Como se señalara en el Boletín Nº 96, la Comisión Europea (CE) presentó un proyecto para modificar las políticas europeas sobre Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Con esto se busca desbloquear una parálisis sobre el sistema de aprobación de los OGM, luego de solo autorizar para la siembra a dos cultivos en 12 años. Bajo el sistema actual la CE propone la autorización de un OGM en base a las recomendaciones de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) sobre garantías para la salud pública y el medio ambiente. De allí pasa al Consejo de Ministros, donde no se ha logrado en ninguna ocasión un acuerdo para autorizar o rechazar un OGM. Para lograrlo se requiere contar con una mayoría calificada. De esta manera, desde que en 2004 se levantara la moratoria contra la aprobación de nuevos OGM, todos los expedientes han sido autorizados de manera unilateral por la CE al no darse una mayoría de países ni a favor ni en contra. El proyecto de la CE no cambia el sistema actual de autorización de OGMs, pero una vez que un producto es aprobado para su cultivo, la CE quiere dejar en cabeza de cada país la decisión para que elija plantarlo o, por el contrario, vetarlo. Sin embargo, si un transgénico es legal a escala comunitaria, un Gobierno del bloque no podrá impedir su importación ni su comercialización. El proyecto deberá ser aprobado por el Consejo de ministros de la UE y por el Parlamento Europeo. Precisamente en la reunión del Consejo de Agricultura desarrollada a finales de septiembre, el proyecto se topó con la negativa de varios de los principales países productores agrícolas de la UE. Entre ellos se encontraban España, Francia, Italia y Alemania, quienes rechazaron las propuestas de Bruselas para dar más poder de decisión a los Gobiernos a la hora de vetar o permitir los cultivos de transgénicos. Para España, el país de la UE con más superficie de OGM, con un 80% de las plantaciones de maíz transgénico y una extensión nacional que ronda las 76.000 hectáreas, el proyecto impulsado por la Comisión implica «estar fraccionando el mercado interno» y que «una postura de ese tipo podría ser el inicio de la renacionalización» en las decisiones europeas sobre agricultura, según indicó la titular española del Medio Ambiente, Rural y Marino, Elena Espinosa. Francia, el principal beneficiario de la PAC, encabeza los países que aplican salvaguardas contra el cultivo de OGM y cree que la CE no ha hecho las evaluaciones suficientes sobre estas políticas. Italia se ha pronunciado en la misma línea, en lo que se refiere a la idea de nacionalizar las políticas, mientras que Alemania sostiene que el proyecto de la CE no es compatible ni con el mercado interior ni con la OMC. A pesar de la oposición, el comisario europeo de Sanidad, John Dalli, responsable del proyecto, señaló que la situación actual «es insostenible». Indicó que su propuesta busca cambios para tratar de acabar con la lentitud que hay en la UE a la hora de aprobar un nuevo OGM, porque no hay un respaldo suficiente entre los países a la hora de aceptarlos. El próximo foro donde se discutirá la propuesta será la reunión del 14 de octubre que llevara adelante el Consejo de Medio Ambiente. Asimismo, el proyecto también tiene que ser examinado por el Parlamento Europeo. Debe resaltarse que en la actualidad la UE sólo permite la siembra de dos tipos de OGMs: el maíz MON810 y la patata Amflora para usos industriales no alimentarios. Por otro lado, autoriza la venta de 17 transgénicos para alimentos o piensos, tales como variedades de remolacha, soja, algodón y maíz.
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UE – OGM
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