para cerrar acuerdos de envergadura con terceros países, coloca a estos países en una difícil situación comercial. Las autoridades uruguayas han llegado incluso a demandar mayor flexibilidad en las reglas de juego del Mercosur, para poder negociar tratados bilaterales con socios como EE.UU. El gobierno argentino se encuentra entonces ante una importante disyuntiva. La firme decisión de los demás Miembros del Mercosur de buscar acuerdos con los principales mercados del mundo choca contra la posición defensiva en bienes industriales, que ha manifestado Argentina en cuanta negociación ha participado. En el caso de que las conversaciones con la UE avancen, las autoridades deberán elegir entre realizar una sintonía fina en su política industrial, que le permita realizar concesiones para cerrar un acuerdo, ó seguir protegiendo a toda la industria sin discriminación, lo que implicaría romper el Mercosur, colocando al país en una situación de aislamiento mayor. Un posible acuerdo con la UE sería beneficioso para Argentina debido a que significaría ampliar el acceso a uno de los mercados más grandes del mundo, y pondría al país en igualdad de condiciones con aquellos competidores que ya han firmado con Europa acuerdos de este tipo. El tratado permitiría también atraer inversiones hacia la región.
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MERCOSUR – UE
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