El conflicto entre Brasil y Argentina por la aplicación por parte del primero de licencias no automáticas de importación (LNA) ha crecido a lo largo de mayo, sin que aún se haya logrado una solución satisfactoria. Todo comenzó cuando Brasil decidió que sean pasibles de aplicación de LNA 48 posiciones arancelarias correspondientes a automotores. Unos días después del anuncio de la media, más precisamente el 17 de mayo, la medida fue efectivizada. Debe recordarse que la OMC divide a las licencias de importación en automáticas, cuando se expiden automáticamente tras cumplir determinadas condiciones, y no automáticas, aquellas en que su otorgamiento se demora entre 30 y 60 días. Ante mayores demoras la jurisprudencia del Órgano de Solución de Diferencias de la OMC (OSD) entiende que el retraso indebido en el otorgamiento de LNA es considerado como una restricción ilegal a la importación. En la OMC las LNA no son consideradas ilegales, mientras no se apliquen discriminatoriamente -a algunos países si, y a otros no- y su plazo no exceda el reseñado. En el MERCOSUR no está regulado su uso, pero si se transforman en una demora injustificada al comercio son ilegales según el Art. 1 del Tratado de Asunción, acuerdo fundante del bloque. Desde el lado brasileño, el Ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, explicó que las medidas se deben al aumento del déficit comercial en el sector y no a una represalia contra la Argentina. A tal efecto, es de notar que el déficit de Brasil en el sector de automóviles llegó a 1.900 millones de dólares en el primer cuatrimestre, 1.111 millones más que el mismo período del año pasado. De este modo, el ministerio decidió ordenar la aplicación de LNA que, según él, tienen por objetivo vigilar de forma «precisa» el proceso de importación de automóviles. No obstante, debe señalarse que, si bien las medidas no distinguen entre los diferentes orígenes de la mercadería importada, el país más afectado por las mismas es Argentina, por ser el principal proveedor de automóviles al mercado brasileño y por poseer sus ventas muy concentradas en ese destino. Según cálculos preliminares del INAI, aproximadamente el 50% de las importaciones brasileñas de automóviles y autopartes en 2010 proceden de Argentina. En algunas posiciones este porcentaje se eleva al 90%. Por otro lado, el 90% de las exportaciones argentinas de autos y autopartes en 2009 (unos 5.500 millones de dólares) tuvo como destino Brasil. Estas representaron más del 45% de las exportaciones totales hacia Brasil de ese año. En el inicio de la aplicación de las medidas, casi 3.000 autos fabricados en la Argentina se encontraron detenidos en la frontera, de acuerdo a las automotrices que exportan al país vecino. Debe señalarse que, con anterioridad a la aplicación por parte del Gobierno brasileño de las LNA a los automotores, el 12 de mayo el ministro Pimentel le manifestó a la ministra de Industria argentina, Débora Giorgi, su preocupación por las medidas aplicadas por el gobierno argentino a las importaciones de productos brasileños y «a su impacto negativo sobre las exportaciones de Brasil a la Argentina». Al día siguiente, Giorgi respondió mediante una dura carta publicada en el sitio web de su ministerio. En dicha carta, señaló que las medidas aplicadas en su momento por Argentina se enmarcaban en un todo en los acuerdos de la OMC y no tenían como destino a ningún país en particular, y menos aún a Brasil, a quien se considera un socio estratégico. Por otro lado, remarcó que los datos del comercio bilateral desmienten que se verifique un impacto negativo en las exportaciones de Brasil a la Argentina. Muy por el contrario, la Ministra ratificó que Argentina ha venido planteando desde el 2003 en el ámbito bilateral su preocupación por el persistente y creciente déficit que registra el intercambio comercial bilateral. Así como la necesidad de adoptar medidas orientadas a atender los desequilibrios estructurales que lo explican, más específicamente, en lo que respecta al comercio de manufacturas de origen industrial. Por otro lado, remarcó “los variados problemas que tienen los productos argentinos para acceder al mercado de Brasil”. Señaló problemas puntuales de acceso sin resolver, como son los casos del aceite de oliva, los vinos, la leche en polvo, y la vajilla de vidrio. También resaltó otros de carácter estructural, como el mosto a granel; productos agroquímicos, veterinarios, y medicamentos; productos de línea blanca; cítricos; además de las demoras en la negociación del Protocolo de Compras Gubernamentales y el financiamiento del BNDES para la compra de camiones y maquinaria agrícola argentinos. En este marco, y con el objetivo de limar asperezas, el martes 17 se reunieron la ministra Giorgi y el embajador brasileño en Buenos Aires, Enio Cordeiro, donde acordaron que el lunes 23 se llevaría a cabo la primera ronda de negociaciones en Buenos Aires. En dicha fecha, el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, y el secretario ejecutivo del Ministerio de Desarrollo brasileño, Alessandro Teixeira, encabezaron dos jornadas de conversaciones acompañados por sus respectivos equipos técnicos. Argentina planteó la situación de la industria automotriz, la cual es la más urgente, pero también hubo reclamos en vinos, lácteos, aceites, productos químicos y farmacéuticos, entre otros. Brasil reclamó por los casos en los que la Argentina violó el plazo de 60 días fijado por la OMC para las LNA, pero también expresó su malestar por los obstáculos fitosanitarios que representan las disposiciones del Instituto Nacional de Alimentos (INAL). Los funcionarios brasileños ofrecieron limitar la demora de las LNA a diez días, propuesta que para la Argentina fue insuficiente, ya que los empresarios locales aceptarían un plazo máximo de cuatro días. Desde que estalló el conflicto, sólo ingresaron a Brasil aproximadamente 1.200 autos y estarían stockeados cerca de 8.000. Las fábricas aún no han frenado su producción, pero reconocen que si las LNA llegaran a establecerse en diez días, no tendrían capacidad para almacenar su producción. Llegado ese caso, señalan fuentes del sector privado, probablemente reduzcan su producción en un 20%, lo que tendría una repercusión directa sobre los puestos de trabajo del sector. El otro tema ríspido involucra a la producción nacional de maquinaria agrícola, sector al que el Gobierno argentino busca proteger con la imposición de LNA, mientras que desde Brasil piden su retiro. No habiéndose logrado una solución satisfactoria de la diferencia, está previsto que el 2 de junio continúen las negociaciones, esta vez en Brasilia, en el marco de la Comisión Bilateral de Monitoreo de Comercio, con una reunión a nivel de secretarios. Sin embargo, el escenario no es el más optimista, ya que el Ministro Pimentel aseveró que su país iba a aplicar mas medidas proteccionistas, para aquellos sectores en los que hay claramente una amenaza en la balanza comercial. Señaló que iban usar todo lo que sea posible, dentro de las reglas de la OMC, para defender la competitividad de la producción brasileña. El conflicto entre los mayores socios comerciales del MERCOSUR no hace más que diezmar el proceso de integración y debilitar al bloque respecto de sus socios comerciales externos. Los socios han privilegiado sus intereses particulares, aplicando medidas proteccionistas en desmedro de los intereses generales del proceso de integración. Más allá de esto, la inexistencia de organismos eficientes en el bloque para reconducir estas desavenencias ha dejado en evidencia la endeble institucionalidad del MERCOSUR. En este sentido, Uruguay ha propuesto que las medidas que impliquen trabas al comercio en el bloque deban notificarse con 15 días de anticipación. Dichas modificaciones comprenden medidas como cuotas, licencias, disposiciones sobre etiquetado, requisitos técnicos, medidas sanitarias o fitosanitarias. La iniciativa uruguaya será analizada por el Consejo del Mercado Común en su reunión de junio próximo.
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ARGENTINA – BRASIL
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