A principios de septiembre, el gobierno ruso permitió la reanudación parcial de las exportaciones de granos, las cuales se encontraban prohibidas desde mediados de agosto (ver Boletín Nº 97) a causa de la sequía que azota al país. La autorización solo ha sido para casos especiales, ya que como indica la resolución firmada por el gobierno, éste permitirá exportaciones bajo acuerdos entre gobiernos y como ayuda humanitaria, entre otros casos, como suministros a pesqueros y otros barcos en aguas internacionales, y a misiones diplomáticas y otras delegaciones oficiales en el exterior. De todas maneras, existe incertidumbre sobre la duración de las medidas. Mientras que el presidente ruso, Dmitri Medvédev, afirmó que se podría levantar totalmente el embargo una vez que se cuente con los datos de la cosecha actual, el primer ministro de este país, Vladímir Putin, sostuvo que se estudiaría el levantamiento de la medida tras la recogida de 2011. Este también señaló que los productores y comerciantes de cereales debían «orientarse a las necesidades del mercado interno». Debe tenerse presente que Rusia ha padecido este año la peor ola de calor en más de un siglo y una sequía que ha destruido 10 millones de hectáreas de cultivos. Asimismo, la situación se vio agravada por una serie de incendios que ha devastado todo el centro de la parte europea del país. El Ministerio de Agricultura ruso indicó que la cosecha será de unos 60-65 millones de toneladas de grano -la previsión era de 85 millones- y el año pasado se recogieron 97 millones. Sin embargo, Rusia podría cubrir sus necesidades gracias al excedente de más de 20 millones de toneladas de cereales del año pasado y los 10 millones de toneladas del fondo de intervención. Por último, el primer ministro destacó la asignación de 35.000 millones de rublos (más de mil millones de dólares) para asistir a los agricultores rusos afectados por la sequía, como así también la extensión por tres años las ayudas a las empresas del sector. Siendo Rusia el tercer exportador mundial de cereales, la imposición de este tipo de medidas ha generado diversas reacciones a lo largo del planeta. La Comisión Europea (CE) ha señalado que, pese a la escasez en las cosechas de países como Rusia, Ucrania ó Canadá y los incrementos en los precios, no hay problemas de disponibilidad de cereales a escala mundial ni en la propia UE. A su vez, reafirma que la situación actual es «totalmente diferente» a la de 2007, ya que las buenas cosechas de 2008 y 2009 han permitido que el nivel de existencias sea «importante». Por el lado de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se ha advertido que las restricciones impuestas por Moscú han elevado el precio del trigo en el mercado internacional durante el mes de agosto en un 5%. Economistas de dicha institución han declarado que si bien “Rusia está pensando en extender el embargo, eso aún no significa que vayamos a tener una crisis”.
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RUSIA – RESTRICCIONES A LAS EXPORTACIONES
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