Con la firma de la Declaración de Punta Mita, que establece el compromiso de seguir avanzando en la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas, concluyó el pasado 20 de junio la IX Cumbre de la Alianza del Pacífico. En lo que significa una gran oportunidad para la integración en la región, se llamó a explorar mecanismos de convergencia con los países del Mercosur.
En la inauguración de la Cumbre, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dijo que la Alianza del Pacífico “es el motor del desarrollo de América Latina” e hizo un llamado para seguir trabajando “a toda marcha” por la integración. Santos destacó que el potencial inmenso del mecanismo ha generado un gran interés en el mundo, contando ya con 32 países observadores.
En el documento aprobado por los mandatarios de Chile, Colombia, México y Perú se expresó satisfacción por los avances del bloque, especialmente los registrados desde la Cumbre de Cartagena (Ver Boletín Nº 135). Allí las partes acordaron ampliar el comercio por medio de una reducción paulatina de aranceles: 92% de los productos quedarán sin arancel de forma inmediata; 7% se irán liberalizando en periodos de tres, cuatro y siete años; y solo el 1% quedará libre de arancel en los próximos 10 años. Estos últimos son productos sensibles como el café y el plátano en el caso de México o el pollo y el maíz en el caso colombiano. Sin embargo, para su implementación en 2015 aún falta la aprobación por parte de los congresos de los cuatro países del Protocolo del Tratado Comercial y de Inversión.
Entre los logros recientes se destacan la integración de la Bolsa Mexicana de Valores a la plataforma operativa del Comité Ejecutivo del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA); el fortalecimiento de un sistema de intercambio de información migratoria; la firma de un Acuerdo Interinstitucional para un Programa de Vacaciones y Trabajo; el lanzamiento de un programa de becas; la presentación de la agenda del emprendimiento para pequeñas y medianas empresas; los avances sobre un fondo para el desarrollo de infraestructura; y la elaboración de un plan para la promoción del turismo, entre otros.
Respecto del intercambio de bienes agrícolas, se instruyó continuar con el trabajo sobre una base de productos priorizados, para potenciar tanto el comercio intra-Alianza como las exportaciones hacia terceras economías. Para tales efectos, el Grupo de Comercio e Integración analizará de manera integral los mecanismos que contribuyan al aprovechamiento de las potencialidades identificadas. En este sentido, se puso en marcha un Acuerdo Interinstitucional de Cooperación entre las Autoridades Nacionales Sanitarias, que permitirá fortalecer las regulaciones en la materia y facilitar condiciones de competencia. También se estableció un mecanismo que contribuirá a intercambiar información en materia de insumos agrícolas, lo que fomentará un mayor desarrollo en la productividad y competitividad agrícola del bloque.
En cuanto al relacionamiento externo, los presidentes se comprometieron a fortalecer los diferentes esquemas de integración de América Latina como espacios de concertación y convergencia y a fomentar un regionalismo abierto, que inserte a las partes en el mundo globalizado y las vincule a otras iniciativas de regionalización. Con este objetivo, se acordó “celebrar una reunión ministerial de carácter informativo sobre la Alianza del Pacífico con los Estados miembros del Mercosur”.
La propuesta surgió de la nueva administración chilena, cuya presidenta, Michelle Bachelet, subrayó la necesidad de consolidar la Alianza para ir más allá del Pacífico, en busca de más espacios de convergencia pragmáticos y flexibles. Desde la toma de posesión en marzo, Bachelet ha insistido en que una de sus prioridades en política exterior será hacer de la Alianza del Pacífico una iniciativa más incluyente, acercándola al Mercosur. Desde su nacimiento, analistas y funcionarios han intentado mostrar a ambos bloques como ideológicamente incompatibles. Sin embargo, en su discurso de apertura, la mandataria expresó que más allá de las legítimas diferencias, la convergencia no sólo es perfectamente posible sino necesaria. El presidente Santos agregó que el Mercosur y la Alianza del Pacífico son complementarios, y una aproximación entre ambos le daría más fortaleza a los procesos de integración en latinoamericanos.
Los países del Mercosur han respondido positivamente a la convocatoria. El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, expresó que “los vínculos con la Alianza del Pacífico son fundamentales para la producción, el comercio y la inversión”. Por su parte, el canciller uruguayo, Luis Almagro, aseguró que la reunión, que podría tener lugar en julio, es “muy importante para todos”, añadiendo que “no estamos tan lejos” de concretar la asociación entre los bloques.
En relación, Ricardo Lagos y Luiz Inácio Lula da Silva, ex presidentes de Chile y Brasil respectivamente, resaltaron en un artículoque por su posición geográfica, Sudamérica está convocada a ser un todo articulado y coordinado para aprovechar las diversas oportunidades que se abren a un lado y otro de ambos océanos: el Atlántico, como polo económico que la liga a África, Europa y el Mediterráneo; y el Pacífico, donde están las potencias económicas de Japón, China, el Sudeste Asiático, Australia y Nueva Zelanda. «La Alianza del Pacífico tendrá realmente peso en este proyecto de actuar en una relación estrecha con Brasil, Argentina y las demás naciones del Atlántico»; del mismo modo que estos países «podrán ser más relevantes si tuvieran una actuación internacional vinculada a los del Pacífico», consideraron.
Esperemos que el Mercosur aproveche la ventana de oportunidad que se abre con este acercamiento y propicie un dialogo fructífero, que derive en decisiones concretas que revaloricen el espacio regional y su contribución al desarrollo de la región. Siguiendo a Félix Peña, es posible, al menos en tres planos, imaginar acciones de convergencia que puedan generar ganancias mutuas entre países de ambos esquemas. Uno es el de los encadenamientos productivos de alcance regional, concebidos en sus diferentes modalidades como instrumentos que faciliten la articulación transnacional en distintos sectores de la producción. Otro es el de avances en la calidad de la conectividad física y de la facilitación de comercio en los principales corredores de articulación productiva regional. Y el tercero es el de algunas de las principales cuestiones de la agenda global, en particular, las referidas al sistema del comercio mundial y al cambio climático. Más lejana, aunque posible, la articulación en acceso a mercados debería darse sobre la base de los Acuerdos de Complementación Económica (ACE) ya existentes en el marco de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALADI).
Finalmente, los países Miembros de la Alianza del Pacífico manifestaron que continuarán con el plan de trabajo definido para el año 2014, para lograr la internacionalización del bloque, incentivando las exportaciones, la atracción de inversión extranjera directa y el turismo receptivo. Estos países concentran de manera conjunta el 37% del producto interno bruto de América Latina, el 46% de la inversión extranjera directa y el 50% del comercio exterior de la región.

