El pasado 29 de julio se realizó la tanta veces postergada Cumbre del Mercosur. Como se recordará la misma inicialmente prevista para el 17 de diciembre de 2013 en Caracas, se aplazó para enero y luego para febrero de este año, quedando luego sin fecha en coincidencia con la crisis política venezolana.
Durante la reunión se produjo el traspaso de la Presidencia Pro Tempore del bloque desde Venezuela a Argentina, quien la ostentará hasta diciembre de este año. En términos comerciales, la cumbre no arrojó demasiados resultados.
Por el lado de Brasil, la presidenta Dilma Rousseff asistió con el propósito de aprobar un tratado comercial este mismo año con la Alianza del Pacífico, integrada por Chile, Perú, Colombia y México. Aunque la conformación de un mercado común en el subcontinente está prevista para suceder en 2019, según los tratados de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), Brasil quiere adelantarla en los hechos.
Tras la reunión, el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Mauro Borges, dijo que su país quiere adelantar a 2016 la vigencia de un área de libre comercio en América del Sur, pero indicó que la «emergencia» causada por la agresión de «fondos buitres» a Argentina ocupó el temario de la reciente Cumbre de Caracas y el asunto no fue tratado con profundidad pese a la buena recepción que tuvo. El ministro indicó que la propuesta en relación a esos acuerdos de complementación fue la de acelerar los procesos de desgravación.
Por su parte, Paraguay propuso extender hasta el 2030 el plazo de vigencia del régimen de normas de origen, disposición que habilita que los productos fabricados en dicho país tengan hasta el 60% de componentes de países que no conforman el bloque y la pieza final sea reconocida como producto local.
También planteó que la importación de bienes de capital y de productos de telecomunicaciones tenga un régimen diferenciado hasta el 2030, al igual que el régimen especial de importación y de admisión temporaria. Además, propuso la extensión de excepciones para una lista de productos que el país considera esenciales. Si bien se aprobó, este planteo generó controversia, ya que Argentina y Brasil quieren que el proceso de integración aduanera plena concluya para 2019.
En cuanto a Argentina, se dedicó casi exclusivamente a buscar apoyos por la cuestión de la deuda externa y el conflicto con los denominados fondos buitres. Previo al encuentro, la ministra de Industria de Argentina, Débora Giorgi, señaló que como bloque el Mercosur tiene más importaciones que exportaciones, y estas cada vez con más valor agregado, por lo que se debía ir hacia una mayor integración productiva. Destacó que el bloque creció enormemente, pero el comercio intrazona es de solo el 18% de su comercio total -contra, por ejemplo, el 64% de la Unión Europea- por lo que se tiene un enorme campo y una gran oportunidad para seguir desarrollándose.
La realidad del bloque puede ser bien ilustrada por una frase que dejó el presidente de Uruguay, José Mujica: “Cuando regreso a Uruguay la gente me pregunta qué decidimos… Yo que sé que decidieron… Sacamos una declaración”.

