En oferta Con el “Seminario sobre las negociaciones Mercosur-Unión Europea para la celebración de un Acuerdo de Asociación Estratégica”, celebrado el pasado 16 de septiembre, el Gobierno argentino dio inicio a una nueva consulta al sector privado, para conocer su posición respecto de la oferta de concesiones arancelarias a intercambiar con la contraparte europea hacia fin de año. El evento fue encabezado por la Ministra de Industria, Débora Giorgi, el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Augusto Costa, la Secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, y el Subsecretario de Agregado de Valor y Nuevas Tecnologías del Ministerio de Agricultura, Oscar Solis. Allí se presentaron los términos de la negociación y una serie de premisas consensuadas recientemente por los socios del Mercosur, que condicionarán la futura oferta del bloque. Éstas apuntan, por un lado, a lograr un efectivo acceso al mercado europeo a partir de una sustancial reducción de su proteccionismo en el sector agrícola; y, por el otro, a preservar el margen de acción requerido para profundizar el proceso industrialización de la región. Entre otras cuestiones, el Mercosur considera que: i) no se deben aplicar subsidios a la exportación ni medidas de efecto equivalente a productos del comercio birregional; ii) deberá acordarse un mecanismo que permita contrarrestar los efectos distorsivos de los subsidios a la producción; iii) la desgravación arancelaria deberá realizarse a partir de los aranceles efectivamente aplicados, incluyendo todos los componentes arancelarios; y iv) la UE deberá reducir de manera significativa los productos sujetos a cuotas, ofreciendo un aumento sustancial de los volúmenes para aquellos aún sujetos a contingentes. Asimismo, desde la perspectiva del desarrollo productivo regional, el Mercosur considera imperativa la inclusión de una “Cláusula de Industria Naciente”, que habilite la suspensión de las preferencias y/o la elevación de los aranceles aplicados en aquellos sectores que se pretenda fortalecer, así como la implementación de un mecanismo de salvaguardia y el mantenimiento de los regímenes de exención arancelaria para la importación de insumos que se incorporan en la exportación de bienes finales (Admisión Temporaria y Drawback), entre otros aspectos. Para la Argentina, un eventual acuerdo deberá reconocer las diferencias de desarrollo relativo y de estructuras productivas entre ambas regiones, a través de un efectivo trato especial y diferenciado a favor del Mercosur. De acuerdo a lo informado, las Asociaciones y Cámaras empresarias deberán presentar antes del día 15 de octubre un formulario, en donde consignen tanto la reducción arancelaria ofrecida, como la demanda de acceso al mercado europeo pretendida, para sus productos de interés. Recordamos que la negociación para un Tratado de Libre Comercio con la UE fue lanzada en el año 1999. Las últimas ofertas de acceso a mercados fueron intercambiadas en el año 2004, ofreciendo para el sector agrícola argentino reducidas oportunidades de ingreso al mercado comunitario. Luego de años de impasse, las negociaciones fueron relanzadas en 2010. En enero pasado se acordó un nuevo intercambio de ofertas para el último trimestre de este año, motivo por el cual se abrió esta etapa de consultas. Si bien se ratificó el interés de avanzar en una negociación equilibrada y beneficiosa para cada una de las partes, las presentaciones realizadas por los distintos funcionarios dejaron traslucir la falta de interés del Gobierno argentino para con esta negociación. Siguiendo las condicionalidades descriptas, Argentina sólo aceptaría un acuerdo muy ofensivo en bienes agrícolas y muy defensivo en productos industriales. Además, nuestro país le exige a la UE un “cese de hostilidades” durante lo que dure el proceso negociador. Esto es, que la UE se abstenga de hacer reclamos ante la OMC por la política argentina de restricciones a las importaciones. Se destacó que Bruselas se mantiene “inflexible” ante estos reclamos, y que el Gobierno “tiene dudas de que exista voluntad de la contraparte para avanzar en este sentido”. En otras palabras, Argentina percibe esta negociación más como una amenaza, que como una oportunidad, centrando su posición en la protección de la industria doméstica. Se argumentó que el Mercosur tiene un potencial como mercado mucho mayor al europeo. También se remarcó el deterioro de la relación comercial con la UE, que pasó a ser deficitaria para Argentina en 2012 (ver Gráfico en la versión pdf). Resulta evidente que el Gobierno argentino se ha embarcado en el ejercicio de elaborar una nueva propuesta de oferta debido a la presión de los demás miembros del Mercosur por avanzar en la negociación. En este contexto, la pregunta que debe hacerse es hasta qué punto podrá Argentina llevar su oposición al acuerdo, con el riesgo de quebrar la institucionalidad del bloque. Particularmente, empresarios y funcionarios brasileños se encuentran muy interesados en lograr rápidamente en un entendimiento birregional. La Federación de las Industrias de Sao Paulo (Fiesp), manifestó que un acuerdo con la UE es necesario para que Brasil salga de la situación de «aislamiento comercial» en el que se encuentra. Para la Fiesp, este tratado supondría un importante estímulo en la estrategia brasileña de integración en las cadenas globales de valor. Finalmente, debe notarse que en una reunión llevada a cabo el pasado 19 de septiembre en Buenos Aires entre el canciller argentino, Hector Timerman, y su par brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, se informó que Argentina y Brasil trabajarán para construir una oferta conjunta del Mercosur, descartando las posibilidades de avances a “dos velocidades” (ver Boletín Nº 130). Por tanto, luego de que cada país tenga finalizada su oferta nacional, deberán emprenderse conversaciones a nivel intra-Mercosur para superar el desafío de consolidar una única lista en la que estén de acuerdo todos sus países. Esta sería aprobada durante la Cumbre de Presidentes a celebrarse en diciembre próximo.
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MERCOSUR – UE
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