El Ministerio de Agricultura de Brasil anunció el pasado 19 de mayo que China terminó un embargo sobre importaciones de carne bovina brasileña que estaba vigente desde diciembre de 2012, tras un caso de vaca loca.
Se indicó que ocho plantas procesadoras de carne brasileñas recibieron la aprobación para exportar a China, reabriendo ese mercado para animales faenados con menos de 30 meses de edad. Hasta ahora, Brasil estaba ingresando carne a través de Hong Kong, hacia el mercado de China continental.
Habiendo logrado esto, el próximo objetivo es el mercado estadounidense. De hecho, la ministra de Agricultura de Brasil, Kátia Abreu, había anunciado un posible acuerdo con Estados Unidos para el comercio de carne.
En relación, Brasil lanzó el 6 de mayo un Plan Nacional de Defensa Sanitaria, que apunta a consolidar el status de libre de fiebre aftosa de Brasil y a la vez a consolidar la lucha contra otras enfermedades, como la peste porcina y la tuberculosis.
En lo que refiere a la fiebre aftosa, el objetivo es que en agosto todo el país pueda ser declarado libre de la enfermedad, para lo que los estados que todavía no están declarados libres –Amazonas, Roraima y Amapá– recibieron fondos para acelerar los controles.
Por otro lado, Brasil se encuentra analizando cómo el aumento de los subsidios de Estados Unidos plantea una amenaza que presiona aún más a la baja los precios de sus principales cultivos. Por esta razón inició una investigación para recabar evidencia que permita demostrar los perjuicios de la política de ayudas del gobierno estadounidense.
En una etapa inicial se plantearía ante el Comité de Agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Y de confirmarse la sospecha, Brasil buscaría el apoyo de otros países exportadores de materias primas para presentar la causa frente al Órgano de Solución de Diferencias de ese organismo.
Debe recordarse que no es la primera vez que estos países se enfrentan por diferencias con respecto a subsidios agrícolas. En 2004 Brasil ganó un caso histórico ante la OMC contra los subsidios estadounidenses al algodón. La resolución del mismo llegó a finales de 2014, cuando ambos países alcanzaron un nuevo arreglo sobre el algodón, por el que se estableció el pago de hasta US$ 300 millones para desarrollar diversas actividades en el sector del algodón de Brasil, excepto el financiamiento de la siembra. También se dispuso que EE.UU. modifique su programa de crédito de garantía a la exportación (GSM-102), lo que en la práctica implica disminuir el tiempo dado a sus productores para el pago de los préstamos a los exportadores a la mitad, actualmente de 36 meses, así como aumentar las tasas de interés aplicadas en tales programas.
Como contrapartida, Brasil se comprometió a terminar la disputa en la OMC, renunciando a aplicar contramedidas. También acordó no iniciar nuevas acciones en la OMC en contra de los programas de apoyo de algodón de EE.UU., mientras que la actual Ley Agrícola estadounidense esté en vigor o en contra del programa GSM-102, siempre y cuando el mismo se maneje de acuerdo con los términos acordados.
Esta tensión entre ambos países se da en medio de los preparativos del viaje de la presidenta Dilma Rousseff al país norteamericano. Si bien no será un tema de la agenda entre los presidentes, si en cambio será tratado a nivel de asesores.
El portavoz del Departamento de Agricultura de EE.UU., Cullen Schwarz, señaló que los nuevos programas de las leyes agrícolas tienen efectos mínimos sobre la producción y el comercio, por lo que están seguros de que los mismos cumplen con sus compromisos con la OMC.
Finalmente, Brasil busca concretar un acuerdo sanitario con la UE para impulsar sus exportaciones agrícolas hacia dicho destino. Así lo afirmo la propia ministra Abreu, tras reuniones con los comisarios europeos de Agricultura, Phil Hogan, y de Salud, Vytenis Andriukaitis, con quienes se reunió durante una visita a Bruselas. Se persigue armonizar procesos de control y regulación sanitaria, lo que resultaría en la agilización del comercio bilateral. También abriría espacios para la elaboración de listados de establecimientos sujetos a recibir el aval para exportar a la UE sin pasar por inspecciones previas.
Desde la asunción de Abreu como titular en la cartera de agricultura, Brasil viene mostrando un fuerte apoyo al sector agrícola.

