La Alianza del Pacífico y el nuevo regionalismo latinoamericano. Bajo la denominada “Alianza del Pacífico”, un conjunto de países latinoamericanos integrado por Colombia, Chile, México y Perú, intenta dar forma a un nuevo modelo de integración en la región, que les permita insertarse de una mejor manera en un mercado internacional agitado por negociaciones comerciales entre las mayores economías del mundo.
Durante la VII Cumbre del grupo, celebrada el 23 de mayo en Cali, estos países definieron la desgravación total para el 90% del universo arancelario comenzando en julio próximo. Esta iniciativa, que surgió el 28 de abril de 2011, “busca conformar un proceso de integración abierto y no excluyente, constituido por países con visiones afines de desarrollo y promotores del libre comercio como impulsor del crecimiento”.
Entre sus objetivos se encuentran: a) construir un área de integración profunda para avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas; b) impulsar un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías de las partes; y c) convertirse en una plataforma de articulación política, de integración económica y comercial y de proyección al mundo, con especial énfasis en la región de Asia-Pacífico. Los cuatro países totalizan una población de 209 millones de personas, con un PIB per cápita promedio de 10 mil dólares. En conjunto representan el 35% del PBI de América Latina, y concentran el 50% del comercio de la región con el mundo. Tuvieron un crecimiento combinado del 5%, y atrajeron casi 70 mil millones de dólares en Inversión Extranjera Directa en 2012.
Además, mantienen una red de acuerdos comerciales entre sí y con economías desarrolladas como EE.UU. y la UE. Para concluir lo que se ha dado a conocer como un acuerdo de “nueva generación”, han emprendido negociaciones ambiciosas en materia de Acceso a Mercados y Reglas de Origen, Facilitación del Comercio y Cooperación Aduanera, Obstáculos Técnicos al Comercio, Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, Compras Públicas, Servicios (profesionales, financieros, de telecomunicaciones y transporte marítimo y aéreo), Inversiones, Propiedad Intelectual y Solución de Diferencias; que deberán concluirse a más tardar el 30 de junio de 2013.
Respecto de la reducción arancelaria, acordaron liberalizar el 90% de líneas arancelarias al momento de la entrada en vigencia del Acuerdo. El resto de los productos sensibles en categorías de 3 años, 7 años y tratamientos especiales. Ante los reclamos de su sector agrícola, Colombia señaló que para estos productos no habrá una desgravación más rápida de la que ya está establecida en otros acuerdos firmados por el país. Debe notarse que las partes también firmaron acuerdos para compartir sedes diplomáticas y consulares y de promoción comercial en diferentes países del mundo. Se destaca la apertura de una Embajada compartida en Ghana, y la suscripción de acuerdos similares para compartir Embajadas en Argelia, Marruecos, Vietnam y Singapur.
El Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, calificó esta última Cumbre como “histórica”, porque sus logros permitirán que “esta no sea una integración retórica, sino una integración real, con impactos positivos en el bienestar de nuestros pueblos”. Santos resumió que los cuatro países comparten “la fe en la democracia, en la separación de poderes, en los Derechos Humanos, en las libertades fundamentales, en la estabilidad en las reglas del juego y en las bondades del libre comercio y la inversión extranjera”. El Presidente chileno, Sebastián Piñera, destacó que “la Alianza del Pacífico es la experiencia de integración más exitosa que haya tenido América Latina en su historia”.
El acuerdo ha despertado gran interés de parte de socios comerciales provenientes de diferentes regiones del globo. Recientemente, se creó un grupo de trabajo para la adhesión de Costa Rica como miembro pleno del bloque. Además, han ingresado en calidad de observadores Australia, Canadá, España, Nueva Zelanda, Uruguay, Japón, Guatemala, Panamá, El Salvador, Paraguay, Francia, Honduras, Portugal, República Dominicana, y Ecuador. Incluso el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, señaló el interés de Washington en convertirse en observador.
Dentro del Mercosur han surgido diferencias sobre cómo relacionarse con los vecinos de la Alianza del Pacífico. Tanto Uruguay como Paraguay han manifestado su intención de unirse a la iniciativa, lo que va en contra de las normas Mercosurianas, que establecen que las negociaciones externas deben realizarse en conjunto. El vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, expresó que su país desea cuanto antes ingresar como Miembro Pleno del grupo, para diversificar aún más su inserción internacional, frente al “estado de inacción prácticamente total” en el que se encuentra el Mercosur. Resta ver cómo reaccionará Brasil, dada la competencia que se le abre por el liderazgo regional.
Parece que una estrategia en este sentido es incrementar la membrecía del Mercosur, con los ingresos de Venezuela, Bolivia y Ecuador (Ver en este Boletín “Seguir sumando”). Industriales brasileños le pidieron a su gobierno acercarse a la Alianza del Pacífico y otros bloques regionales. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) advirtió que el Mercosur se encuentra al margen de las grandes discusiones y Brasil quedará aislado si no busca nuevos acuerdos comerciales. «Necesitamos librarnos de la camisa de fuerza del Mercosur, pues no vamos a concluir ningún acuerdo teniendo a Argentina y Venezuela como socios», señalaron desde la Federación de Industrias de Sao Paulo (FIESP).
Por su parte, el Alto Representante del Mercosur, el brasileño Iván Ramalho, dijo que se debe negociar en bloque cualquier acuerdo comercial, como está previsto en sus normas, dada su condición de Unión Aduanera. Son muchos los analistas que se han encargado de comparar el proceso iniciado por la Alianza del Pacífico con el Mercosur, señalando la existencia de dos modelos de integración en América del Sur, con marcadas diferencias en sus estrategias de inserción internacional. Uno que cree en los beneficios del comercio internacional y busca a través de una amplia agenda negociadora insertarse exitosamente en una nueva realidad mundial, donde la región de Asia Pacífico juega un papel crucial. Otro que continúa mirando hacia el Atlántico con una agenda externa prácticamente paralizada, envuelto en conflictos comerciales entre socios que priorizan estrategias de sustitución de importaciones.
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