En su reciente publicación “América Latina y el Caribe y China. Hacia una era de cooperación económica”, la CEPAL señala que la diversificación exportadora es el principal desafío de la región en su relación comercial con el gigante asiático. Si bien el comercio bilateral se multiplicó 22 veces entre 2000 y 2014, el grueso de los envíos regionales al mercado chino sigue estando constituido por un número reducido de productos básicos. Tan solo cinco productos representaron 75% del valor exportado en 2013.
El documento fue preparado en ocasión de la visita del primer ministro de China, Li Keqiang, a Brasil, Chile, Colombia y Perú, que marca un nuevo hito en la profundización de las relaciones económicas, políticas y de cooperación entre América Latina y el Caribe (ALC) y China.
En los últimos 15 años las relaciones económicas entre la región y China se han desarrollado fuertemente. China ya es el segundo principal origen de las importaciones latinoamericanas y caribeñas (16% del total) y el tercer principal destino de sus exportaciones (9%). Por su parte, ALC también ha aumentado su importancia como socio para China: mientras en 2000 absorbía el 3% de las exportaciones chinas y era el origen del 2% de sus importaciones, en 2013 su participación en ambos flujos ascendió a 6% y a 7%, respectivamente.
El crecimiento de los intercambios se vio reflejado en las sucesivas aproximaciones que han tenido lugar entre la región y China desde 2008, y que desembocan en el Plan de Cooperación CELAC-China 2015-2019 aprobado en enero pasado. Para la CEPAL este Plan demuestra el carácter estratégico que el país asiático asigna a sus vínculos con América Latina. No obstante, se subraya la necesidad de dotarlo de contenidos concretos, lo que a su vez exige definir una agenda regional concertada de prioridades, privilegiando las iniciativas plurinacionales.
“La relación entre China y ALC ha alcanzado ya la suficiente madurez para dar un salto de calidad y avanzar hacia un vínculo estratégico que proporcione beneficios mutuos”, destacó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo. En el prólogo del documento, Bárcena señala que para revertir la “preocupante reprimarización exportadora” es preciso lograr avances en productividad, innovación, infraestructura, logística y formación y capacitación de recursos humanos. Para esto se deben estimular alianzas empresariales, comerciales y tecnológicas, y promover inversiones latinoamericanas en Asia y el Pacífico que faciliten una mayor presencia regional en las cadenas de valor asiáticas, estructuradas en torno a China. Estos avances son fundamentales para crecer con igualdad, en un contexto de acelerado cambio tecnológico.
El estudio advierte también que, debido al menor ritmo de crecimiento previsto para los próximos años, el comercio bilateral no seguirá expandiéndose a tasas tan elevadas como las observadas en la última década y media.
La moderación de la expansión china, que se ha traducido en menores precios internacionales de varios de los productos básicos, junto con las orientaciones adoptadas por las autoridades chinas que apuntan a lograr un rebalanceo de su modelo de desarrollo, son factores que plantean oportunidades y desafíos para las relaciones económicas entre ambas partes. En este sentido, el documento nota las interesantes perspectivas que ofrecen las exportaciones de alimentos, dados los fuertes procesos de urbanización y expansión de la clase media en curso en dicho país.
Según la publicación, las reformas en curso en China pueden impulsar decididamente los flujos de inversión extranjera directa hacia América Latina y el Caribe en los próximos años, que alcanzan los 10 mil millones de dólares anuales desde 2010.
Se concluye que en la medida que la cooperación con China ayude a cerrar las brechas que presenta la región en materia de infraestructura, logística y conectividad, se estimularía también el comercio intrarregional y la gestación de cadenas regionales de valor.
Por su parte, Li Keqiang destacó que la promoción de la cooperación en capacidad productiva podrá fomentar el desarrollo en donde todas las partes saldrán ganando. Explicó la propuesta de un nuevo modelo de cooperación 3 x 3; es decir, la construcción conjunta de las tres grandes vías logística, energética e informática, materializar la interacción virtuosa entre las empresas, la sociedad y el gobierno, y ampliar los tres canales de financiación (fondos, créditos y seguros). Anunció, en este sentido, que durante su actual gira se suscribieron en total más de 70 documentos de cooperación en las áreas de energía, minería, construcción de infraestructuras, centrales nucleares e innovación científico-tecnológica, por un valor superior a los 30 mil millones de dólares. El líder chino agregó que su país y la región deben intensificar aún más su colaboración en búsqueda de una voz común en los temas trascendentales de la agenda internacional, como la reforma de la estructura financiera internacional, las negociaciones para un nuevo acuerdo sobre las emisiones de carbono, y la elaboración de la Agenda de Desarrollo post 2015.

