El primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, ha firmado un decreto oficializando la prohibición total de importar frutas, hortalizas, frutos secos, carne porcina, bovina y aviar (frescas o procesadas), leche, quesos, otros productos lácteos y pescado desde la Unión Europea, EE.UU., Australia, Canadá, y Noruega. Se dispuso que la prohibición comience el día 7 de agosto y se prolongue al menos por un año.
La medida constituye una represalia por las sanciones económicas que dichos países aplicaron en contra de Rusia, por considerar que su Gobierno apoya a los separatistas pro rusos alzados contra Kiev en el este de Ucrania. Estas sanciones se han impuesto contra funcionarios, bancos, empresas y petroleras rusas.
Debe tenerse presente que la UE es el principal proveedor de productos de origen agropecuario a Rusia con una cuota de mercado del 38% en 2013. Además, la Federación Rusa es el segundo principal mercado para las exportaciones de alimentos de la UE sumando el 10% de los envíos. El saldo comercial agroalimentario con Rusia es muy positivo para la UE con 13.000 millones de dólares en 2013, resultado de exportaciones por 15.317 millones e importaciones por 2.270 millones. Los principales productos europeos exportados a Rusia son queso, carne de cerdo, bebidas alcohólicas, frutas, y alimentos para animales.
Los demás países afectados poseen porcentajes menores del mercado ruso de productos agrícolas: EE.UU. (4%), Australia (0,9%), Canadá (0,8%) y Noruega (0,1%). Washington afirmó que la prohibición tendrá un impacto poco significativo en su comercio exterior y los principales afectados serán los ciudadanos rusos.
En cambio, la medida ha causado preocupación en las autoridades europeas, quienes se encuentran estudiando los posibles efectos de la misma y el curso de acción a seguir, que podría incluir una denuncia ante la OMC. La ministra de Agricultura de España, Isabel García Tejerina, como ya había hecho el comisario europeo del ramo, Dacian Ciolos, recordó que la Política Agrícola Común (PAC) tiene instrumentos de ayuda a los agricultores y ganaderos ante crisis como esta, como una reserva de fondos. La UE ha estimado en 5.252 millones de euros el impacto del veto en el conjunto del bloque. Los países que más se resentirán son Lituania (927 millones), Polonia (841 millones), Alemania (595), Holanda (528), Dinamarca (377), y España (338).
Esta situación abre una oportunidad a los países latinoamericanos para el abastecimiento del mercado ruso. En busca de posibles oferentes de productos, el director del Servicio ruso de Inspección Agrícola y Ganadera, Serguéi Dankvert, se reunió con los embajadores de Ecuador, Chile, Argentina y Uruguay en Moscú,y tenía previsto hacer lo mismo con representantes de Brasil, para abordar la posibilidad de aumentar y diversificar sus importaciones desde la región.
El jefe de la delegación diplomática argentina, Pablo Anselmo Tettamanti, expresó la voluntad de comenzar “en breve” el suministro de nuevas partidas de productos agroalimentarios, destacando que Argentina está familiarizada con las reglas sobre seguridad en la producción de alimentos que rigen en la Unión Aduanera que integra a Rusia, Bielorrusia y Kazajistán.
Dankvert destacó que Argentina podría aumentar sus suministros de carne bovina, porcina y aviar, quesos, leche en polvo, manteca, verduras y productos del mar. Sin embargo, no mejoraría las oportunidades de exportación para los productos del complejo cerealero-oleaginoso.
El cuadro que sique muestra los 10 primeros productos agrícolas con mayor comercio potencial entre el Mercosur y Rusia. Como se puede observar, cuatro de ellos (marcados en color) fueron cubiertos por la nueva medida de Rusia, de manera que tendrían grandes posibilidades de colocarse en ese mercado.
Para ver el cuadro ver el pdf.
Debe notarse que el presidente ruso, Vladímir Putin, realizó el pasado 12 de julio una visita a Argentina, donde fue recibido por su par, Cristina Fernández de Kirchner. La misma fue parte de una gira que el mandatario emprendió por Latinoamérica, con motivo de la reunión de los BRICS celebrada en Brasil. En Buenos Aires, se reafirmó la relación “estratégica” entre ambos países y se firmaron convenios de cooperación en materia penal y de energía atómica con fines pacíficos. Ambos presidentes se comprometieron a fortalecer un comercio bilateral que ha crecido de la mano de las importaciones argentinas de petróleo ruso. Las exportaciones a Rusia, por su parte, representaron en 2013 sólo el 0,9% de las ventas totales argentinas, apenas superando los 725 millones de dólares. Los principales productos de exportación fueron frutas, lácteos y carne bovina.

