En lo que representó una de las visitas de Estado más importantes de los últimos tiempos, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, fue recibido en Buenos Aires por la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, el pasado 18 de julio. Durante el encuentro, los mandatarios firmaron diversos acuerdos tendientes a consolidar la relación bilateral y fortalecer el comercio y las inversiones.
La visita estuvo enmarcada en una gira del líder chino por América Latina, con el objetivo de estrechar los lazos con la región. En el transcurso de la misma, Xi Jinping asistió a la Sexta Cumbre de los BRICS; participó de una reunión con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC); y visitó, además de nuestro país, Brasil, Venezuela y Cuba. Las decenas de convenios de cooperación alcanzados demuestran la decisión del Gobierno chino de pisar fuerte en la región y disputarle el liderazgo a EE.UU. El enorme potencial de Sudamérica en la producción y exportación de minerales, alimentos y energía, despierta el interés del gigante asiático, que necesita asegurarse la provisión de estos bienes para continuar con su extraordinario sendero de crecimiento. En este sentido, para garantizar la fluidez de los flujos comerciales, la mayor parte de los acuerdos firmados se enfocaron en la construcción de infraestructura que mejore la conectividad entre los países de América Latina y con China.
Durante la reunión con la CELAC, se anunció la creación de una asociación global de igualdad, beneficio mutuo y desarrollo común entre China y América Latina y el Caribe, y se anunció la inauguración del Foro China-CELAC. China también invitó a los países a participar activamente en la construcción de un Fondo de Cooperación, para el que ofreció 35 mil millones de dólares.
En Argentina, Xi Jinping firmó con Cristina Fernández una declaración para establecer una «Asociación Estratégica Integral» entre ambos países, que eleva la jerarquía de la relación bilateral a un estatus que China sólo tenía en América Latina con Brasil, México y Perú. La mandataría argentina calificó el acontecimiento como “fundacional” de un vínculo que constituye una “verdadera política de Estado” para su país. Durante su discurso, Fernández confirmó los lineamientos de una política exterior que se aleja de EE.UU. y la UE, y se acerca a China, Rusia y el resto de los BRICS. Señaló que «el surgimiento de economías como la de China permite alternativas frente a un mundo que se creía agotado en un tipo de vinculación comercial”. «Es hora de valorar la magnífica oportunidad que tenemos en este mundo que vuelve a ser multipolar», agregó.
Entre los convenios firmados se destacan la financiación de 4.714 millones de dólares por parte de bancos chinos para la construcción de las represas hidroeléctricas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner en la provincia de Santa Cruz, y la inversión de 2.099 millones para renovar el Ferrocarril Belgrano Cargas. Además, el gobierno de China financiará y construirá la cuarta central nuclear eléctrica en el país Atucha III; y otorgará otros 423 millones de dólares para la compra de 11 barcos para dragado. También se suscribió una operación de pase de monedas (swap) entre el Banco Popular Chino y el Banco Central de la República Argentina, de 11.000 millones de dólares, dirigido a fortalecer el nivel de reservas del BCRA y promover el intercambio comercial.
Con la presencia de ministros de ambos países, se realizó la primera reunión del Mecanismo de Diálogo Estratégico para la Cooperación y la Coordinación Económica entre Argentina y China, que busca fortalecer las relaciones económicas bilaterales. Se trata de un canal de alto nivel que permite promover e implementar proyectos prioritarios para el desarrollo en áreas como energía, infraestructura, transporte, industria manufacturera, telecomunicaciones, minería, agricultura, ganadería, pesca y finanzas.
En materia de agricultura, el ministro Carlos Casamiquela y su par chino, Han Changfu, analizaron el progreso logrado en la implementación del Plan de Acción Conjunta 2012-2017, así como otras iniciativas en materia de cooperación y promoción del comercio e inversiones. En ese marco, rubricaron un protocolo fitosanitario para la exportación de peras y manzanas, que permitirá el acceso de uno de los principales productos de las economías regionales de nuestro país al mercado chino. Posteriormente, se firmó un memorando de entendimiento entre los Ministerios para la cooperación veterinaria; y un convenio entre el INTA y la Academia China de Ciencias Agrícolas (CAAS) para promover la cooperación científico-técnica, incorporando nuevas áreas de trabajo, tales como mejora de cultivos, producción animal, algodón, maquinaria agrícola, siembra directa y floricultura.
Asimismo, se anunció la conclusión de la negociación del Protocolo Sanitario para la Exportación de Sorgo desde Argentina a China. Resta conocer la letra final del acuerdo, para evaluar si el mismo significará una real apertura de un mercado que se ha convertido en 2013 en el más importante del mundo, con compras por un millón de toneladas.
En relación, se planteó la necesidad de aumentar las exportaciones argentinas de productos lácteos, semen y embriones bovinos y caballos en pie, como así también lograr el acceso de nuevos productos que se encuentran en proceso de negociación con la Administración General de Supervisión de Calidad Inspección y Cuarentena de China (AQSIQ), tales como arvejas secas, alfalfa, carne ovina, uvas de mesa, arándanos, cerezas, girasol confitero, y miel.
Xi Jinping arribó a Buenos Aires acompañado por una misión de más de 200 empresarios, quienes se reunieron con contrapartes locales. Según la Cancillería argentina, durante el Foro Empresarial Argentino-Chino 2014, se suscribieron 25 convenios comerciales entre empresas chinas y argentinas.
Argentina necesita de una profundización de sus vínculos políticos y económicos con China. Este país ha irrumpido en el escenario internacional, convirtiéndose en el segundo socio comercial de nuestro país, detrás de Brasil. En tiempos donde el financiamiento externo y las inversiones escasean, se debe aprovechar esta sintonía para fortalecer nuestras capacidades de oferta. No obstante, si bien la relación comercial tiene un enorme potencial, deben señalarse una serie de aspectos preocupantes.
Después de crecer sostenidamente hasta 2008, donde alcanzaron 6,3 mil millones de dólares, las exportaciones argentinas a China se estancaron, totalizando 5,5 mil millones de dólares en 2013. Por su parte, las importaciones de productos chinos desde Argentina crecieron casi ininterrumpidamente, llegando a duplicar el año pasado las exportaciones a ese origen (11,2 mil millones de dólares). De esta manera, la relación comercial arroja un déficit creciente para Argentina, que llegó en 2013 a 5,7 mil millones de dólares.
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A su vez, las ventas argentinas al mercado chino se encuentran muy concentradas en unos pocos productos, principalmente de origen agrícola. Solo 9 productos explicaron el 90% de las exportaciones, con las ventas de poroto y aceite de soja explicando más de dos tercios del total. Esta situación coloca a la Argentina en una situación de vulnerabilidad ante las decisiones de política china, como la adoptada en 2010 para restringir las importaciones de aceite de soja.
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Las condiciones para la modificación de este patrón de comercio no surgirán de negociaciones bilaterales. Argentina representa apenas el 0,35% del comercio exterior chino. El acercamiento deberá ser parte de una estrategia regional, que disminuya la asimetría en la relación de poder entre las partes y permita a nuestro país desarrollar todo su potencial. El Mercosur debe superar su estancamiento y dinamizar su agenda de negociaciones, con China como eje central.

