Es posible y necesario avanzar en la diversificación del comercio entre China y América Latina La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) dio a conocer el estudio “La República Popular China y América Latina y el Caribe: hacia una nueva fase en el vínculo económico y comercial”, en donde indica que en la actualidad existen condiciones de madurez que permitirían dar un salto de calidad en las relaciones comerciales y de inversión entre las partes. De acuerdo con la CEPAL, China se ha transformado en un socio comercial estratégico para la región y existen amplias oportunidades para lograr acuerdos de exportación e inversión en campos como la minería, energía, agricultura, infraestructura y ciencia y tecnología. El volumen del comercio entre América Latina y China se incrementó un 1.119,3% entre los años 2000 y 2010, lo que convirtió al país asiático en el primer destino de las exportaciones de Brasil y Chile, el segundo para Costa Rica, Cuba, Perú y Venezuela, y el cuarto para Argentina. Se espera que China desplace a la Unión Europea como segundo mercado de destino de las exportaciones de la región a mediados de la próxima década, quedando tras Estados Unidos. Sin embargo, la canasta exportadora de la región en su conjunto hacia China sigue concentrada en pocas materias primas y sus procesados. Según cálculos del INAI, para el promedio 2007-2009 las ventas de poroto y aceite de soja representaron el 80% de las exportaciones argentinas a ese país. Por su parte, las importaciones latinoamericanas desde China están constituidas básicamente por bienes manufacturados. Esta situación dificulta tanto el potencial de las alianzas empresariales sinolatinoamericanas, como la inserción más eficaz de los países de la región en las cadenas productivas de Asia y el Pacífico. Al respecto, la secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, expresó que es posible y necesario avanzar en la diversificación del comercio, la creación de alianzas comerciales entre Asia Pacífico y América Latina y el Caribe, el aumento de los montos de las inversiones entre ambas partes, y el incremento de la cooperación en innovación, educación, ciencia y tecnología. El desafío para los países latinoamericanos radica en aprovechar la renta de los recursos naturales para realizar las inversiones necesarias en infraestructura, innovación y recursos humanos, de modo de aumentar sus niveles de productividad y competitividad. El trabajo resalta que China es hoy la segunda mayor economía, el primer productor manufacturero y el mayor exportador de bienes del mundo. Se espera que en 2016 su PBI supere al de Estados Unidos, transformándose en el mayor del planeta. Desde 2008 se ha convertido en una de las principales fuentes de inversión directa en el mundo y es ya el quinto inversor a nivel global. En América Latina estos flujos comenzaron a ser significativos en 2010. Según estimaciones de la CEPAL, las transnacionales chinas invirtieron más de 15.000 millones de dólares en la región el año pasado, convirtiéndose en el tercer país inversor en América Latina y el Caribe, con 9% de participación, después de Estados Unidos (17%) y los Países Bajos (13%). Finalmente, el informe indica que este es el momento apropiado para definir de manera concertada las prioridades regionales, tal como China lo hizo a través de un documento oficial (el Libro Blanco) en donde formula su política exterior hacia América Latina y el Caribe. La coordinación regional para definir una primera reacción frente a este documento, generaría mejores condiciones para aspirar a una Cumbre de Jefes de Estado China-América Latina en los próximos años. En esta instancia se podría establecer una agenda compartida de proyectos de comercio e inversión.
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CHINA – AMÉRICA LATINA
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