El Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y el Consejo de Estado de ese país publicaron su primer documento político de 2014. Conocido como «documento central Nº1», por onceavo año consecutivo se centra en el sector agrícola. El mismo enumera ocho puntos claves en los que se debe trabajar en relación a «los tres asuntos rurales»: agricultura, áreas rurales y campesinado. Se subraya la importancia de las reformas rurales, el desarrollo de la agricultura moderna y el mantenimiento de la agricultura como cimiento de la economía nacional. Según se señala, se mejorará la ayuda y protección a la agricultura, la seguridad del sistema de alimentación nacional, la gobernanza rural y la reforma agraria. Se establecerá, además, un mecanismo a largo plazo para el desarrollo de una agricultura sostenible y un nuevo sistema de gestión agraria. También se buscará consolidar el desarrollo urbano y rural. El documento reconoce la necesidad esfuerzos para un mejor uso de la tierra. Los modos de desarrollo de la agricultura se transformarán con el fin de resolver el problema de la limitación de tierra y la escasez de agua. El país debe recolectar productos agrarios de mayor calidad y más seguros para satisfacer las necesidades de su población. Uno de los mayores desafíos de China al momento de aumentar su producción y lograr un desarrollo agrícola sustentable es la contaminación de los suelos. El viceministro de la Tierra y los Recursos Naturales, Wang Shiyuan, reconoció que su país tiene 3,33 millones de hectáreas demasiado contaminadas para cultivar. Mientras se realizan esfuerzos para combatir y a rehabilitar los terrenos y cauces subterráneos de agua contaminados, se ha indicado que no se permitirá que se vuelva a plantar en terrenos contaminados, ya que se desea evitar por todos los medios que las sustancias químicas y tóxicas de los desechos industriales entren en la cadena alimenticia local. El objetivo del Gobierno es garantizar que al menos haya 120 millones de hectáreas cultivables por año (hubo 111,59 millones en 2011, según las cifras más recientes de la FAO, con una superficie récord de 124,36 millones en 1992 y un mínimo de 96,94 registrado en 1980). Otro de los anuncios para el sector rural tiene que ver con la eliminación del programa de existencias de algodón y soja, reemplazándolos por subsidios directos para los agricultores. Aun se desconoce cómo se llevará a cabo la iniciativa, ante la falta de detalles específicos sobre los plazos, así como sobre la estructura y el tamaño de los subsidios. Según se ha notado, los subsidios se basarán en un precio de referencia, con una subvención para productores cuando el precio de mercado caiga por debajo de este valor. Para fijar dicho precio de referencia, las autoridades indicaron que se involucrarán factores de mercado en mayor medida que los programas de apoyo usados en el pasado. De esta forma, se consideraran el suministro y la demanda local y al mismo tiempo los precios de los mercados internacionales. Se prevé que las medidas no afectarán las compras chinas de soja debido a que la mayoría de los molinos en regiones costeras ya dependen mucho de las importaciones.
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Las prioridades agrícolas de China.
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