Mercosur y la UE intentarán intercambiar ofertas hacia finales de 2013. Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y de la Unión Europea (UE) se reunieron en Santiago de Chile, los pasados 26 y 27 de enero, en el marco de la I Cumbre CELAC-UE. El objetivo de la misma fue renovar y profundizar la Asociación Estratégica entre ambos bloques en torno al tema “Alianza para el Desarrollo Sustentable: promoción de inversiones de calidad social y ambiental”. Al igual que lo acontecido en las pasadas reuniones, los resultados de la Cumbre poseen más bien trascendencia política, con los líderes reafirmando el compromiso de adoptar políticas que promuevan el comercio y la inversión. No obstante, en esta oportunidad se hicieron presentes diferencias en torno a temas importantes. La UE arribó a la Cumbre con reclamos de mayores garantías para sus inversiones en la región, que pongan fin al clima de desconfianza generado por las expropiaciones realizadas en Argentina y Bolivia durante el año pasado; y de mayor apertura comercial, que termine con las políticas de trabas a las importaciones impuestas por Argentina y Brasil. Estos reclamos chocaron contra la postura, principalmente de Argentina, a favor de preservar espacios de política para favorecer el desarrollo económico nacional. Estas diferencias quedaron plasmadas en la ambigüedad de algunos párrafos de la denominada Declaración de Santiago. Mientras por un lado se reitera el compromiso de evitar el proteccionismo y se reconoce la importancia de los marcos regulatorios estables y transparentes y de proporcionar seguridad jurídica para los inversionistas; por el otro se reconoce el derecho de los países a establecer regulaciones con el fin de cumplir con sus objetivos de política nacional. En cuanto a las negociaciones comerciales, se celebraron los avances respecto a los Acuerdos de Libre Comercio que la UE ha firmado con Colombia, Perú, América Central y el Caribe. La UE está preocupada por el avance de China como socio comercial de la región. Respecto de las conversaciones con el Mercosur, líderes europeos, entre ellos la canciller alemana, Angela Merkel, expresaron su voluntad de avanzar en las negociaciones y destacaron la necesidad de realizar pronto un intercambio de ofertas de concesiones arancelarias. También subrayaron que los recientes cambios internos en el Mercosur, con la suspensión de Paraguay y el ingreso de Venezuela, no deberían afectar el proceso negociador. Por el lado del Mercosur, si bien estas declaraciones fueron bien recibidas por Brasil y Uruguay, quienes llamaron a una rápida conclusión del acuerdo, fue Argentina quien puso paños fríos a las posibilidades de avance. En un intento por dilatar el intercambio de ofertas, la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, indicó que el Mercosur debe crear una comisión interna para discutir un nuevo esquema de premisas negociadoras, que tengan en cuenta las asimetrías entre ambos bloques, principalmente en el área industrial. Agregó que para la creación de la misma, “deberá esperarse que los hermanos de Paraguay elijan sus nuevas autoridades”. Debe notarse que desde que fueron lanzadas, como acontece con cualquier otra negociación, el Mercosur lleva adelante discusiones al interno del bloque con la intención de consensuar una posición común a ser presentada a sus pares europeos. De acuerdo a este cronograma, el intercambio de ofertas arancelarias podría esperarse para el último trimestre del año. En un reciente encuentro, los cancilleres de Argentina y Brasil, Héctor Timerman y Antonio Patriota, señalaron que a partir de marzo comenzarían los intercambios técnicos intra-Mercosur. Aunque la postura argentina dificulta el progreso de las conversaciones con la UE, debe resaltarse la existencia de varios elementos que conspiran contra una culminación exitosa de las negociaciones. Entre estos se destacan la oposición al acuerdo ejercida en el seno de la UE por una coalición de países liderados por Francia, por las consecuencias que el mismo podría traer a su protegido sector agrícola; las disputas comerciales entre la UE y Argentina por el biodiesel y las trabas a las importaciones, que derivaron en la constitución de un panel en la OMC; el ingreso al Mercosur de un país como Venezuela, que se ha declarado en contra de un tratado con la UE; y la crisis económica que atraviesa la UE, que derivó en una cruda negociación de su presupuesto y un replanteo de sus prioridades políticas. Según la CEPAL, la UE es el principal cooperante, el mayor inversionista directo y el primer socio comercial del Mercosur. El organismo señala que América del Sur recibió durante 2011 más de 123 mil millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED), fundamentalmente asociada a la explotación de recursos naturales, con más del 40% proviniendo de países de la UE. Con la entrada de 8.671 millones de dólares en IED Argentina se ubicó ese año en el cuarto lugar entre los mayores receptores, detrás de Brasil (66.660), Chile (17.299) y Colombia (13.388). De acuerdo a estadísticas de Trademap, las exportaciones del Mercosur con destino europeo superaron los 69 mil millones de dólares en 2011 (16% del total exportado por el bloque). Estas estuvieron constituidas principalmente por productos agrícolas y minerales, como pellets y poroto de soja, hierro, café y petróleo. Por su parte, las importaciones desde la UE totalizaron ese mismo año 66 mil millones de dólares, correspondiendo principalmente a productos manufacturados y químicos.
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MERCOSUR – UE
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