Nuevas dificultades en la aprobación de la Ley Agrícola norteamericana. La Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó el proyecto de Ley Agrícola que había sido aprobado en comisión el pasado 15 de mayo, por 234 votos en contra y 195 a favor. Como aconteció en 2012, cuando se prorrogó hasta septiembre de este año la legislación vigente, el Congreso estadounidense encuentra serias dificultades para aprobar la nueva Farm Bill, que deberá regir los programas de subsidios agrícolas por los próximos 5 años. A través de la eliminación del programa de pagos directos, la consolidación de los programas de conservación de tierras y una controvertida reforma del programa de cupones de alimentos (hoy SNAP) el proyecto desaprobado hubiera permitido ahorrar cerca de 40 mil millones de dólares durante los próximos 10 años (Ver Boletín Nº 127). Según analistas locales, la votación puso de relieve diferencias importantes entre Demócratas y Republicanos respecto de la naturaleza y magnitud de los recortes previstos en el presupuesto de la ley; especialmente en los programas de ayuda alimentaria, donde se establecían cortes superiores a los 20 mil millones de dólares. Además, se señaló que enmiendas de último momento que endurecían los requisitos de elegibilidad para ser beneficiario del SNAP y removían algunos programas de productos lácteos dificultaron un acuerdo. Si bien no están claros los próximos pasos, los líderes republicanos han señalado que harán un nuevo intento por aprobar su versión de la ley antes del receso de agosto. “No tengo ninguna duda de que vamos a terminar nuestro trabajo en el futuro próximo y ofrecer la seguridad que nuestros agricultores necesitan», expresó el presidente del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes, el republicano Frank Lucas. No obstante, con la Cámara desplazando su atención hacia otros asuntos, una nueva extensión de la ley actual aparece como la opción más factible en el corto plazo. En los últimos días se conoció una propuesta del partido republicano para dividir la Farm Bill, quitándole el programa de cupones de alimentos, que representa alrededor del 80% del presupuesto. Este movimiento supondría romper la coalición urbana-rural que apoya la ley. Por su parte, la presidenta del Comité de Agricultura del Senado, la demócrata Debbie Stabenow, señaló que hará todo lo posible por evitar una prórroga y aprobar una nueva Farm Bill antes de septiembre. “Mantener el statu quo significa no a la reforma, no a la reducción del déficit, y más incertidumbre que frena el crecimiento de nuestra industria agrícola. Esto es totalmente inaceptable», agregó. Precisamente, el pleno del Senado aprobó su versión de la Farm Bill el pasado 10 de junio, por 66 votos a favor y 27 en contra. Con esta ley se ahorrarían 23 mil millones de dólares durante los próximos 10 años, al eliminar subsidios innecesarios, consolidar programas para evitar la duplicación y combatir el abuso y el fraude en los programas de asistencia alimentaria. Los recortes en los cupones de alimentos serían de 4 mil millones de dólares. En lo que respecta a los subsidios agrícolas, esta versión representa uno de los mayores cambios en décadas, dado que elimina la mayor parte de los programas actuales y diseña en reemplazo nuevos programas que permitirán a los productores un mejor manejo de los riesgos inherentes a su actividad, a la vez que fortalece los seguros agrícolas. Una vez aprobada la versión de la Cámara de Representantes, deberá convocarse a una Conferencia Conjunta con los miembros del Senado para consolidar una única ley, que luego será enviada al Ejecutivo para su aprobación final.
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EE.UU. – LEY AGRÍCOLA
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