En la Reunión Ministerial del Sistema Global de Preferencias Comerciales entre Países en Desarrollo (SGPC), llevada a cabo el 2 de diciembre en Ginebra, una veintena de países aprobó un acuerdo marco para otorgarse preferencias mutuas, con miras a brindar un mayor impulso al comercio Sur-Sur. En base a los lineamientos establecidos en el acuerdo, los países se otorgarán preferencias del 20% sobre los aranceles aplicados a por lo menos el 70% de las líneas tarifarias agrícolas e industriales totales que no cuenten en la actualidad con arancel cero. Este resultado podría complementarse, en forma voluntaria, en base a pedidos y ofertas o acuerdos sectoriales a partir de marzo de 2010.
Durante el año próximo los participantes completarán las listas de concesiones correspondientes y los trabajos técnicos necesarios para la puesta en vigor del acuerdo. Este tratado, que comenzó a negociarse en San Pablo en el 2004, cuenta con la rúbrica de: Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, México, Uruguay, Cuba, Egipto, India, Corea del Norte, Argelia, Irán, Marruecos, Tailandia, Sri Lanka, Vietnam, Malasia, Indonesia, Nigeria, Zimbabwe y Pakistán.
El SGPC fue establecido en 1989 bajo los auspicios de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD). Constituido como un instrumento para aumentar el comercio Sur-Sur, cuya expansión ha adquirido dinamismo en los últimos tiempos, este régimen de comercio pretende convertirse en un factor esencial para promover la diversificación de las exportaciones de los PED y, en particular, para incrementar las exportaciones de manufacturas.
Según estimaciones de la UNCTAD, el comercio Sur-Sur se ha triplicado entre 1996 y 2006, alcanzando los 3 billones de dólares. Un cuarto del mismo corresponde al comercio generado entre los países del sistema. Si bien los resultados alcanzados son modestos, y aún no cubren las expectativas iniciales, sirven para generar nuevas corrientes comerciales entre los PED. Además, brindarán a estos nuevas oportunidades para mitigar la contracción económica mundial, diversificar sus mercados de exportación y desarrollar nuevos productos de exportación. La UNCTAD estima que las reducciones arancelarias pactadas podrían incrementar el comercio entre los participantes en 8.000 millones de dólares.
En el caso particular de Argentina las ventas a sus socios en el tratado podrían aumentar en 800 millones de dólares, previéndose un aumento del 10% de las exportaciones industriales. Un aspecto negativo del acuerdo es que no incluye a naciones emergentes importantes como China y Sudáfrica. Los representantes de los países firmantes manifestaron que se trata de un paso muy importante en las relaciones Sur-Sur. El canciller argentino, Jorge Taiana, afirmó que el acuerdo pone de relevancia que los países en desarrollo tienen voluntad de continuar su trabajo en un “proceso de liberalización compatible con su propio desarrollo”. “Demostramos que el problema de las negociaciones comerciales multilaterales no radica en los países en desarrollo”, agregó.
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