En el marco de la I Conferencia Internacional sobre Proyecciones Agroindustriales organizada por la Fundación INAI, Francisco Cannabrava, ministro consejero de la embajada de Brasil en la Argentina, destacó la necesidad del Mercosur de coordinar de manera más activa la búsqueda de nuevos acuerdos comerciales fuera de la región.
A pesar de la expectativa inicial de constituirse en una iniciativa de “regionalismo abierto”, el Mercosur no ha podido concretar a lo largo de su existencia tratados comerciales con mercados de relevancia. Deficiencias institucionales y diferencias en las estrategias de inserción internacional de sus Estados Parte derivaron en una paralizada agenda de relacionamiento externo. Los acuerdos ya cerrados no son muy significativos desde el punto de vista de los flujos comerciales abarcados.
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Por las normas del Mercosur, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela deben negociar en forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países (Decisión CMC Nº32/00).
Respecto de los acuerdos en negociación, el único de importancia es la Asociación Birregional con la Unión Europea. No obstante, a casi 15 años de la apertura de estas negociaciones, la conclusión del acuerdo todavía no se visualiza en el corto plazo. Las diferencias entre los países del Mercosur obstaculizan enormemente la confección de una oferta común, que sea lo suficientemente ambiciosa como para dinamizar el proceso negociador.
Estas diferencias son precisamente las que dificultan que el Mercosur pueda llevar adelante una agenda de relacionamiento externo más agresiva. Debido a que no participa de ninguna de las nuevas iniciativas mega-regionales, como el Acuerdo Transatlántico (TTIP), el Acuerdo Transpacífico (TPP) y la Asociación Económica Regional Integral (RCEP); el Mercosur podría quedarse fuera del nuevo mapa del comercio mundial, dado el profundo impacto que estas tendrían sobre la arquitectura de las relaciones de comercio e inversión en las próximas décadas.
En este escenario, la política comercial argentina es objeto de duras críticas, dado que se considera uno de los mayores escollos para conseguir acuerdos extra-regionales. Argentina percibe este tipo de negociaciones más como una amenaza que como una oportunidad, mostrándose reticente a ofrecer concesión alguna en bienes industriales que signifique dar marcha atrás con su modelo de sustitución de importaciones.
En cambio, en Brasil existe consenso respecto de la necesidad de avanzar en acuerdos con los principales países del mundo. Presionado por un sector privado que clama por la apertura de nuevos mercados, Brasil ha suavizado su posición defensiva en bienes de origen industrial y se muestra proclive a concluir con éxito las negociaciones. La inserción internacional y el papel del Mercosur estuvieron en el centro de los debates durante las últimas elecciones presidenciales, con los candidatos de la oposición mostrándose a favor de una flexibilización de las normas del bloque para poder negociar acuerdos bilateralmente.
Luego de haber ganado las elecciones por escaso margen, el Gobierno de Rousseff parece acusar recibo del mensaje de las grandes entidades empresarias, como la FIESP. Por este motivo, desde la Embajada en Buenos Aires comenzaron a preparar el terreno, advirtiendo de que Brasil buscará cerrar tratados comerciales con la UE y otros socios relevantes. “Es muy claro el fuerte interés que tienen todos los sectores productivos de Brasil en estas negociaciones. Toda negociación incluye la necesidad de hacer concesiones pero en Brasil también hay interés de la industria en expandir sus mercados porque ven una oportunidad de acceso a insumos y tecnología”, señaló Cannabrava. Aunque el ministro enfatizó la importancia de la coordinación entre Brasil y la Argentina, quedó claro que Brasil buscará avanzar en la conclusión de acuerdos extra-regionales, con o sin el acompañamiento de nuestro país.
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