Se agitan las aguas de los OGM en la UE. La UE se aprestaría a aprobar el cultivo de un nuevo tipo de maíz modificado genéticamente por primera vez en una década, según un borrador de propuesta de la Comisión Europea (CE). Dicha iniciativa fue elaborada después de que el Tribunal General de la Unión Europea culpara en septiembre pasado a la CE de los largos retrasos en el proceso de aprobación para el maíz resistente a insectos, desarrollado conjuntamente por DuPont y Dow Chemical. Actualmente la UE autoriza en total 46 transgénicos, 44 de ellos para su comercialización, tras haber sido importados. Hay 26 variedades de maíz, ocho de algodón, siete de soja, tres de colza, uno de patata y otro de remolacha. De todos estos, sólo se autoriza en la UE el cultivo de dos OGM: el maíz 810 de la empresa Monsanto y la patata Amflora desarrollada por BASF. En la práctica, sólo se cultiva el MON 810, en particular en España (80% de las superficies cultivadas), pero también en Portugal, República Checa o Eslovaquia, ya que BASF renunció al cultivo de la patata Amflora en la UE. Se espera que la CE mande la propuesta a los Ministros de la UE a la brevedad para que estos la aprueben. Aunque los gobiernos no lleguen a una decisión, como se espera, la Comisión tendrá el poder de garantizar su aprobación a finales de año. La importancia de la medida radica en que la misma podría revivir el estancado debate sobre aprobación de transgénicos para cultivo. El procedimiento actual inicia con una propuesta de aprobación de OGM por parte de la CE, la cual se realiza en base a las recomendaciones de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) sobre garantías para la salud pública y el medio ambiente. De allí pasa al Consejo de Ministros, donde no se ha logrado en ninguna ocasión un acuerdo para autorizar o rechazar un OGM. Para lograrlo se requiere contar con una mayoría calificada. De esta manera, desde que en 2004 se levantara la moratoria contra la aprobación de nuevos OGM, todos los expedientes han sido autorizados de manera unilateral por la CE al no darse una mayoría de países ni a favor ni en contra. El proyecto de la CE, presentado en 2010, no cambia el sistema actual de autorización de OGM, pero una vez que un producto es aprobado para su cultivo, la CE quiere dejar en cabeza de cada país la decisión para que elija plantarlo o, por el contrario, vetarlo. La propuesta, que debe ser rubricada por el Consejo y por el Parlamento, busca definir la cuestión, a fin de agilizar el proceso de aprobación. La autorización de cultivos OGM es uno de los puntos que más rispideces genera entre la Comisión y varios Estados Miembro. En la actualidad, seis países -Francia, Alemania, Luxemburgo, Austria, Hungría y Grecia- mantienen cláusulas de salvaguardia para prohibir los cultivos de OGM autorizados en sus territorios.
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UE – OGM
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