El pasado 31 de mayo, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, Julián Domínguez, se reunió con su par brasileño, Wagner Rossi, para tratar la agenda bilateral de comercio y cooperación en materia agroalimentaria. Durante el encuentro los funcionarios acordaron poner en marcha un Observatorio Bilateral sobre Políticas Estratégicas Agroalimentarias, para fomentar el desarrollo de la producción agroindustrial, como así también las economías regionales y la agricultura familiar. En el marco de este Observatorio se intercambiarán informaciones estratégicas de ambos países y se celebrarán reuniones ministeriales cada tres meses. Entre los objetivos fundamentales de esta iniciativa se encuentra incrementar la participación del Mercosur en el mercado mundial de alimentos. Para esto se comprometieron a aumentar y crear nuevas oportunidades para el comercio internacional de los bienes agrícolas producidos en la región; a través de la promoción conjunta de productos regionales, la definición de estrategias para el agregado de valor en origen, la coordinación de posiciones comunes en foros internacionales y la colaboración en temas como sanidad y tecnologías ligadas a los agronegocios. El ministro Domínguez resaltó la importancia del futuro Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010/2016, lanzado por Argentina en mayo pasado, por ser coincidente con la visión acordada con Brasil para el futuro del sector agrícola regional. En este sentido, el titular de la cartera agrícola argentina expresó que es preciso avanzar en el proceso de integración, con una mirada estratégica global compartida, que pueda prever escenarios a largo plazo. La coordinación de políticas productivas y comerciales al interno del Mercosur es una deuda que todavía parece lejos de ser saldada. Por este motivo, iniciativas de este estilo son bienvenidas, siempre que generen mecanismos reales que permitan incrementar la oferta de productos de la región, aumentar las dimensiones del mercado al interno del bloque, y lograr una adecuada inserción del Mercosur en el comercio mundial. Si, en cambio, las reuniones solo se organizan para disipar nubarrones en la relación comercial entre los socios, como el generado actualmente por las posibles trabas argentinas a la importación de alimentos, nunca se podrá avanzar en una visión estratégica de largo plazo. La generación de sinergias entre Argentina y Brasil, dos de los principales proveedores mundiales de alimentos, es fundamental para aprovechar sus fortalezas y potenciar la participación de ambos en los intercambios comerciales globales.
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ARGENTINA – BRASIL
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