Representantes de los 164 países Miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se reunieron en Nairobi, Kenia, para celebrar la Décima Conferencia Ministerial del organismo. Aunque se consiguieron importantes logros en disciplinas para el comercio de bienes agrícolas y cuestiones relacionadas con las dificultades que enfrentan los países menos adelantados (PMA), los Ministros no pudieron acercar posiciones en áreas clave de la negociación, dejando abierto el futuro de la Ronda Doha.
Las decisiones en favor de los países más pobres han sido recibidas como un paso adelante, para que estos puedan aprovechar las oportunidades que brinda el comercio internacional. Incluyen la implementación dereglas de origen preferenciales y un trato especial para los serviciosy proveedores de servicios.
La primera decisión favorecerá las exportaciones de los PMA facilitando que sus bienes califiquen para las preferencias otorgadas bajo acuerdos unilaterales en su favor, permitiéndoles utilizar materiales no originarios hasta el 75% del valor final del producto. La segunda, extiende hasta finales de 2030 el período mediante el cual los Miembros podrán conceder un trato especial a los servicios de los PMA, desviándose de la obligación de nación más favorecida. Hasta la fecha 21 países han presentado notificaciones otorgando este tipo de preferencias.
En agricultura, se alcanzó un acuerdo para eliminar los subsidios a la exportación, que fue calificado de “histórico” por gran parte de las delegaciones. Bajo esta decisión, los países desarrollados eliminarán sus subsidios en forma inmediata, mientras los Miembros en desarrollo harán lo propio para finales de 2018. Estos pagos, considerados los más dañinos para el comercio internacional, estaba previsto sean eliminados para el año 2013 bajo la Declaración Ministerial adoptada en Hong Kong en 2005. Para arribar a un acuerdo se previeron algunas excepciones, que permitirán a países como Suiza, Noruega y Canadá mantener sus subsidios a productos procesados, lácteos y carne porcina hasta 2020. Similares flexibilidades se acordaron para los países en desarrollo, que podrán conservar las subvenciones destinadas a reducir los costos de comercialización y otorgar condiciones más favorables al transporte interno de los envíos de exportación hasta el año 2023.
También en el pilar de competencia de las exportaciones se adoptaron disciplinas más estrictas para los créditos a estas operaciones, cuyo período de reembolso máximo para los países desarrollados se estableció en 18 meses. En empresas de comercialización estatal, los Miembros se comprometieron a garantizar que las mismas operen de manera que no eludan otras disciplinas del acuerdo, y a hacer esfuerzos para asegurar que los poderes de monopolio de exportación ejercidos no distorsionen el comercio. Asimismo, se acogieron compromisos para evitar que la ayuda alimentaria internacional afecte negativamente la producción doméstica.
No obstante los subsidios a las exportaciones han disminuido considerablemente en el último tiempo, estas decisiones son trascendentes para Argentina, cuyos negociadores han trabajado incansablemente en las últimas décadas por la liberalización del comercio agrícola y el reequilibrio de las normas multilaterales. Las nuevas disciplinas, que el director general Roberto Azevêdo destacó como las más importantes en los 20 años de vida de la OMC, impedirán que, ante un escenario de precios internacionales bajos, los países recurran a este tipo de subvenciones, exacerbando la caída en los precios, como sucedió en 2009. Estos avances se han conseguido sin tener que otorgar a cambio concesiones en otras áreas de la negociación.
Por otro lado, se obtuvieron resultados en algodón, producto trascendental para las economías de muchos PMA. El acuerdo establece que los países desarrollados, y los en desarrollo que se declaren en posibilidades de hacerlo, otorguen acceso libre de aranceles y cuotas a los envíos de algodón y productos relacionados originarios de los países menos adelantados.
Más allá de esta “cosecha temprana” que permitió resultados en áreas importantes en las últimas conferencias ministeriales, la incertidumbre reina respecto de lo que sucederá con el resto de los temas que conforman el Programa de la Ronda Doha. Los Miembros sólo han confirmado que las negociaciones continuarán en dos disciplinas que preocupan a los países exportadores netos de alimentos. Una refiere a la implementación de un Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE), que permitiría a los países en desarrollo elevar temporalmente sus aranceles ante incrementos súbitos de las importaciones o caídas significativas de los precios. Ante las consecuencias negativas que el MSE podría tener para sus exportaciones a los dinámicos mercados emergentes, pudiendo significar incluso un retroceso en la apertura lograda en la Ronda Uruguay; Argentina, Australia, Brasil y EE.UU. muestran grandes reparos a las propuestas presentadas por el G-33, liderado por China, India e Indonesia. Los primeros señalan que la negociación de un mecanismo de estas características no puede desvincularse de la negociación general sobre rebajas arancelarias.
La otra negociación con mandato confirmado es la referida a la búsqueda de una solución permanente para la constitución de existencias públicas con fines de seguridad alimentaria. Los países en desarrollo del G-33 argumentan que las normas actuales sobre subvenciones agrícolas limitan injustamente sus capacidades para comprar alimentos a precios administrados bajo estos esquemas. Señalan que la inflación provoca que el valor de las compras supere los techos permitidos por la OMC para subsidios distorsivos, incluso si se realizan a precios menores a los actuales de mercado. Mientras se acuerda una solución permanente, el resto de los países no podrán recurrir estos pagos ante el Órgano de Solución de Diferencias.
Las diferencias respecto de cómo continuar con las negociaciones para un pacto multilateral de comercio son cada vez más profundas y han quedado plasmadas en la Declaración Ministerial de Nairobi. A diferencia de Conferencias anteriores, no se establece ninguna fecha tentativa para concluir la Ronda Doha. Aunque se reafirma el compromiso de avanzar en los temas pendientes, entre los que se destacan los tres pilares en agricultura, acceso a mercados para bienes industriales, servicios, desarrollo, propiedad intelectual y reglas; se reconoce la existencia de dos grandes visiones. Mientras que muchos Miembros reafirman el actual mandato y su compromiso para concluirlo, otros, entre los que se encuentra EE.UU., entienden que son necesarios enfoques alternativos. Estos deberían incluir arquitecturas diferentes y nuevos temas para adaptar la agenda a la nueva realidad del comercio internacional.
En este sentido, ante el avance de acuerdos regionales de gran alcance, con disciplinas más estrictas y en áreas hoy no abordadas por la OMC, los países solicitaron al Comité respectivo que estudie las implicancias sistémicas de este fenómeno, para asegurar que estas iniciativas sean complementarias y no sustitutas al sistema multilateral.
Se aproximan tiempos de definiciones para la OMC. Si quiere conservar su centralidad en la gobernanza del comercio mundial, debe salir cuanto antes del estancamiento dado por la falta de resolución en el Programa de Doha. “Los miembros deben decidir el futuro de la organización”, señaló Azevêdo durante su discurso de cierre. “La falta de acción en sí es una decisión, y el precio a pagar por la inacción demasiado alto”, agregó.

