China y la relación asimétrica. En los últimos cinco años el intercambio comercial entre América Latina y China pasó de 68.000 millones en 2006 a 178.933 millones de dólares en 2010, lo que implicó un aumento de más del 160%. Según cifras oficiales, las exportaciones de la región hacia China sumaron 90.333 millones de dólares contra importaciones por 88.600 millones. En cuanto a las inversiones, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha estimado que en 2011 China invertirá por un monto de 22.700 millones de dólares, frente a 15.000 millones en 2010. De esta forma, el gigante asiático queda ubicado como el tercer país inversor en América Latina con una participación de 9%, detrás de Estados Unidos (17%) y Holanda (13%). A su vez, la región es el tercer destino mundial de las inversiones chinas, que incluye proyectos de explotación minera, petróleo y gas, entre otros. También surge de las proyecciones de la CEPAL que la China podría superar a la UE como segundo destino de las exportaciones latinoamericanas en 2014 y como segundo proveedor en 2015. Por otra parte, la región se ha convertido en el quinto socio comercial de China, con la posibilidad de desplazar a Corea del Sur de la cuarta posición. Sin embargo, la relación entre ambos es asimétrica. Los productos latinoamericanos representan sólo el 6% de las compras chinas y el intercambio depende en gran medida de su demanda de materias primas minerales, agrícolas y energéticas. Se destaca la importancia del comercio con países como Brasil y Argentina, pero estos están exigiendo un reequilibrio en los intercambios comerciales, ya que no quieren ser inundados por manufacturas chinas, mientras Pekín reduce sus compras a productos sin transformación. Enrique Iglesias, secretario general iberoamericano, ha señalado la importancia de que América Latina “no repita en sus relaciones con China el modelo del siglo XIX, sino que persiga un modelo integral, en el que los intercambios incluyan tanto materias primas como productos manufacturados, que son los que crean empleo y riqueza en los países”. En este sentido, la CEPAL recomienda a los países de la región que coordinen su aproximación a China y hagan un esfuerzo por “diversificar” sus ventas y promover las inversiones latinoamericanas en ese país. Respecto a la relación de Argentina con China, se destaca el encuentro bilateral a finales de noviembre realizado en Beijing, entre la delegación del Ministerio de Agricultura argentino, encabezada por el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Lorenzo Basso, y autoridades de la República Popular China. Allí se firmaron acuerdos sanitarios con la AQSIQ (organismo sanitario de China), a través de los cuales Argentina podrá proporcionar genética bovina de alto nivel para ganado lechero y producción de carne. También se abordó el impulso de las negociaciones técnicas para cerrar los protocolos para la exportación a China de maíz y caballos en pie, entre otros productos de interés para nuestro país. Por último, se debe resaltar que, de acuerdo a la Aduana de China, en octubre se importaron 38.600 toneladas de aceite de soja provenientes de Argentina, con lo que sus adquisiciones totales en los primeros 10 meses ascendieron a 298.500 toneladas.
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