Negociadores del Mercosur y la Unión Europea volvieron a verse las caras el 21 de marzo pasado en Bruselas, con la intención de allanar el camino para un Acuerdo de Asociación Birregional. A pesar de los trabajos desarrollados al interior de ambos bloques, las partes consideraron que el nivel de ambición que está sobre la mesa de negociación es todavía insuficiente, y por lo tanto aún no están dadas las condiciones para el esperado intercambio de ofertas de reducción arancelaria.
Según un comunicado, el encuentro sirvió para realizar un balance de las negociaciones y acercar posiciones en los capítulos de bienes agrícolas e industriales, servicios, compras públicas, inversión y normas. El portavoz de Comercio de la UE, John Clancy, indicó que ambas delegaciones subrayaron su «fuerte compromiso de llevar adelante el proceso con el fin de lograr un acuerdo global, equilibrado y ambicioso», y se comprometieron a «continuar el trabajo y las consultas con el objetivo de intercambiar ofertas en los próximos meses».
Desde la UE se mostraron “esperanzados”, pero no “confiados”, en que la oferta del Mercosur sea lo suficientemente ambiciosa como para redinamizar las negociaciones y avanzar hacia una conclusión exitosa en un futuro “relativamente próximo”. Manifestaron preocupación por los problemas que encuentran los socios del Mercosur para consensuar una posición común. Particularmente, señalaron la reticencia de Argentina a bajar la protección en su sector industrial.
Por el lado del Mercosur, el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, se mostró muy optimista sobre el desarrollo de las conversaciones comerciales, y aseguró que «en breve» se podrá alcanzar un acuerdo. En este sentido, el ministro de Desarrollo brasileño, Mauro Borges, estimó que entre mayo y junio las partes estarían en disposición de hacerse ofertas mutuas.
Con este ejercicio en el horizonte, los dos principales socios del bloque, Argentina y Brasil, continúan trabajando para superar sus diferencias y elaborar una oferta común que alcance, como mínimo, el 90% del comercio bilateral con la UE. Previo a la reunión en Bruselas, el ministro Borges y el asesor de la Presidencia, Marco Aurelio García, fueron recibidos en Buenos Aires por la ministra de Industria argentina Débora Giorgi, el ministro de Economía, Axel Kicillof y el jefe de Gabinete Jorge Capitanich. De acuerdo a las declaraciones, se avanzó en la propuesta a presentar a la UE, proceso que viene demorado debido, principalmente, a las dificultades que encuentra el gobierno argentino para ofrecer ventajas arancelarias a un porcentaje mayor de su comercio con Europa. Aunque rechazó dar mayores detalles, Borges señaló que el Mercosur se encamina hacia una oferta conjunta “competitiva”. Posteriormente, el canciller Héctor Timerman y el ministro de Economía, Axel Kicillof, se reunieron con los Embajadores y Jefes de Misión de los países de la UE acreditados en el país.
El sector privado brasileño continúa ejerciendo una fuerte presión para lograr que su país firme tratados con los principales mercados, que lo “reinserten” en el comercio internacional. La sensación es que el mundo está avanzando en la conformación de mega-acuerdos regionales y el Mercosur se está quedando afuera de ellos y de las cadenas de valor que estos imponen. Por este motivo, representantes de la Federación de Industrias de San Pablo (FIESP), la Confederación Nacional de la Industria (CNI), la Federación Brasileña de la Industria Textil y de la Confección (Abit), y la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), destacaron como prioritario el acuerdo con la UE, al que visualizan como el inicio de una etapa de regionalismo abierto para el Mercosur.
En Uruguay la reunión fue calificada como un fracaso.Los empresarios de ese país también insisten en la conclusión “urgente” de las negociaciones, dadas las amenazas que significan sobre las exportaciones uruguayas la reciente quita de los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias europeo y el posible Tratado de Libre Comercio entre la UE y EE.UU.
Se teme que algunos acontecimientos políticos de relevancia, como las elecciones presidenciales en Brasil, las elecciones del Parlamento Europeo y el nombramiento de los nuevos miembros de la Comisión Europea pueda retrasar aún más el proceso negociador.

