Si bien se percibe un cambio en la atmósfera negociadora en Ginebra y la marcha de la negociación parece acelerarse; los progresos alcanzados durante estos dos primeros meses del año son escasos, de cara a la confección de nuevos textos de modalidades para fines de abril. El director general de la OMC, Pascal Lamy, señaló a los Miembros que, a pesar del mayor compromiso mostrado en las últimas reuniones, el avance de las conversaciones multilaterales es mas lento del necesario para poder cumplir con las fechas establecidas en el cronograma fijado en diciembre pasado, que aspira a terminar la Ronda para fines del presente año. En este sentido, Lamy señaló que los principales países involucrados en la negociación deben explorar acercamientos bilaterales y plurilaterales, con el objetivo de alcanzar consensos sobre áreas claves que permitan inyectar energía al proceso multilateral. Muchos países compartieron la preocupación de que el ritmo actual no permita aprovechar la “ventana de oportunidad” que se abre este año para la conclusión de la Ronda, lo que podría poner en peligro la credibilidad del sistema multilateral de comercio en general, y la OMC en particular. Por su parte, el presidente de las negociaciones sobre la agricultura, David Walter, informó que no ha escuchado nada nuevo en las dos semanas de intensas negociaciones que se iniciaron en febrero, aunque las delegaciones transmitieron algunas señales de movimiento. Entre los temas tratados se encuentran: la simplificación arancelaria, el Mecanismo de Salvaguardia Especial y la creación de nuevas cuotas de importación. En bienes industriales, los Miembros han vuelto a discutir los porcentajes de corte de los aranceles y las flexibilidades que permitirán a los PED excluir algunos productos de la reducción general. La delegación argentina reiteró que las reducciones propuestas para los países en desarrollo son inaceptables y fuera de proporción con respecto a lo que ofrecen los países desarrollados en agricultura. En paralelo al Foro Económico Mundial de Davos, una treintena de Ministros de Comercio mantuvieron una reunión informal en la que se pronunciaron a favor de intensificar los trabajos a fin de proporcionar el impulso necesario para que la Ronda entre en su fase final. A su vez, acordaron instruir a sus negociadores para que reconsideren sus posiciones y se involucren en verdaderos procesos de “toma y daca”. No obstante, afloraron nuevamente las diferencias en torno al nivel de ambición de la Ronda y la posibilidad de “abrir” los textos y renegociar los temas que ya presentan cierto grado de acuerdo. Las grandes economías emergentes como China, Brasil, Sudáfrica e India señalaron que los textos de diciembre de 2008 representan un delicado equilibrio de concesiones, en donde los PED deberán realizar reducciones arancelarias sin precedentes en las anteriores rondas negociadoras. Para estos países las negociaciones deberán continuar sobre la base de lo ya negociado hasta el momento, y si los países ricos quieren más deben pagar con más concesiones. En cambio, los representantes estadounidenses señalaron que los textos se encuentran balanceados en su contra, y que para concluir la Ronda es necesario que los países en desarrollo más importantes ofrezcan una mayor apertura en servicios y bienes industriales. En este contexto, con una movida que causó sorpresa entre sus pares, Brasil propuso una mayor apertura de los mercados de algunos productos agrícolas, como carne bovina, carne aviar, carne porcina, lácteos, azúcar y arroz, a cambio de las mayores reducciones arancelarias buscadas por EE.UU. en bienes industriales. Por otro lado, el gobierno de México intentó encontrar un atajo que permita acercar a las partes y superar el estancamiento, con la presentación de una propuesta de liberalización que va más allá de los parámetros del borrador de acuerdo que actualmente está sobre la mesa. En bienes industriales la propuesta mexicana establece que los PED deben sumarse, al menos, a dos de las iniciativas de liberalización sectorial que promueve EE.UU. Respecto a la agricultura, se plantean reducciones más importantes de la ayuda interna distorsiva para el comercio, y se propone la consolidación de los aranceles en sus niveles aplicados actualmente, si estos fueran menores al monto que resultaría de la aplicación de la fórmula de reducción general. La iniciativa fue recibida con cierta cautela por varios Miembros de la OMC y rechazada por EE.UU. por considerarla insuficiente. Finalmente, los Miembros de la OMC decidieron continuar con el plan de trabajo previsto para el primer trimestre de 2011, según el cual los altos funcionarios mantendrán consultas intensivas en Ginebra de cara a obtener nuevos borradores de modalidades en todos los temas para Semana Santa. Si se logra este primer objetivo, en el segundo trimestre se desarrollaría la negociación horizontal, en la que se buscarían concesiones cruzadas entre las diferentes áreas de la negociación. Para el caso de que estos intercambios sean fructíferos, Lamy se reservó la posibilidad de convocar a los Ministros para concluir este proceso y aprobar el paquete final de la Ronda antes de final de julio, lo cual permitiría adoptar formalmente los textos legales y las listas de compromisos hacia finales de año.
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