A mediados de abril se llevó a cabo una reunión de coordinadores del Grupo Mercado Común (GMC), en Brasilia. Tras largas negociaciones, los países que integran el bloque aceptaron que se firme un nuevo protocolo de adhesión de Bolivia al Mercosur, con la opción de que cada país remita o no de vuelta el documento a los respectivos Parlamentos para su ratificación.
El protocolo de adhesión original fue firmado en diciembre del 2012, cuando Paraguay estuvo suspendido del Mercosur. Posteriormente, los legislativos de Argentina, Uruguay y Venezuela lo ratificaron.
Tras su reincorporación, Paraguay sostiene que el mismo carece de validez jurídica, por no llevar su firma. Se sustenta en lo establecido por el Tratado de Asunción, que dispone que la admisión de un nuevo miembro pleno al Mercosur debe darse por decisión unánime de los Estados Parte.
Por otro lado, a finales de marzo se desarrolló una reunión entre el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores del Sistema de Integración de Centroamérica (SICA) y el ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Héctor Timerman. Debe recordarse que el SICA está integrado por Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana.
En dicho encuentro, los ministros reafirmaron su voluntad de continuar fortaleciendo las excelentes relaciones entre las partes. Destacaron la importancia del fomento de la cooperación en el ámbito tecnológico, educativo y cultural, coincidiendo que coadyuva significativamente al fortalecimiento de la actividad económica, comercial y productiva. Asimismo, los representantes del SICA recibieron una propuesta de Acuerdo Marco de Asociación entre su bloque y el Mercosur, y acordaron poder suscribirlo en un corto plazo.
Por otro lado, el vicecanciller uruguayo, José Luis Cancela, destacó que si bien Uruguay tiene «un compromiso» con la integración regional y dejar el Mercosur «no es una opción» para el país, el bloque «no ha dado los frutos esperados«. Remarcó la necesidad de un sinceramiento que discuta su funcionamiento, además de una estrategia de inserción internacional. También planteó que el Mercosur tiene algunos acuerdos extra-regionales, pero está ausente de otros donde participen las mayores economías del mundo. Afirmó que el bloque debería abocarse a una estrategia de mayor participación en este juego de acuerdos entre bloques, y que decididamente se debían agotar esfuerzos para avanzar en las negociaciones con la Unión Europea.
Esto se suma a lo declarado por el Canciller Nin Novoa, quien admitió que era necesario para el funcionamiento del Mercosur explorar la posibilidad de flexibilizar los mecanismos de negociación comercial, mediante un sistema de ritmos y velocidades diferentes que le permita a los Estados miembro avanzar bilateralmente hasta la justa medida de sus posibilidades.
De todas maneras, la negociación con la UE no pasa por su mejor momento. A finales de marzo, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom, pidió que los países del Mercosur mantengan una «ambición equivalente» sobre un futuro acuerdo de Asociación, de cara a continuar una negociación que sigue bloqueada.
Consultada por si espera que logren intercambiar sus primeras ofertas de acceso a mercados con motivo de la cumbre euro-latinoamericana que se celebrará en junio en Bruselas, Malmstrom dijo que «nos estamos escribiendo» sobre ello. En lo que parece un paso atrás en la negociación, indicó que esperaba reuniones futuras, en donde se analizaría el nivel de ambición de las dos partes antes de volver a negociar.
Desde el Mercosur expresaron que ya está definida su oferta de bienes, servicios, inversiones y compras gubernamentales, pero afirmaron que no han podido intercambiarla porque los europeos alegan no haber finalizado aún el proceso de consultas internas para entregar su propuesta.

