Por medio de la Resolución Nº 45/11 del Ministerio de Industria, que entrará en vigor el día 6 de marzo, Argentina ha extendido la aplicación de Licencias No Automáticas (LNA) a productos tales como artículos metalúrgicos, electrónicos de consumo, hilados y tejidos, autos de alta gama, moldes y matrices, vidrio, bicicletas y partes de bicicletas. De esta manera, ha pasado de aplicar unas 150 licencias al momento de desatarse la crisis internacional a tener en la actualidad unos 600 productos sujetos a este régimen. Estas medidas se utilizan generalmente para administrar obstáculos al comercio tales como las restricciones cuantitativas que se justifican en el marco jurídico de la OMC, y su otorgamiento debe demorar entre 30 y 60 días. Ante mayores demoras, la jurisprudencia del Órgano de Solución de Diferencias de la OMC (OSD) entiende que el retraso indebido en el otorgamiento de LNA es considerado como una restricción ilegal a la importación. La propia Ministra de Industria, Débora Giorgi, indicó en la web de su ministerio que la medida busca «preservar en el mercado interno los productos nacionales» y «el proceso de reindustrialización» del modelo. Sin embargo, de lo plasmado en los Acuerdos de la OMC surge que las LNA no fueron creadas a fin de frenar el ingreso de productos ó promover la sustitución de productos importados por parte de sus equivalentes nacionales, sino que enfatiza el objetivo que “los trámites administrativos no constituyan de por sí una restricción o distorsión de las importaciones”. Las reacciones de los socios comerciales del país no tardaron en escucharse. Desde Uruguay, el titular de la Cámara de Industrias de Uruguay (CIU), Washington Burghi, aseguró que los empresarios de ese país aguardan la intervención de sus autoridades para que reclamen a la Argentina por las medidas aplicadas. En esa misma línea, afirmó que las trabas no tienen sentido y que generan un perjuicio que luego se convierte en permanente. Según señalaron representantes de la CIU, la ampliación de la lista de productos sobre los que Argentina exige licencias no automáticas para su importación, y las prácticas proteccionistas impulsadas por funcionarios del país vecino, afectan a 585 artículos uruguayos, que representan un flujo comercial anual de US$ 135 millones. Se debe destacar que la balanza comercial entre la Argentina y Uruguay es deficitaria para el vecino país en u$s 900 millones, según los números de 2010 En respuesta a dichos reclamos, el embajador argentino en Uruguay, Dante Dovena, buscó llevar tranquilidad afirmando que la medida no afecta a «ningún país del Mercosur», entre ellos Uruguay. El embajador señaló que se busca lograr un ingreso «regulado» de productos a la Argentina y expresó que esta estrategia le permitirá que el arribo de mercadería, principalmente procedente del mercado asiático, no «golpee nichos (de producción) de la industria nacional». Por su parte, representantes del gobierno uruguayo sostuvieron que el tema de las LNA sería tratado en la reunión que mantendrá el presidente Mújica, con su par Cristina Fernández, a fines de febrero en Buenos Aires. Por el lado de Brasil, se realizó una reunión en Buenos Aires entre el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Fernando Pimentel, y su par argentina, Debora Giorgi. De la misma surgieron dos compromisos: las nuevas LNA de importación no perjudicarán las exportaciones brasileñas y su gobierno podrá supervisar que la Argentina otorgue los permisos en tiempo y forma. Ambos ministros anunciaron que se creará una comisión bilateral de seguimiento de las LNA, la cual no solo abarcará las medidas argentinas, sino que también servirá para monitorear este tipo de barreras aplicadas por Brasil para unos 300 productos. Por otro lado, en el marco de la reunión de coordinadores del Grupo Mercado Común del Mercosur llevada a cabo en la ciudad paraguaya de Asunción, Argentina ratificó ante sus socios del Mercosur que la aplicación de las LNA para las importaciones “no afectará el comercio en la región”. En ese ámbito, los secretarios argentinos de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Luis María Kreckler; y de Industria y Comercio, Eduardo Bianchi; manifestaron que “las Licencias No Automáticas persiguen el objetivo de monitorear las importaciones y de ninguna manera están dirigidas a obstaculizar el comercio con los socios”. En cuanto a la normativa del Mercosur, debe traerse a colación un pronunciamiento del Tribunal Arbitral Ad Hoc constituido en 1998 para entender en la controversia entre Argentina y Brasil, por la aplicación por parte de este último de medidas restrictivas al comercio. Entre dichas medidas se encontraban las LNA que el país carioca aplicaba a productos argentinos. En las conclusiones, señaló que “Las licencias no automáticas solamente son compatibles con el sistema normativo del MERCOSUR en tanto correspondan a medidas adoptadas bajo las condiciones y con los fines establecidos en el articulo 50 del TM 80 y con las precisiones establecidas en el numeral (viii) de estas conclusiones.” Este artículo 50 del Tratado de Montevideo por el cual se estableció la ALADI, recoge situaciones excepcionales que justifican la adopción de restricciones al comercio. Y el numeral (viii) al que se hace alusión, hace referencia a la armonización de este tipo de medidas con la normativa del Mercosur. Cabe destacar la posible reacción de los socios comerciales que se ven impedidos de realizar las ventas a nuestro país. Una posibilidad seria el cuestionamiento de la normativa y práctica argentina de obstaculización de las importaciones, lo que podría devenir en la aplicación de represalias comerciales. Incluso, salteando esta etapa, los países podrían recurrir directamente a la aplicación de contramedidas en los sectores en los que Argentina es competitiva internacionalmente, como ocurrió en el pasado con China y el aceite de soja, o con Brasil frenando el ingreso de camiones con productos perecederos.
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ARGENTINA – RESTRICCIONES A LAS IMPORTACIONES
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