Duro informe contra la UE. La Cancillería argentina publicó recientemente el documento “Impacto del Proteccionismo Europeo sobre la Economía Argentina” en donde critica duramente la política comercial de la UE, a quien acusa de practicar un “doble estándar” en el comercio internacional. Para la Cancillería, la política comercial del bloque europeo, en contradicción con lo que pregona e impone, tiene un fuerte impacto negativo sobre la producción y las exportaciones argentinas. El Informe pone de manifiesto la reticente posición del Gobierno argentino a un Acuerdo de Asociación Birregional. Si bien se resalta que la historia de Argentina muestra que la liberalización per se no es condición necesaria ni suficiente para el desarrollo, se reconoce que el comercio puede ser una herramienta que contribuya a reducir la brecha con los países desarrollados, siempre que permita un margen de acción para industrializarse y generar empleo. En el documento, se señala que “al mismo tiempo que la UE pregona la liberalización comercial e impulsa la firma de un TLC, ha desplegado y despliega un amplio abanico de barreras para evitar el ingreso de distintos productos importados”. Particularmente, se denuncia que, además de favorecerse de reglas establecidas a su conveniencia, Europa es uno de los principales infractores de la normativa de la OMC. Por este motivo, recibe un enorme número de reclamos, quejas y observaciones. Entre las medidas proteccionistas europeas relevadas se destacan: aranceles prohibitivos a productos agrícolas (van del 71% al 151%); una arbitraria y poco transparente administración de contingentes arancelarios; aranceles matriciales a productos alimenticios; subsidios a la producción y exportación de productos agrícolas; políticas arbitrarias y no justificadas de defensa comercial, como la aplicada en el caso del biodiésel; medidas ambientales o de “proteccionismo verde”, como la “huella de carbono”; regulaciones sanitarias y fitosanitarias no justificadas científicamente, como en los casos del uso de biotecnología y los límites de residuos de plaguicidas; y obstáculos técnicos al comercio, principalmente en vinos, productos químicos y bienestar animal. En el trabajo se subraya que Argentina fue el origen de importación más perjudicado por este conjunto de medidas. Se notan los ejemplos de las exportaciones de maíz, aceite de girasol y aceite de soja, que sufrieron una violenta contracción desde la crisis de 2008, afectando 33.600 puestos de trabajo registrados. De acuerdo a estimaciones de la Cancillería, las restricciones comerciales europeas implican un costo para Argentina de 2.500 millones de dólares en exportaciones y 12.500 millones de dólares en producción. A su vez, las políticas proteccionistas de la UE le harían perder a nuestro país unos 200 mil puestos de trabajo. Las simulaciones sugieren que las mayores pérdidas están concentradas en productos de origen agrícola, especialmente carne bovina, verduras, frutas y hortalizas, otros productos cárnicos y alimentos procesados. La Cancillería también denuncia que la reciente modificación del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) de la UE, que deja afuera a varios países en desarrollo entre ellos Argentina, es utilizada como un “mecanismo de presión para avanzar en la negociación de TLC en los cuales exige altísimas y costosas concesiones sin otorgar prácticamente nada a cambio”. Finalmente, se manifiesta que las acusaciones de proteccionismo, intervencionismo, estatismo y ruptura de las reglas del comercio que realiza la UE en contra de Argentina imponen fuertes obstáculos para continuar avanzando en el proceso de reindustrialización.
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MERCOSUR – UE
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