En la última reunión del “G-20 financiero” celebrada en Pittsburg, los líderes de los países mas influyentes en las negociaciones comerciales volvieron a expresar su compromiso con la conclusión “ambiciosa y equilibrada” de la Ronda Doha. Sin embargo, las conversaciones en la sede de la OMC en Ginebra continúan estancadas, y no se esperan avances sustanciales en lo que resta del año. Al igual que lo acontecido en la pasada reunión de Londres, los jefes de Estado y de Gobierno de los países desarrollados y las principales naciones emergentes emitieron un documento en donde se exhorta a culminar las negociaciones para un pacto mundial de comercio en el año 2010. No obstante, si bien se mantuvo el consenso respecto de que la Ronda debe culminar durante el año que viene, cada una de las líneas que conforman los párrafos referidos a los temas comerciales fueron objeto de un intenso debate. De esta manera, en los trabajos de redacción de la declaración de Pittsburgh se pusieron de manifiesto posiciones encontradas, fundamentalmente entre EE.UU. y países en desarrollo como Brasil, China e India, respecto a temas importantes para el futuro de la negociación. Las diferencias con respecto a los borradores de modalidades de diciembre de 2008 se hicieron presentes en las discusiones. Los representantes de EE.UU. manifestaron que estos documentos no constituyen una base para la negociación, dado que contienen muchos aspectos pendientes de definición. Por su lado, la UE y la mayoría de los países en desarrollo se manifestaron a favor de los textos, y en contra de la postura del país del Norte de renegociar aspectos sustanciales de los mismos. Esta última visión fue la que primó en la declaración. En lo que refiere a la metodología con la que deben continuar las conversaciones, la delegación estadounidense consiguió que en el documento se reconozca la necesidad de las reuniones bilaterales entre los Miembros para poder cerrar las brechas restantes en los temas sensibles. EE.UU. considera a los contactos directos entre delegaciones como fundamentales para superar las diferencias, en contra de lo sostenido por los países en desarrollo, quienes reclaman por la centralidad del proceso multilateral. Un último punto conflictivo fue la fecha límite para culminar la Ronda. Aquí los mandatarios lograron una solución intermedia entre la posición presentada por Brasil, UE y Australia de terminar las modalidades al final de este año, y la de EE.UU. de no fijar metas para la finalización de los trabajos. En la declaración se pide a los ministros redoblar esfuerzos para cerrar “lo más rápido posible” las lagunas existentes en los borradores de acuerdo. Además se les ordena reunirse “a más tardar a principios del 2010” para evaluar el estado de situación de la negociación. En Ginebra la declaración del G-20 fue recibida con poco entusiasmo. Como se pactó en la reunión de Nueva Delhi, los oficiales de alto nivel de las principales potencias comerciales se reunieron con el objetivo de reactivar las conversaciones. Sin embargo, los funcionarios se mantuvieron en sus posiciones originales y el mayor acuerdo conseguido fue que las conversaciones contarán con la presencia de funcionarios de alto nivel durante las semanas del 19 al 23 de octubre, del 23 al 27 de noviembre, y finalmente del 14 al 16 de diciembre. Según los negociadores, el principal obstáculo para el avance de la Ronda es la posición de EE.UU., cuyos representantes señalaron que las prioridades de la Administración Obama son, por el momento, la reforma sanitaria, el desempleo y el medio ambiente, y no las negociaciones comerciales internacionales. En este sentido, dentro de las reuniones del nuevo G-13 (conformado por EE.UU., UE, Japón, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, China, India, Brasil, Sudáfrica, Indonesia, México y Malasia), se solicitó a los delegados norteamericanos que definan con urgencia su posición, determinando sus áreas de preocupación y demandas específicas. Ante esta situación, el director general de la OMC, Pascal Lamy, dejó a un lado su habitual tono optimista y se mostró “prudente” respecto al futuro de la negociación. Concientes de la posibilidad de que la Ronda entre en un nuevo impass del que no pueda esta vez despertar, los países en desarrollo elaboraron un documento en el que solicitan a las naciones industrializadas un verdadero liderazgo para culminarla. Según la carta, que fue presentada en Pittsburgh por el presidente de Brasil, esto devolvería la confianza perdida en el sistema multilateral de comercio y permitiría a los PED superar la situación de vulnerabilidad en la que quedaron producto de la crisis. Siguiendo con esta estrategia de ejercer presión para la pronta culminación de la Ronda, los representantes de Brasil estarían organizando una reunión de los ministros de comercio del G-20 (grupo conformado por países en desarrollo comprometidos con la liberalización del comercio agrícola) los días previos a la Conferencia Ministerial de la OMC, que se celebrará en Ginebra a partir del próximo 30 de noviembre.
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