Representantes de la Unión Europea y el Mercosur acordaron celebrar el próximo 29 de junio la primera reunión negociadora, luego del relanzamiento formal de las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio bilateral en mayo pasado. Previamente, los Estados Parte del Mercosur intercambiarán posiciones en un encuentro a desarrollarse el día 28, con el objetivo de arribar a una posición consensuada sobre los diversos temas del acuerdo, que será presentada ante los delegados de la UE al día siguiente. Según fuentes diplomáticas, el pasado 16 se celebró un encuentro intra-Mercosur para debatir sobre la profundidad que se le dará a la primera reunión con la UE, que no arrojó resultados de relevancia. En el ámbito argentino, representantes del sector privado agrícola se encuentran trabajando en conjunto con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca en los tópicos de interés. Particularmente, las tareas están abocadas a la elaboración de un mecanismo, que ya habría sido propuesto a la UE, para tratar de neutralizar los efectos distorsivos de las ayudas otorgadas por la UE a la agricultura comunitaria. En cuanto a las concesiones en materia de acceso a mercados para productos agrícolas la UE mejoraría el tratamiento ofrecido en anteriores etapas del proceso negociador. Las bienes sujetos a cuotas podrían conseguir una ampliación de las mismas, con la salvedad de carne aviar, carne bovina y ajo, que tendrían mejoras discretas debido a que la UE los considera sensibles y sujetos a las concesiones que se otorguen en las negociaciones de la Ronda Doha. Precisamente, en estas carnes sería donde el Mercosur tiene las mayores chances de incrementar sus exportaciones hacia Europa. No obstante, en el caso de la carne bovina la oferta de la UE no es despreciable, debido a que le posibilitaría a Argentina vender sus productos a un mejor precio al reducirse el arancel de importación para una mayor cantidad de toneladas. Respecto a la carne aviar sería fundamental lograr una expansión de la cuota, y será decisivo el mecanismo de asignación que se defina al interno del Mercosur. Por otro lado, ciertos productos que en la oferta de 2004 estaban sujetos a cuotas serían ahora pasados a alguna de las canastas de desgravación arancelaria; lo que permitiría que, luego de cierto tiempo, los exportadores sudamericanos de estos bienes entren libre de aranceles al mercado europeo. Según trascendidos, esta sería la situación para maíz y trigo. No obstante, la anterior no sería una concesión de importancia, debido a que no se prevé que la UE aumente de manera significativa sus compras de ambos cereales en un futuro cercano. Aún si estas llegaran a incrementarse, la cercanía geográfica de otros países exportadores (principalmente de trigo) sería un escollo difícil de superar. Finalmente, para algunos de los productos que no poseen un tratamiento en base a cuotas se aceleraría el cronograma de desgravación arancelaria, lo que significaría la adquisición de una preferencia del 100% para el acceso a la Comunidad en un lapso menor de tiempo. En lo que hace a los bienes industriales, frente a los cuestionamientos de ese sector, el gobierno argentino expresó que el acuerdo generará externalidades positivas, inversiones y clima de negocios, y aseguró que los sectores sensibles, como textiles y calzados, seguirán estando protegidos. El director general del área Mercosur de la Cancillería argentina, Pablo Grinspún, aclaró que el sector de autos y autopartes será parte de la negociación, aunque lo hará bajo un “esquema especial”, con condiciones para transferencia de tecnología, decisiones de inversión y monitoreo de la evolución de los intercambios. Por último, Grinspún advirtió que hay temas que el bloque sudamericano no va a negociar. “La UE está muy interesada en negociar sobre propiedad intelectual y el Mercosur ya ha expresado que este tema es una línea roja y que no va a conceder mas allá de los acuerdos de la OMC”, subrayó.
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MERCOSUR – UE
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