Durante el tradicional discurso “El Estado de la Unión”, el presidente estadounidense, Barack Obama, realizó una evaluación de su primer año de gestión y enunció sus prioridades políticas para el año que comienza. El mandatario señaló como objetivo primordial la creación de empleo, fundamentalmente a través de la promoción de las pequeñas y medianas empresas, al servicio del cual estarán las futuras acciones en materia de política comercial. Según Obama, cuantos más productos se fabriquen y vendan a otros países, más empleos se crearán en EE.UU. Por tanto, el presidente propuso como meta aumentar al doble las exportaciones de su país durante los próximos 5 años, lo que crearía más de dos millones de puestos de trabajo para los norteamericanos. Para alcanzar esta meta, el ejecutivo diseñó el Programa Nacional de Exportaciones, que ayudará a los agricultores y pequeñas empresas a aumentar sus exportaciones. Este programa está destinado a doblar el número de pequeñas empresas que comercian sus productos con el exterior, debido a que son estas las que tienen mayores posibilidades de crear nuevos empleos. Algunas medidas son incrementar las posibilidades de negocios a través de la apertura de oficinas comerciales en economías emergentes, derribar las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio de productos norteamericanos, asesorar a los empresarios en normas de origen y otras regulaciones, y otorgar más créditos a pequeños y medianos emprendimientos. Para solventar esta estrategia, en el nuevo presupuesto Obama propuso aumentar a 6 mil millones de dólares la financiación para exportaciones a pequeñas empresas e incrementar los recursos destinados a la Oficina del Representante Comercial (USTR) y la Administración de Comercio Internacional (ITA). A su vez, el programa contempla la “enérgica” búsqueda de nuevos mercados para las mercancías norteamericanas. En palabras de Obama, si EE.UU. permanece al margen mientras otros países firman tratados comerciales perderá la posibilidad de generar empleos y prosperidad en su territorio. Así, el presidente propuso fortalecer los lazos comerciales con Asia, promover la aprobación de los tratados con Corea, Panamá y Colombia y seguir trabajando para arribar a un acuerdo en la Ronda de Doha. Particularmente, Asia será una prioridad para EE.UU., que intentará ganar protagonismo en la región a través del Acuerdo de Sociedad Económico Estratégico Trans-pacifico (Transpacific Partnership). Debe notarse que las negociaciones que promoverá EE.UU. tendrán fuertes condicionamientos en estándares laborales y medioambientales, propiedad intelectual, barreras no arancelarias y demás normas necesarias para garantizar que las mismas contribuyan al objetivo de creación de empleo. La Comunidad Internacional recibió con cautela esta iniciativa. Según el director general de la OMC, Pascal Lamy, la estrategia se encuentra en el camino correcto. Estados socios como Colombia celebraron las medidas con la esperanza de obtener mayores beneficios de su sociedad con EE.UU. No obstante, gran parte de los países del mundo mostraron por un lado reticencias frente a la posibilidad de que Obama pueda impulsar una estrategia de este corte en un país en donde el comercio internacional está muy cuestionado, y por el otro preocupación frente a los posibles condicionamientos que pueda imponer el país del Norte en sus relaciones comerciales.
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EE.UU. – POLÍTICA COMERCIAL
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