Representantes de la UE y el Mercosur se reunieron en el marco del XVII Comité de Negociaciones Birregionales, entre el 11 y el 15 de octubre en Bruselas, con el objetivo de avanzar en el pilar comercial del futuro Acuerdo de Asociación Interregional entre las partes. Se trató de la segunda ronda de trabajo desde que las negociaciones fueron relanzadas en mayo pasado. El equipo de negociadores de Argentina fue conducido por el nuevo secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Embajador Luis María Kreckler. Durante la reunión los diferentes grupos técnicos repasaron, con vistas a consolidar y compatibilizar, los documentos intercambiados en los meses de agosto y septiembre. En lo que hace a acceso a mercados, se debatieron cuestiones y principios generales, sin entrar en las concesiones específicas que recibirá cada producto. En este sentido, se acordó que las preferencias resultantes del acuerdo se aplicarán a la totalidad de los componentes arancelarios, esto es, se reducirán tanto los aranceles ad valorem como los específicos. A su vez, la UE manifestó que prácticamente no excluirá productos agrícolas de la negociación, lo que hace prever que todos los bienes originarios del Mercosur se beneficiarán con alguna ventaja en el acceso al mercado comunitario. En lo que puede considerarse un logro de la delegación argentina, la UE aceptó la conformación de un grupo de trabajo para intercambiar información acerca de los posibles impactos de los subsidios europeos en la agricultura del Mercosur, y encontrar mecanismos destinados a neutralizarlos. El gobierno argentino, impulsor de esta iniciativa, considera inaceptable que el Mercosur deba ofrecer una desgravación total en productos beneficiados con ayudas. La parte europea se mostró en principio reticente a la conformación del grupo debido a que considera que los subsidios comunitarios se encuentran desacoplados casi en su totalidad y por lo tanto no afectan al comercio internacional. A cambio, el Mercosur se mostró a favor de la constitución de un grupo para discutir temas vinculados al desarrollo sustentable. La Comisión Europea señaló que estos tópicos deben figurar en el texto del acuerdo si se quiere conseguir el visto bueno del Parlamento Europeo. Con respecto a las concesiones de reducciones arancelarias y apertura de cuotas, la UE se reveló dispuesta a realizar un nuevo intercambio de listas en el momento en el que el Mercosur lo considere pertinente. Desde el bloque sudamericano contestaron que podrían entregar una nueva oferta en el verano de 2011. Previamente, se llevará a cabo una negociación intra-Mercosur, que comenzaría con los intercambios de las listas de cada uno de los Miembros del bloque en la Cumbre que se celebrará en diciembre próximo. Según fuentes diplomáticas, los negociadores de la UE expresaron que no tienen mucho “margen de maniobra” en las negociaciones y que, por lo tanto, las ofertas que se presenten deberán ser lo mas cercanas a la posición real de las partes. Todo hace pensar que la UE no ofrecerá mejoras significativas respecto a las listas de concesiones intercambiadas en el año 2004. Respecto al futuro, desde ambos lados manifestaron su intención de acelerar el proceso negociador. Particularmente, el gobierno argentino se muestra decidido a cerrar un acuerdo en el transcurso de 2011. El embajador Kreckler señaló que confía que las negociaciones han ganado en estos meses el impulso necesario para avanzar hacia un resultado exitoso, basado en el mutuo beneficio. No obstante este optimismo, resta mucho por trabajar debido a que las posiciones se encuentran todavía distantes, sobre todo en materia de bienes agrícolas y propiedad intelectual. En un escenario como el descripto, los principales obstáculos para alcanzar un pacto parecerían estar del otro lado del atlántico, donde las voces lideradas por Francia en contra de un posible Tratado de Libre Comercio se escuchan cada vez más fuerte. En este sentido, en su resolución del 21 de octubre, el Parlamento Europeo (PE), si bien apoyo la reactivación de las negociaciones, subrayó la necesidad de una evaluación previa del acuerdo para contemplar las efectos en el mercado europeo del esperado aumento de las importaciones de bienes agrícolas provenientes del Mercosur (especialmente carne bovina y aviar, donde prevén aumentos del 70% y el 25% respectivamente). Asimismo, los parlamentarios pidieron que solamente se autoricen las importaciones agrícolas que respeten las normas europeas de protección de los consumidores, protección de los animales y protección del medio ambiente y las normas sociales mínimas. El Parlamento también expresó su “profunda preocupación” por las medidas restrictivas al comercio adoptadas recientemente por las autoridades argentinas en relación con los productos alimenticios importados desde terceros países, incluidos los de la UE, a las que consideró como “barreras no arancelarias incompatibles con las obligaciones de la OMC”. A pesar que Argentina señala que esta controversia ya ha sido solucionada, el legislativo comunitario volvió a pedir que se elimine ese “gravamen ilegal” que podría suponer un serio obstáculo a las negociaciones UE-Mercosur en curso. La opinión del PE debe tomarse con seriedad debido a que a raíz de la adopción del Tratado de Lisboa ha adquirido un papel trascendental a la hora de aprobar un posible acuerdo de asociación con el Mercosur. Por lo pronto, los negociadores volverán a verse las caras hacia finales de noviembre y principios de diciembre en Brasilia. El ambicioso cronograma que se acordó en Bruselas, que incluye reuniones en marzo en Bruselas, mayo en Asunción y Julio nuevamente en Bruselas; señala, al menos, que la decisión de avanzar es firme.
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