El día 18 de noviembre, por invitación del presidente de brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, realizó una visita de trabajo a Brasil. En la misma, si bien ambos Jefes de Estado pasaron revista a la amplia agenda bilateral, se concentraron en dar solución a algunos aspectos controvertidos de la relación comercial. El encuentro entre los mandatarios fue el cuarto en el marco del Mecanismo de Integración y Coordinación Brasil-Argentina. Durante los últimos meses, ambos países se han vuelto involucrados en serias disputas en torno a la imposición de licencias no automáticas a la importación de determinados productos sensibles. Desde fines de 2008 Argentina impuso este tipo de licencias, sin distinción de origen, a las compras de más de 350 productos que representan, en la actualidad, cerca del 10% del total de los envíos provenientes de Brasil. Según los socios brasileros, Argentina estaría demorando más de 80 días en otorgar estos permisos, cuando la OMC estipula que no puede tardar más de 60 días. Por su parte, Brasil posee unas 4.500 líneas arancelarias alcanzadas por licencias no automáticas, aunque las otorgaría dentro de los plazos determinados por la OMC. En el último mes el conflicto se vio agravado por la decisión brasilera de pasar, sin previo aviso, varios productos (ajo, frutas frescas, vino, harina de trigo, aceitunas, aceites, alimentos elaborados y comida para animales) de licencias automáticas a no automáticas, generando la demora en la frontera de varios camiones argentinos con productos perecederos. Con el objetivo de encontrar una solución a esta situación, que repercute de manera negativa en toda la relación comercial entre los socios mayores del Mercosur, los presidentes dieron a conocer un comunicado conjunto en donde se comprometen a restablecer la fluidez del intercambio bilateral. Particularmente, en el comunicado se señala que a partir del inicio de 2010 ambos países expedirán las licencias no automáticas en no más de 60 días. Además, será establecido un régimen más expeditivo para productos perecederos y estacionales, y un mecanismo de publicidad y transparencia para tales licencias. Los mandatarios decidieron, a su vez, crear una Comisión Ministerial integrada por los respectivos Cancilleres y Ministros responsables de las áreas de Economía, Hacienda, Producción e Industria y Comercio, que se reunirá cada 45 días para evaluar el conjunto de la relación comercial entre los dos países. Esta medida, aunque bienvenida porque está destinada a fortalecer los intercambios al interno del Mercosur, tiene el peligro de continuar aumentando la burocracia institucional de un bloque, cuyo problema principal es que no tiene la capacidad de solucionar sus disputas comerciales sin la intervención de los presidentes de turno. Finalmente, se acordó que en las reuniones presidenciales bilaterales, que en adelante se realizarán cada 90 días, se dará especial atención al seguimiento de estas cuestiones y de los trabajos de la mencionada comisión. Por otro lado, los presidentes reiteraron la determinación de continuar trabajando de manera coordinada para combatir el hambre y la pobreza, concordaron que el cambio climático constituye uno de los mayores desafíos actuales, reiteraron su apoyo al sistema multilateral de comercio y a la Ronda Doha, concordaron que no debe quitársele ímpetu a los esfuerzos de construcción de una nueva arquitectura financiera global, manifestaron su compromiso en el fortalecimiento del Mercosur, y reafirmaron la importancia de la sociedad estratégica entre Argentina y Brasil. Luego de esta reunión, funcionarios y equipos técnicos de ambos países se reunieron en San Pablo, el 10 de diciembre pasado, y acordaron disminuir la cantidad de productos alcanzados por las licencias no automáticas de importación. Argentina reiteró la necesidad de que Brasil contemple una liberación rápida de todos los productos perecederos que pasan por la Aduana y que se informe con la debida antelación.
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ARGENTINA – BRASIL
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